Por primera vez en varios años, el mapa del poder tecnológico en bolsa ha dado un giro llamativo: Alphabet ha adelantado a Apple en valor de mercado y se ha colocado como la segunda empresa cotizada más valiosa del mundo, solo por detrás de Nvidia. El cambio no es solo una cuestión de cifras, sino una señal clara de dónde está poniendo el foco el mercado: en la inteligencia artificial y en quién parece mejor posicionado para aprovecharla.
La matriz de Google llevaba tiempo a rebufo de Apple, alternando posiciones en el ránking de gigantes bursátiles, pero desde 2019 no conseguÃa rebasarla de forma sostenida. Ahora, con subidas muy abultadas en sus acciones durante 2025 y un arranque de 2026 todavÃa fuerte, la balanza se inclina de nuevo hacia Mountain View, mientras en Cupertino pesan las dudas sobre la velocidad y la ambición de su apuesta por la IA.
Un sorpasso histórico que no se veÃa desde 2019
El nuevo adelantamiento se produjo en una sesión especialmente activa para el sector tecnológico, cuando Alphabet cerró con una capitalización cercana a los 3,88-3,89 billones de dólares, ligeramente por encima de los aproximadamente 3,84-3,85 billones de Apple. La diferencia es ajustada, pero suficiente para situar a la matriz de Google como segunda compañÃa más valiosa de Estados Unidos, desplazando a Apple al tercer puesto.
En algunas jornadas recientes, los datos intradÃa recogidos por firmas como Dow Jones Market Data y MarketWatch muestran cómo la capitalización de Alphabet ha llegado a rondar los 3,864 billones de dólares, por encima de los cerca de 3,861 billones de Apple. Más allá del baile de cifras, el hito importa porque es la primera vez desde el 29 de enero de 2019 que Alphabet se sitúa claramente por encima de la empresa de Cupertino en valor bursátil.
El cambio de guardia se ha producido tras subidas de más del 2-2,5 % en las acciones de Alphabet en algunas sesiones clave, mientras que el tÃtulo de Apple ha encadenado varios dÃas de descensos. En apenas unos seis dÃas, la compañÃa de la manzana ha llegado a perder en torno a un 5 % de su capitalización, lo que se traduce en casi 200.000 millones de dólares borrados del mapa.
En paralelo, Alphabet ha seguido marcando máximos históricos: el precio de la acción ha llegado a situarse en el entorno de los 322-330 dólares por tÃtulo, impulsando su valor total en bolsa hasta rozar los 3,9 billones de dólares. Con estas cifras, está a un paso de convertirse en la segunda empresa del mundo en superar la barrera de los 4 billones de dólares de capitalización, un club en el que de momento solo se sienta Nvidia.
Desde el punto de vista europeo, este movimiento no pasa desapercibido: Alphabet y Apple forman parte de las denominadas Siete MagnÃficas, un grupo de grandes tecnológicas seguido muy de cerca por los inversores del Viejo Continente a través de fondos, ETF y planes de pensiones con fuerte exposición a renta variable estadounidense.
La inteligencia artificial como gran motor del repunte de Alphabet
El elemento común que explica este vuelco en el ránking es la confianza del mercado en la hoja de ruta de Alphabet en inteligencia artificial. Durante 2025, la compañÃa ha acelerado con fuerza sus planes en este terreno, encadenando lanzamientos, mejoras técnicas y una integración cada vez más profunda de sus modelos en productos de uso masivo como la búsqueda, Gmail o la nube.
Uno de los grandes catalizadores ha sido la evolución de Gemini, el modelo de IA de Google. Las versiones más recientes, como Gemini 3 o Gemini 3.0 según distintas referencias, han recibido valoraciones muy positivas por parte de analistas y desarrolladores, lo que ha ayudado a disipar los temores de que el buscador de Google pudiera verse desplazado por rivales como ChatGPT y otras propuestas de modelos generativos.
La mejora en la percepción del mercado se ha trasladado directamente al precio de la acción: Alphabet cerró 2025 con una subida en bolsa de alrededor del 65-66 %, su mejor registro en más de una década y el más destacado entre las grandes tecnológicas estadounidenses. En el arranque de 2026, además, el valor ha seguido su escalada, con una revalorización adicional cercana al 3,7 % según datos recogidos al cierre del mercado europeo.
Los analistas apuntan a que la compañÃa no solo habla de IA, sino que la despliega masivamente y la monetiza. Tanto la división de nube como el negocio publicitario están incorporando capacidades de inteligencia artificial generativa y predictiva, lo que, en teorÃa, refuerza la fidelidad de los clientes empresariales y abre nuevos canales de ingresos.
En este contexto, las acciones de Alphabet se han convertido en las de mejor desempeño entre las Siete MagnÃficas. Algunos expertos citados en la prensa económica norteamericana llegan a asegurar que Google podrÃa estar posicionándose para convertirse en la plataforma dominante de inteligencia artificial, una lectura que explica buena parte del apetito inversor que se observa también desde Europa.
Chips propios, nube y DeepMind: la apuesta por la infraestructura
Otra pieza clave en esta historia es la infraestructura. Alphabet ha redoblado su estrategia para no depender en exclusiva de proveedores externos como Nvidia en el campo del hardware para IA. La compañÃa ha seguido evolucionando sus unidades de procesamiento tensorial (TPU), chips diseñados especÃficamente para acelerar el entrenamiento y la ejecución de modelos avanzados.
En los últimos meses se ha puesto el foco en acuerdos que refuerzan este papel. Alphabet ha anunciado que suministrará hasta un millón de procesadores TPU personalizados a Anthropic, una de las startups de IA más seguidas por el mercado. Al mismo tiempo, Meta Platforms está evaluando utilizar estos chips en sus propios centros de datos, lo que ampliarÃa aún más la influencia de Google en el ecosistema de computación para IA.
Analistas de firmas como D.A. Davidson estiman que las divisiones de TPU y DeepMind, si se segregaran como negocios independientes, podrÃan alcanzar una valoración conjunta cercana al billón de dólares. Esa cifra ilustra hasta qué punto el mercado ve potencial en la combinación de hardware especÃfico, modelos punteros y capacidad de cómputo a gran escala.
Este enfoque encaja con la lectura de consultoras como Bloomberg Intelligence, que consideran que Alphabet está muy bien posicionada entre los llamados hiperescaladores gracias a su capacidad para invertir tanto o más que rivales como Microsoft, Amazon, Meta, Apple u Oracle en la construcción de centros de datos y redes para IA. La cara B, advierten, es que el balance del grupo podrÃa perder parte de su solidez a finales del próximo año debido al incremento de recompras de acciones, dividendos, grandes inversiones ligadas a la IA y operaciones corporativas.
Para los inversores europeos, este músculo en infraestructura se traduce en una presencia creciente de Alphabet en carteras que buscan exposición a la economÃa de la IA, tanto a través de Ãndices globales como de fondos centrados en robótica, automatización o tecnologÃa de próxima generación.
Waymo y otros negocios: más allá del buscador y la publicidad
El buen momento de Alphabet no se limita al buscador o a la nube. La compañÃa también está empujando con fuerza otros proyectos que pueden reforzar su valoración futura y diversificar sus fuentes de ingresos. Un ejemplo destacado es Waymo, su filial de vehÃculos autónomos, que se ha convertido en uno de los nombres propios del mercado estadounidense de robotaxis.
Según distintas informaciones, Waymo estarÃa buscando captar más de 15.000 millones de dólares en una nueva ronda de financiación, con una valoración potencial de hasta 110.000 millones de dólares. Aunque se trata aún de un negocio en desarrollo y con retos regulatorios considerables, los inversores lo ven como un complemento estratégico a largo plazo dentro del conglomerado de Alphabet.
En paralelo, las cifras financieras tradicionales también acompañan. En el tercer trimestre del último ejercicio reportado, la matriz de Google registró un beneficio de 34.979 millones de dólares, lo que representa un incremento del 33 % interanual. Los ingresos se situaron en torno a los 102.346 millones, con una subida del 16 % frente al mismo periodo del año anterior.
Este pulso entre negocios consolidados y apuestas de futuro es uno de los elementos que más valoran los gestores europeos a la hora de decidir su exposición a Alphabet en fondos globales. La combinación de publicidad digital, nube, chips propios, IA de propósito general y proyectos como Waymo configura un perfil de grupo tecnológico diversificado que encaja bien en estrategias de largo plazo.
Frente a empresas más dependientes de un solo producto o segmento, la matriz de Google aparece en muchos análisis como una de las grandes ganadoras potenciales de la economÃa de la inteligencia artificial, tanto en Estados Unidos como en otros mercados avanzados, incluido el europeo.
Apple: buenos resultados, pero dudas en inteligencia artificial
Mientras Alphabet acumula titulares positivos, Apple vive un momento más complicado en términos de percepción bursátil. La compañÃa sigue generando beneficios muy relevantes y mantiene una base de usuarios fiel a su ecosistema, pero el mercado empieza a exigirle algo más en el terreno de la inteligencia artificial.
En su cuarto trimestre fiscal de 2025, Apple presentó unas cuentas sólidas: un beneficio neto de 27.466 millones de dólares, casi un 87 % más que en el mismo periodo del año anterior, y ingresos de 102.466 millones, con un crecimiento interanual cercano al 8 %. Aun asÃ, sus acciones solo subieron alrededor de un 9 % en el conjunto del año, un rendimiento por debajo del conjunto del mercado y muy lejos del comportamiento de Alphabet.
Gran parte de esta diferencia se explica por la sensación de que Apple ha llegado tarde a la explosión de la IA generativa. La esperada renovación profunda de Siri, con funciones realmente avanzadas y conversacionales, se ha ido retrasando y ahora se apunta a 2026 como fecha estimada para un despliegue más ambicioso. Mientras tanto, los competidores ya exhiben asistentes mucho más visibles y presentes en el dÃa a dÃa de los usuarios.
Firmas de análisis de referencia han rebajado sus expectativas sobre el crecimiento de Apple, aludiendo a la dificultad de encontrar nuevos motores de expansión y de alimentar su inteligencia artificial en un catálogo de hardware que, para muchos consumidores, se percibe como demasiado continuista. El iPhone sigue vendiéndose muy bien, pero las nuevas generaciones introducen cambios que algunos usuarios consideran insuficientes para justificar un ritmo de renovación alto.
A este escenario se suman factores externos, como las tensiones geopolÃticas con China y la necesidad de diversificar la producción hacia otros paÃses. Estos movimientos implican costes adicionales que podrÃan presionar los márgenes y complicar aún más la tarea de convencer a los inversores de que Apple sigue siendo la apuesta más atractiva del sector.
Desde la óptica de los mercados europeos, Apple sigue siendo un valor clave en los Ãndices y en muchos fondos globales, pero la narrativa dominante ya no es la de crecimiento imparable. Cada vez con más frecuencia se la compara con una compañÃa madura, muy rentable, pero que corre el riesgo de quedarse por detrás en la carrera que ahora marca el paso: la inteligencia artificial.
El nuevo mapa del poder tecnológico: Nvidia en cabeza, Alphabet como alternativa
La carrera entre Alphabet y Apple por el segundo puesto se produce en un contexto en el que Nvidia se mantiene cómodamente como la empresa más valiosa del mundo. El fabricante de chips para IA registra una capitalización cercana a los 4,5-4,6 billones de dólares, lo que la sitúa aproximadamente un 18 % por encima del valor de Alphabet.
En el grupo de las grandes tecnológicas estadounidenses, las llamadas Siete MagnÃficas, la fotografÃa actual deja a Nvidia en primer lugar, seguida de Alphabet y Apple. Más atrás se sitúan Microsoft, con algo más de 3,5 billones de dólares, Amazon rondando los 2,6 billones, Meta con unos 1,6 billones y Tesla en torno a 1,4 billones. Esta última es la única del grupo que, según algunos consensos de analistas, no presentarÃa un potencial alcista claro a corto plazo.
En el caso concreto de Alphabet, el consenso recogido por plataformas como Bloomberg indica que cerca del 88,6 % de los expertos recomienda comprar el valor, y le otorgan un potencial adicional de subida cercano al 3,7 %. Apple, por su parte, conserva una base sólida de seguidores: aproximadamente un 64,5 % de los analistas aconseja su compra y le otorgan un potencial de rentabilidad teórico en torno al 13,2 %, a pesar del bache reciente en bolsa.
Para los inversores europeos, esta configuración implica que cualquier fondo o Ãndice muy expuesto a tecnologÃa estadounidense se ve directamente afectado por la pugna entre Alphabet y Apple, asà como por el dominio de Nvidia. La IA se está convirtiendo, de facto, en el criterio que reordena las grandes posiciones de las carteras globales, desplazando a otros factores que durante años habÃan tenido más peso, como el hardware puro o los servicios clásicos.
Este giro no significa que los productos fÃsicos hayan perdido importancia, pero sà que Wall Street y las bolsas europeas prestan ahora más atención a quién lidera la próxima generación de software inteligente y de chips especializados. En este terreno, Nvidia se mantiene como la gran referencia, pero Alphabet aparece cada vez más como la alternativa integral, mientras Apple lucha por demostrar que puede subirse al tren con la misma velocidad.
Aunque la distancia respecto a Nvidia sigue siendo amplia, el mercado ve a Alphabet como uno de los pocos actores capaces de disputarle parte del pastel de la infraestructura para IA, gracias a sus TPU, su nube y la expansión de Gemini en todo su ecosistema. Esa expectativa se refleja en el interés de fondos europeos que buscan exposición directa a los ganadores de la revolución de la inteligencia artificial.
Todo este movimiento bursátil deja una imagen bastante clara: Alphabet ha aprovechado el tirón de la inteligencia artificial para adelantar a Apple y consolidarse como el segundo gran valor tecnológico por capitalización, mientras Nvidia mantiene el liderazgo absoluto. Apple sigue siendo un gigante con cifras financieras muy sólidas, pero la percepción de que va a rebufo en IA pesa en su cotización. En un mercado en el que los inversores, tanto en Estados Unidos como en Europa, miran de reojo a quién domina los modelos, los chips y la nube, la narrativa favorece hoy a la matriz de Google, que ha sabido convertir la apuesta por la IA en resultados tangibles en bolsa, al menos por ahora.