Apple abre el ecosistema de iOS en Brasil: tiendas de terceros y pagos externos ya son una realidad

  • Apple ha pactado con el regulador brasileño CADE la apertura de iOS a tiendas de aplicaciones de terceros y sistemas de pago alternativos.
  • Se introduce un proceso de notarización para supervisar la seguridad de las aplicaciones que se distribuyan fuera de la App Store oficial.
  • Los desarrolladores tendrán que seguir abonando comisiones a Apple, aunque con porcentajes ajustados según el método de distribución y pago.
  • Las aplicaciones orientadas al público infantil mantendrán restricciones estrictas para evitar transacciones no supervisadas por adultos.

Apertura de iOS en Brasil

Las cosas están cambiando a pasos agigantados en el mundo de la tecnología y, más concretamente, en el jardín vallado de Apple. Durante años, la compañía de Cupertino ha defendido a capa y espada que su control total sobre el iPhone era la única forma de garantizar que todo funcionara como la seda y sin virus. Sin embargo, los reguladores de medio mundo se han puesto las pilas para intentar que los desarrolladores tengan más libertad de movimiento y no dependan de una sola tienda oficial para llegar a su público.

Ahora le ha tocado el turno a Brasil, que siguiendo la estela marcada por la Unión Europea, ha llegado a un acuerdo con el gigante tecnológico para abrir un poco más el grifo. El organismo de competencia brasileño, el CADE, ha conseguido que Apple acepte cambios en la apertura de iOS en Brasil que hasta hace nada parecían imposibles en Latinoamérica. No es un tema menor, ya que hablamos de permitir que los usuarios instalen aplicaciones desde sitios diferentes a la App Store, algo que ya nos suena de este lado del charco.

App Store de terceros en Brasil
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Tiendas de aplicaciones de terceros en el horizonte

Tienda de aplicaciones alternativa

La gran novedad de este acuerdo es que los desarrolladores brasileños ya no están obligados a pasar por el aro de la tienda oficial. A partir de ahora, se podrán crear plataformas de distribución alternativas, lo que supone un hito histórico para el ecosistema móvil en la región. Apple ha tenido que claudicar tras una investigación de tres años que empezó por las quejas de grandes actores locales como Mercado Livre, quienes veían barreras injustas en el funcionamiento actual del iPhone.

Eso sí, no va a ser un «vale todo» sin orden ni concierto. Apple ha dejado claro que estas tiendas externas tienen que estar autorizadas por ellos y cumplir con ciertos requisitos técnicos. Al final, lo que buscan es que, aunque el usuario decida salir del entorno oficial, la experiencia no sea un desastre y el dispositivo no acabe lleno de basura. Es una forma de mantener un ojo sobre lo que se instala sin cerrar la puerta por completo a la competencia.

Para los que se lo estén currando en el mundo de las startups en Brasil, esto es una oportunidad de oro. Poder diversificar los canales por donde vendes tu app es algo que se llevaba pidiendo mucho tiempo. La idea es que se generen nuevos nichos de mercado y promociones que antes eran impensables bajo el férreo control de la manzana mordida, dándole un aire nuevo a la economía digital del país.

Libertad de pagos y la eterna cuestión de las comisiones

Pagos digitales en iPhone

Otro punto que va a traer mucha cola es la gestión del dinero. Hasta la fecha, si querías vender una suscripción o una mejora en un juego, Apple se llevaba su parte de forma automática a través de su pasarela de pagos. Con el nuevo trato, las apps podrán incluir enlaces a sitios web externos para que el usuario pague allí o usar procesadores de pago locales mucho más baratos. Esto significa que los desarrolladores podrán ajustar mejor sus precios al no tener que repercutir siempre la tasa estándar de la compañía.

Pero ojo, que Apple no ha nacido ayer y la infraestructura de iOS sigue siendo suya. Aunque el pago se haga fuera, la empresa ha diseñado una estructura de comisiones para compensar el uso de sus herramientas. Dependiendo de si el desarrollador está en programas especiales o del volumen de su negocio, las tasas pueden variar entre un 10% yo un 21%. A esto hay que sumarle una tasa de tecnología básica del 5% para aquellas aplicaciones que se distribuyan fuera de la App Store, lo que demuestra que Apple sigue queriendo su parte del pastel.

Esta situación nos recuerda mucho a lo que ya vivimos en Europa con la Ley de Mercados Digitales y cómo Apple y Google pactan cambios en sus tiendas de apps bajo presión regulatoria. Aunque se gana en libertad de elección, la estructura económica se vuelve un poco más farragosa para los creadores de software. Ahora tendrán que echar cuentas para ver si les sale a cuenta montar su propia pasarela de pagos o si prefieren seguir con la comodidad del sistema de Apple, aunque les cueste un pelín más de pasta.

Seguridad y el proceso de notarización

Seguridad en iOS Brasil

Una de las mayores preocupaciones de los usuarios cuando se habla de abrir el sistema es qué pasa con los virus y los timos. Apple ha sido muy pesada con este tema, advirtiendo que la apertura puede ser un coladero para el malware si no se anda con cuidado. Para intentar que el iPhone siga siendo una roca, han inventado lo que llaman notarización de aplicaciones para iOS. Es básicamente un control técnico básico que todas las apps deben pasar antes de ser instaladas, vengan de donde vengan.

Este proceso mezcla escaneos automáticos con revisiones humanas para pillar a los listos que intenten colar software malicioso. No es un examen tan profundo como el que pasan las apps de la tienda oficial, pero sirve para detectar amenazas graves y fraudes evidentes. El objetivo es que, aunque el usuario sea un poco despistado, el sistema operativo tenga una red de seguridad mínima que evite desastres mayores en los datos personales.

Protección especial para los más pequeños de la casa

iPhone para niños

En todo este jaleo regulatorio, los niños tienen un hueco especial. Apple y el CADE han acordado que la seguridad infantil no se puede poner en riesgo por la competencia. Por eso, las apps que estén dentro de la categoría «Niños» en la App Store no podrán incluir enlaces externos para comprar cosas. Es una medida sensata para evitar que un menor acabe metiendo la tarjeta en una web extraña sin que sus padres se enteren de nada.

Además, se ha establecido que cualquier compra que se intente hacer mediante métodos alternativos en perfiles de menores de 18 años tendrá que pasar por un sistema de control parental. Apple está trabajando en una nueva herramienta de software (API) para que los padres puedan supervisar estos gastos aunque se hagan fuera de su plataforma habitual. Es un movimiento que intenta calmar los ánimos de las familias que temen que la apertura de iOS convierta el móvil de sus hijos en un campo de minas de micropagos sin control.

Este escenario plantea un futuro donde el iPhone deja de ser ese bloque monolítico que todos conocíamos para convertirse en algo más flexible y parecido a un ordenador tradicional. Los cambios introducidos en Brasil, sumados a los que ya operan en Europa y Japón, marcan el inicio de una era donde la personalización y la competencia entre tiendas serán la norma y no la excepción. Aunque Apple siga advirtiendo de los riesgos, lo cierto es que los usuarios ahora tienen la sartén por el mango para decidir cómo quieren consumir su contenido digital.


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