
En los últimos meses, Apple se ha visto sacudida por una salida notable de especialistas en inteligencia artificial, muchos de ellos con responsabilidades directas en el desarrollo de Siri y de los modelos que dan vida a Apple Intelligence. Este movimiento llega en un momento delicado, justo cuando la compañía intenta no quedarse atrás en la carrera por la IA generativa frente a rivales como Google y Meta.
Según información avanzada por Bloomberg y otros analistas del sector, al menos cuatro investigadores de referencia y un alto responsable de Siri han abandonado Apple en el marco de una reestructuración interna que se estaría gestando desde hace aproximadamente un año. Una parte de este talento ha recalado en proyectos punteros de superinteligencia en Meta, mientras que otro grupo ha optado por seguir su camino en Google DeepMind o en nuevas iniciativas empresariales.
Quién se va del equipo de IA de Apple y a dónde se dirige
Entre los nombres que han dejado la compañía figuran Yinfei Yang, Haoxuan You, Bailin Wang y Zirui Wang, investigadores que formaban parte de la división de IA de Apple y que trabajaban en áreas clave como el procesamiento del lenguaje, la visión por ordenador y los modelos fundacionales que sustentan Apple Intelligence.
De este grupo, Haoxuan You y Bailin Wang habrían fichado por Meta para reforzar sus equipos centrados en recomendaciones y nuevos desarrollos de inteligencia artificial avanzada. El objetivo de la empresa de Mark Zuckerberg pasa por consolidar un departamento de superinteligencia capaz de competir de tú a tú con los avances de OpenAI y Google, y para ello está aprovechando el momento de cambio interno en Apple.
Por su parte, Zirui Wang se habría incorporado a Google DeepMind, uno de los laboratorios de IA más avanzados a nivel mundial y pieza estratégica para la evolución de Gemini, el modelo con el que Google quiere liderar la próxima generación de asistentes inteligentes y herramientas de productividad impulsadas por IA.
Junto a estos investigadores también abandonó Apple Stuart Bowers, directivo que supervisaba parte de la estrategia y el desarrollo de la IA aplicada a Siri. Su salida refuerza la idea de que el área de asistentes de voz y modelos conversacionales atraviesa una revisión profunda dentro de la compañía.

El papel de Meta y Google en la fuga de talento
La marcha de estos perfiles no se produce en el vacío: Meta y Google llevan meses acelerando la contratación de expertos en modelos de lenguaje e inteligencia artificial, apuntando de forma muy directa al personal con experiencia en productos a gran escala como Siri. Meta, en particular, ha puesto el foco en construir un equipo de superinteligencia con capacidad para desarrollar modelos de nueva generación que puedan integrarse en todas sus plataformas.
En este contexto, Meta ha estado dispuesta a ofrecer condiciones económicas y de investigación especialmente agresivas. Uno de los casos más sonados fue el de Ruoming Pang, antiguo líder del equipo de modelos fundacionales y figura central en el diseño de Apple Intelligence, que dejó la compañía en julio de 2025 tras expresar que Apple estaba perdiendo foco en su estrategia de IA.
Distintas fuentes del sector apuntan a que la oferta de Meta para hacerse con los servicios de Pang pudo alcanzar los 200 millones de dólares entre sueldo, bonus e incentivos a largo plazo, convirtiéndolo en uno de los fichajes más caros de la industria de la inteligencia artificial. Aunque los términos exactos del acuerdo no han sido revelados, el movimiento ilustra hasta qué punto los grandes grupos tecnológicos están dispuestos a invertir para reforzar sus equipos.
Tras la marcha de Pang, Apple colocó a Zhifeng Chen al frente del equipo de modelos fundacionales con el objetivo de garantizar la continuidad de Apple Intelligence y minimizar el impacto de la pérdida de uno de sus arquitectos principales. Aun así, la salida de parte del núcleo duro de investigadores ha alimentado dudas sobre la capacidad de la compañía para avanzar al ritmo que marca la competencia.
Cambios de estrategia, Gemini y malestar interno
Fuentes cercanas a la compañía, citadas por el analista Mark Gurman, señalan que los cambios en la estrategia de inteligencia artificial de Apple habrían sido determinantes en la oleada de renuncias. En los últimos seis meses, más de una docena de investigadores de IA habrían decidido marcharse, y este proceso se habría acelerado tras el anuncio y despliegue de Gemini por parte de Google.
La sensación entre parte del personal técnico era que Apple reaccionaba tarde y de forma poco clara a la irrupción de la IA generativa a gran escala. La compañía pasó de minimizar públicamente el papel de los grandes modelos de lenguaje a reconocer que necesitaba apoyo externo para modernizar Siri y su plataforma de servicios inteligentes.
En este nuevo escenario, Apple decidió apoyarse en la tecnología de Google para impulsar la próxima generación de Siri. El acuerdo permitiría que el asistente de Apple incorpore capacidades conversacionales y de comprensión de contexto basadas en Gemini, manteniendo al mismo tiempo el desarrollo en paralelo de modelos propios para reducir la dependencia a medio y largo plazo.
Para algunos investigadores, esta combinación entre modelos internos y tecnología de un competidor directo generó incertidumbre sobre la dirección real del proyecto. La coexistencia de distintas líneas de desarrollo, unida a la presión por cerrar acuerdos rápidos, habría alimentado la percepción de que la hoja de ruta no estaba suficientemente definida.

El futuro de Siri y Apple Intelligence pese a las salidas
Pese a la fuga de talento, Apple mantiene en marcha un calendario de mejoras importantes para Siri y Apple Intelligence. La compañía trabaja en una actualización de iOS que incorporará nuevas funciones basadas en modelos avanzados de lenguaje, con especial atención a la productividad y a la gestión de información personal del usuario.
Entre las novedades que se barajan se encuentra una versión renovada de Siri capaz de realizar resúmenes de textos, correos y páginas web, así como de ayudar en la organización del día a día con herramientas de planificación más sofisticadas, en línea con lo que ya ofrecen plataformas como ChatGPT o el propio Gemini.
Más adelante, se espera una segunda oleada de cambios centrada en dotar a Siri de capacidades de conversación más naturales. El objetivo es que el asistente pueda mantener diálogos contextuales, recordar mejor las preferencias del usuario y enlazar varias peticiones complejas sin necesidad de repetir información en cada comando.
Si Apple consigue cumplir estos plazos, Siri podría situarse por primera vez en una posición realmente competitiva frente a las propuestas de Google, Meta y otros actores del sector. En Europa y España, donde la compañía tiene una base de usuarios muy amplia, cualquier mejora tangible en el comportamiento del asistente podría tener un impacto directo en la percepción de marca y en la adopción de nuevos servicios.
Aun con las dudas lógicas que generan las recientes salidas, Apple sigue contando con una base de ingenieros, recursos y dispositivos única en el mercado. La clave estará en cómo reorganiza sus equipos de IA, de qué forma combina los modelos propios con la tecnología de terceros y hasta qué punto consigue retener a los perfiles que todavía lideran el desarrollo de Apple Intelligence y de la próxima versión de Siri.
El panorama que se dibuja es el de una Apple en plena transición: por un lado, sufre la presión de una competencia muy agresiva que no duda en fichar a golpe de talonario; por otro, tiene sobre la mesa una oportunidad para redefinir Siri y sus servicios inteligentes y volver a marcar el ritmo en un terreno en el que, esta vez, no partía con ventaja. Lo que ocurra en los próximos años con su equipo de inteligencia artificial será decisivo para saber si la compañía consigue recuperar tracción o si estos movimientos marcan un cambio de ciclo más profundo.