
La llegada del nuevo sistema operativo de Apple ha traÃdo consigo una noticia que pocos esperaban en el sector tecnológico tras meses de rumores inciertos. A diferencia de lo que sugerÃan las filtraciones previas, la compañÃa de Cupertino ha decidido mantener el soporte para todos los dispositivos que ya eran compatibles con la versión anterior, evitando asà el temido corte generacional que suele dejar fuera a los terminales más antiguos.
Esta decisión permite que smartphones con varios años a sus espaldas sigan disfrutando de las novedades de software durante al menos un ciclo más en su vida útil. Sin embargo, la actualización plantea un escenario de dos velocidades donde el hardware será el factor determinante para acceder a las funciones más avanzadas, especialmente aquellas que requieren un procesamiento neuronal elevado.
El listado completo de dispositivos que podrán actualizarse

La lista definitiva de teléfonos que podrán instalar la nueva versión es sorprendentemente extensa y abarca desde los lanzamientos más recientes hasta modelos presentados en 2019. Entre los afortunados se encuentran toda la familia del iPhone 11, 11 Pro y 11 Pro Max, junto a los iPhone SE de segunda y tercera generación, lo que garantiza que una base de usuarios enorme no se quede atrás este año.
El catálogo se completa con las series iPhone 12, 13, 14, 15 y 16 en todas sus variantes, además de los nuevos iPhone 17, el modelo 17e y el esperado iPhone Air. De esta forma, Apple busca proteger el valor de reventa de sus productos y fidelizar a quienes prefieren estirar la durabilidad de sus equipos antes de dar el salto a un hardware superior.
La inteligencia artificial como frontera tecnológica
Aunque la instalación del sistema sea universal para estos modelos, existe una letra pequeña importante relacionada con Apple Intelligence. Las herramientas más potentes, como la edición fotográfica avanzada o la nueva Siri potenciada por Gemini, solo estarán disponibles en los iPhone 15 Pro y modelos posteriores, debido a la potencia de cálculo local que exigen estas tareas.
Para los usuarios residentes en España y el resto de la Unión Europea, el panorama es algo más complejo debido a las regulaciones de la Ley de Mercados Digitales. Apple ha confirmado que las funciones de Siri AI sufrirán un retraso en el territorio comunitario, aunque se espera que lleguen de forma escalonada una vez se resuelvan los flecos legales sobre privacidad y competencia.
Rediseño visual y mejoras en la experiencia de uso

En el apartado estético, el sistema evoluciona el concepto Liquid Glass con una mayor capacidad de personalización para el usuario final. Ahora es posible encontrar en los ajustes un control deslizante para modificar el nivel de transparencia de las ventanas y menús, permitiendo desde un aspecto totalmente acristalado hasta uno opaco que mejora la legibilidad para quienes lo necesiten.
La nueva Siri también estrena un diseño que se integra directamente en la Isla Dinámica, mostrando colores vibrantes y efectos visuales que se alinean con la estética general del software. Además, se introduce una aplicación dedicada al estilo chatbot que permite mantener conversaciones fluidas con el asistente, adjuntar archivos y consultar un historial completo de interacciones previas de manera organizada.
La accesibilidad ha sido otro de los pilares fundamentales en esta actualización, introduciendo mejoras significativas para personas con diversidad funcional. Funciones como VoiceOver Image Explorer ahora ofrecen descripciones del entorno mucho más precisas, siendo capaces incluso de ayudar al usuario a localizar objetos cotidianos mediante la cámara del dispositivo y el procesamiento de imagen en tiempo real.
El despliegue de esta actualización de software está previsto para el mes de septiembre, coincidiendo como es habitual con el lanzamiento de la nueva generación de teléfonos. Mientras tanto, los desarrolladores ya pueden probar las primeras versiones beta para pulir un sistema que, aunque apuesta por la continuidad en el diseño, marca un antes y un después en la forma en que el procesador define la experiencia real del usuario en el dÃa a dÃa.
