Apple defiende ante la Justicia su comisión del 27% en pagos externos de la App Store

  • Apple prepara una nueva ofensiva ante el Tribunal Supremo de EE. UU. para revertir el desacato por la comisión del 27% sobre pagos externos de la App Store.
  • Los tribunales inferiores consideran que esa tarifa vacía de sentido el derecho de los desarrolladores a usar métodos de pago alternativos.
  • El caso ya ha tenido impacto en Europa y podría influir en las reglas de comisiones en España y el resto de la UE bajo la DMA.
  • Lo que se decida afectará a startups, suscripciones e IA, y al margen real de negocio de los desarrolladores en iOS.

Comision del 27 por ciento sobre pagos externos App Store

La comisión del 27% sobre pagos externos de la App Store se ha convertido en el epicentro de una batalla legal que lleva más de cinco años enfrentando a Apple con Epic Games y que ahora apunta al Tribunal Supremo de Estados Unidos. Lo que empezó como un pulso por las compras dentro de Fortnite ha derivado en un conflicto que puede cambiar cómo se pagan y se monetizan las apps en todo el mundo, incluida España.

En juego no está solo la cifra del 27%, sino hasta dónde puede llegar el control de Apple sobre los ingresos de los desarrolladores cuando los pagos se realizan fuera de su tienda. La respuesta que den los tribunales estadounidenses, sumada a la presión regulatoria en Europa, puede redefinir el modelo económico de la App Store y el margen real que tendrán las apps para escapar de las comisiones tradicionales.

De Fortnite al 27%: cómo empezó el conflicto

El origen de la pelea hay que buscarlo en 2020, cuando Epic Games decidió integrar un sistema de pago directo en Fortnite para esquivar la tasa estándar del 30% de la App Store. Apple reaccionó expulsando el juego de su tienda y el asunto saltó inmediatamente a los tribunales, con acusaciones de prácticas anticompetitivas y abuso de posición de poder.

En 2021, un tribunal federal en California dictaminó que Apple no actuaba como un monopolio en el sentido clásico, pero sí le impuso una obligación clave: permitir que los desarrolladores incluyeran enlaces o botones dentro de sus apps para dirigir a los usuarios a métodos de pago externos, fuera de la App Store.

Apple apeló ese punto, pero el Noveno Circuito de Apelaciones mantuvo la orden prácticamente intacta. El último intento de frenar esa parte del fallo llegó al Tribunal Supremo en enero de 2024, y el máximo órgano judicial estadounidense se negó a revisarlo, dejando la obligación en firme.

Obligada a abrir la puerta a alternativas, Apple habilitó los enlaces externos a principios de 2024… pero lo hizo introduciendo una nueva tarifa: una comisión del 27% sobre los pagos realizados fuera de la App Store, solo tres puntos por debajo del 30% habitual para las compras integradas.

Disputa legal por la comision del 27 por ciento

La «trampa» del 27%: cumplir la orden, pero no su espíritu

El giro de Apple fue visto por Epic y por otros actores del sector como una especie de “trampa del 27%”. Sobre el papel, los desarrolladores podían sacar a los usuarios fuera de la app para pagar en la web u otros canales. En la práctica, seguían obligados a ceder casi el mismo margen a Apple, pero asumiendo ellos mismos el coste del procesamiento del pago.

Normalmente, las pasarelas de pago externas aplican entre un 2% y un 3% por transacción. Si a eso se le suma el 27% reclamado por Apple, el resultado económico apenas mejora frente al 30% de la App Store. En algunos casos, la alternativa es incluso más cara y añade fricción técnica y legal, lo que, según los tribunales, hace que la opción de pago externo sea «económicamente inviable».

Epic argumentó que ese esquema vacía de contenido el derecho a enlazar pagos alternativos. Es decir, Apple cumpliría la letra de la orden judicial (permitir los enlaces), pero no su intención real: generar una vía viable de competencia frente al sistema de pagos integrado de la App Store.

En abril de 2025, la jueza Yvonne Gonzalez Rogers declaró a Apple en desacato civil al considerar que la empresa estaba boicoteando deliberadamente la medida correctiva. El Noveno Circuito confirmó ese desacato en diciembre de 2025, calificando la comisión del 27% como “prohibitiva” y señalando que “efectivamente derrotaba el propósito de permitir pagos externos”.

Para el tribunal, Apple no solo añadió una tarifa casi equivalente a la original; también impuso pantallas de advertencia y requisitos de diseño que, a ojos del juez, disuadían a los usuarios de abandonar el sistema de pago nativo. Una combinación que el propio Noveno Circuito comparó con una estrategia de castigo más que con un servicio razonable.

La estrategia de Apple ante el Tribunal Supremo

Tras agotar todas las instancias dentro del Noveno Circuito, Apple ha presentado una nueva petición al Tribunal Supremo de Estados Unidos para revisar específicamente la declaración de desacato relacionada con la comisión del 27% sobre pagos externos. La compañía intenta ahora centrar el debate en los límites del poder judicial sobre sus decisiones comerciales.

En sus escritos, Apple sostiene que los jueces inferiores fueron demasiado lejos al castigarla por no respetar el supuesto «espíritu» de la orden, cuando, según la empresa, sí cumplió la literalidad: permitió los enlaces a métodos de pago externos. Desde su punto de vista, si la orden no prohibía expresamente cobrar una tarifa por el uso de su propiedad intelectual y su plataforma, no habría base legal para el desacato.

La compañía defiende, además, que la comisión del 27% no es una simple tarifa por procesar pagos, dado que en los pagos externos el procesamiento lo hace el propio desarrollador. Apple la presenta como una compensación por el denominado “valor del ecosistema”: las APIs, las herramientas de desarrollo, la infraestructura de seguridad, el marketing y el acceso a cientos de millones de usuarios de iOS en todo el mundo, incluida la Unión Europea y España.

Otro de los puntos que Apple llevará a la Corte Suprema tiene que ver con el alcance de la orden judicial. La compañía cuestiona que una disputa originada por un solo demandante (Epic Games) haya terminado aplicándose a millones de desarrolladores que no forman parte directa del litigio. Si el Supremo les da la razón en este punto, Apple podría intentar limitar el efecto de las restricciones a un círculo mucho más reducido de apps.

Mientras prepara su recurso, Apple ha pedido también suspender temporalmente la aplicación del fallo del Noveno Circuito. Su argumento es que, si se ve obligada a asumir de inmediato un modelo sin comisiones efectivas sobre pagos externos, su negocio de servicios sufriría un daño difícilmente reversible incluso si más adelante el Supremo le da la razón.

Impacto de la comision del 27 por ciento en desarrolladores

La respuesta de Epic, otros desarrolladores y el precedente de Google

Epic Games ha reaccionado con dureza a la nueva maniobra de Apple. Portavoces de la compañía han calificado la solicitud de suspensión como otra táctica dilatoria para retrasar cambios estructurales en la App Store y evitar que se impongan límites «significativos y permanentes» a su capacidad de cobrar comisiones altas por pagos de terceros.

Según Epic, los tribunales han dejado claro que la comisión del 27% sobre pagos externos es incompatible con la obligación de abrir el sistema de pagos. Además, la empresa asegura que, debido a las condiciones impuestas por Apple —incluidas las advertencias en pantalla y la complejidad del proceso—, solo unos pocos desarrolladores «valientes» se han atrevido a aprovechar la posibilidad de redirigir pagos, citando ejemplos como Spotify, Kindle o Patreon.

La queja no se limita a Epic. Otros actores del ecosistema digital, en especial apps de suscripción como Spotify, han descrito la comisión y las nuevas reglas de Apple como “exorbitantes” y anticompetitivas. El argumento es recurrente: si la alternativa al sistema estándar de la App Store no mejora de forma sustancial los costes, la competencia real sigue siendo prácticamente inexistente. Además, autoridades como la CNMC han mostrado ya su preocupación por prácticas similares en otros ámbitos (anticonpetitivas).

En paralelo, el movimiento de Google añade presión. La compañía resolvió hace poco su propio conflicto con Epic, aceptando rebajar las comisiones de Google Play al entorno del 20% en determinados casos. Aunque el acuerdo no fija un estándar legal, sí marca un listón económico de lo que podría considerarse más razonable en el mercado de las tiendas de aplicaciones. Esta evolución entre plataformas (Apple y Google) se ha materializado en cambios recientes (acuerdos y ajustes).

Este contraste deja a Apple en una posición delicada: mientras un competidor directo ajusta sus tarifas a la baja mediante un pacto, Apple se aferra al 27% y a la defensa cerrada de su modelo ante la Justicia. El resultado puede ser determinante para saber si el famoso «30%» que se popularizó durante años como referencia en las plataformas móviles tiene los días contados.

Impacto en Europa, España y el papel de la DMA

Aunque la batalla actual se libra en los tribunales de Estados Unidos, el asunto de la comisión del 27% sobre pagos externos no se entiende sin mirar a Europa. La Unión Europea activó en marzo de 2024 la Ley de Mercados Digitales (DMA), una normativa que considera a Apple «guardián de acceso» y le obliga, entre otras cosas, a permitir tiendas de aplicaciones de terceros y sistemas de pago alternativos en el mercado comunitario.

En la práctica, esto significa que en países como España Apple ya no puede mantener un control absoluto sobre la distribución y la monetización de las apps en iOS. La Comisión Europea ha investigado de cerca las nuevas políticas de Apple para la UE, incluidas las tasas que pretende aplicar por descargas y por uso de su infraestructura incluso cuando el pago no pasa por la App Store tradicional.

Según diversas fuentes, ese modelo europeo —que en algunos supuestos se acerca a una política de cero comisiones directas por los enlaces externos, pero introduce otras tarifas de “servicio de plataforma”— ha generado también fricciones con desarrolladores y ha desembocado en sanciones económicas. En ese contexto, la multa de centenares de millones de euros y la amenaza de penalizaciones diarias han empujado a Apple a suavizar ciertas políticas en la UE.

Este escenario representa lo que algunos analistas llaman el “efecto Bruselas”: las decisiones regulatorias europeas terminan influyendo en los estándares globales porque las grandes tecnológicas no pueden mantener sistemas completamente distintos para cada región sin aumentar drásticamente su complejidad operativa y sus riesgos legales.

Si la Corte Suprema de Estados Unidos respaldara la visión de los tribunales inferiores y limitara de forma clara la capacidad de Apple para cobrar comisiones elevadas en pagos externos, el espacio para cobrar un 27% en otros territorios podría estrecharse todavía más. Para los desarrolladores españoles y europeos, eso se traduciría en más opciones de monetización directa y mayor margen de negociación frente a Apple.

Lo que se juega el ecosistema de apps: suscripciones, IA y márgenes

Más allá de la rivalidad entre Apple y Epic, la discusión sobre la comisión del 27% sobre pagos externos afecta a cualquier proyecto que dependa de la App Store para generar ingresos. Desde pequeñas startups en fase inicial hasta grandes plataformas de contenidos, el modelo de comisiones condiciona tanto la rentabilidad como la estrategia de precios.

Las apps basadas en suscripciones —muy habituales en España en ámbitos como el streaming, el fitness o la educación online— son especialmente sensibles a estos cambios. Una reducción significativa de las comisiones puede hacer que el primer mes de cada alta deje de ser deficitaria y mejorar la viabilidad de modelos que hoy dependen de un volumen elevado de usuarios para compensar el porcentaje que se lleva la tienda.

El debate se complica todavía más con el auge de los chatbots y los asistentes de inteligencia artificial. Cada vez más transacciones se inician o se cierran a través de interfaces conversacionales integradas en apps de terceros. Esto plantea una pregunta incómoda: ¿quién tiene derecho a cobrar una comisión cuando una compra se realiza dentro de un bot que funciona sobre una app alojada en la App Store, pero que se paga en la web o en otro canal externo?

En este contexto, los fundadores y equipos de producto que operan en el ecosistema iOS se ven obligados a replantear sus estrategias de monetización. Algunos optarán por migrar progresivamente a pagos propios en la web para reducir su dependencia de Apple. Otros preferirán seguir dentro de la App Store a cambio de visibilidad y simplicidad técnica, asumiendo las comisiones como un coste de adquisición.

Mientras tanto, la mera existencia del litigio y de la disputa en torno al 27% ya ha comenzado a redefinir el poder de negociación entre plataformas y desarrolladores. Aunque todavía no haya un fallo definitivo sobre la cifra exacta que puede cobrar Apple por pagos externos, muchos acuerdos privados y cambios de políticas se están negociando bajo la sombra de este caso.

Al final, lo que se dilucida con la comisión del 27% sobre pagos externos de la App Store va mucho más allá de una pelea entre dos gigantes tecnológicos. La decisión de los tribunales estadounidenses y la presión reguladora en Europa marcarán qué margen real tienen las plataformas para cobrar por el «valor de su ecosistema» cuando los pagos ocurren fuera de su sistema, y hasta qué punto los desarrolladores —en España, en la UE y en el resto del mundo— pueden construir modelos de negocio sostenibles sin ceder casi un tercio de sus ingresos a un único intermediario.

App Store
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