Apple demanda a OpenAI por robo de secretos comerciales en plena guerra por el hardware de IA

  • Apple ha presentado una demanda contra OpenAI y dos exempleados, Tang Tan y Chang Liu, por apropiación indebida de secretos comerciales relacionados con el desarrollo de hardware.
  • La compañía de Cupertino acusa a OpenAI de orquestar una estrategia sistemática para obtener información confidencial, incluyendo el uso de prototipos físicos en entrevistas de trabajo.
  • El conflicto surge tras la compra de io Products por 6.500 millones de dólares, la startup fundada por Jony Ive, y la fuga de más de 400 empleados de Apple a OpenAI.
  • Apple solicita medidas cautelares para impedir que OpenAI utilice los secretos sustraídos y una indemnización por daños, mientras la alianza comercial con ChatGPT sigue en el aire.

Demandas Apple OpenAI

Lo que parecía una alianza estratégica entre dos gigantes tecnológicos se ha convertido en una batalla judicial sin precedentes. Apple ha presentado una demanda contra OpenAI ante un tribunal federal de California, acusando a la empresa de Sam Altman de robar secretos comerciales para construir su división de hardware. La denuncia, de 40 páginas, señala directamente a dos antiguos empleados de la manzana: Tang Yew Tan, exvicepresidente de diseño de producto del iPhone y Apple Watch, y Chang Liu, ingeniero sénior de sistemas eléctricos. Según Apple, ambos habrían extraído información confidencial de forma sistemática para beneficiar a OpenAI, que prepara su primer dispositivo físico con inteligencia artificial.

El origen del conflicto se remonta a la compra de io Products por 6.500 millones de dólares en 2025, la startup fundada por el legendario diseñador Jony Ive. OpenAI integró a su equipo para acelerar el desarrollo de un gadget que compita directamente con el iPhone. Apple sostiene que más de 400 exempleados suyos trabajan ahora en OpenAI, y que la empresa de Altman ha institucionalizado el espionaje industrial. La demanda incluye acusaciones como el uso de nombres en clave de proyectos secretos de Apple durante entrevistas, la petición de que los candidatos llevaran prototipos físicos a las reuniones, y el acceso no autorizado a servidores internos tras la salida de los empleados.

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Las acusaciones más graves: el caso de Chang Liu y Tang Tan

Uno de los episodios más llamativos afecta a Chang Liu. Según la demanda, el ingeniero no devolvió su ordenador portátil corporativo al abandonar Apple y descubrió un fallo de autenticación que le permitía seguir accediendo a la red interna. En lugar de reportarlo, descargó durante semanas decenas de archivos confidenciales, incluyendo un dossier técnico de más de mil páginas con detalles de fabricación de las placas base del iPhone. Liu llegó a escribir a una excompañera: «LOL, he descubierto que tengo acceso a la red de almacenamiento, qué divertido». También le aconsejó cómo copiar material sensible «sin tener problemas con el equipo de seguridad» y le pidió que usara aplicaciones de mensajería cifrada para comunicarse.

Por su parte, Tang Tan, actual director de hardware de OpenAI, está acusado de utilizar nombres en clave de proyectos internos de Apple durante los procesos de selección para sonsacar información a los candidatos. La denuncia asegura que Tan pedía a ingenieros que aún trabajaban en Cupertino que llevaran «piezas reales» a las entrevistas para sesiones de «mostrar y contar». Uno de los aspirantes se mostró sorprendido porque «no sabía que se podía sacar estos productos de la oficina». Además, Apple afirma que Tan conservó un documento interno sobre los protocolos de seguridad que se aplican cuando un empleado se marcha, y que OpenAI lo ha distribuido entre sus fichajes con instrucciones de no revelar su destino y no firmar nada en la entrevista de salida.

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El impacto en la cadena de suministro y la respuesta de OpenAI

La demanda también señala que OpenAI habría engañado a un socio industrial de confianza de Apple para que ejecutara una técnica propietaria de acabado de metales, haciéndole creer que contaba con el permiso de la manzana. Asimismo, se habría dirigido a otro proveedor de baterías con preguntas que «solo alguien de dentro de Apple sabría formular». Apple sostiene que todo esto forma parte de un patrón coordinado para obtener información sobre su cadena de suministro, uno de los secretos mejor guardados de la compañía.

La respuesta de OpenAI ha sido escueta. Drew Pusateri, portavoz de la empresa, declaró: «No tenemos ningún interés en los secretos comerciales de otras empresas. Seguimos centrados en desarrollar tecnología innovadora que empodere a las personas en todo el mundo». Sin embargo, la demanda de Apple va más allá de una simple compensación económica: solicita que OpenAI destruya cualquier material propietario obtenido de forma indebida y que, si fuera necesario, rediseñe los futuros productos de hardware que pudieran haberse beneficiado de esa información. También reclama un juicio con jurado y medidas cautelares que podrían paralizar el lanzamiento del primer dispositivo de IA de OpenAI.

La alianza con ChatGPT, en el aire

El enfrentamiento judicial llega en un momento delicado para la relación comercial entre ambas compañías. Apple integró ChatGPT en Apple Intelligence en 2024, permitiendo a los usuarios acceder al modelo de OpenAI desde Siri y otras funciones del sistema. Sin embargo, la demanda describe a OpenAI como una empresa «podrida hasta la médula», lo que pone en duda la continuidad de ese acuerdo. De hecho, Apple ya ha comenzado a diversificar sus alianzas: la nueva versión de Siri, prevista para este otoño, estará basada en los modelos Gemini de Google, no en ChatGPT. Para OpenAI, que se prepara para salir a bolsa, este litigio supone un golpe directo a su credibilidad y podría retrasar sus planes de hardware.

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El caso también tiene implicaciones para los usuarios europeos. Aunque la demanda se tramita en California, las medidas cautelares podrían afectar a la disponibilidad de futuros dispositivos de OpenAI en España y el resto de Europa. Además, la fuga de talento y el posible uso de secretos industriales de Apple podrían ralentizar la innovación en el sector, algo que los consumidores notarían en la llegada de nuevos productos con IA. Por ahora, ChatGPT sigue funcionando con normalidad en los iPhone, pero la tensión entre las dos empresas es máxima.

La batalla judicial entre Apple y OpenAI no solo enfrenta a dos gigantes tecnológicos, sino que define quién controlará el próximo gran producto de consumo tras el teléfono móvil. Con Jony Ive como diseñador de referencia y más de 400 exempleados de Apple en sus filas, OpenAI se ha convertido en una amenaza directa para Cupertino. El tribunal tendrá que decidir si las acusaciones de espionaje industrial son ciertas y, de serlo, qué consecuencias para el futuro de la inteligencia artificial en el hardware. Mientras tanto, la alianza que unió a Siri con ChatGPT pende de un hilo.

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