
La relación entre Apple y OpenAI, que hasta hace poco parecÃa de lo más cordial gracias al acuerdo que llevó ChatGPT a Siri, ha dado un giro de 180 grados. La compañÃa de Cupertino ha presentado una demanda ante un tribunal federal de California en la que acusa a la empresa de Sam Altman de haber construido su incipiente división de hardware sobre una base de secretos comerciales robados. El escrito, de 40 páginas, no se anda con rodeos y califica la situación de «podrida hasta la médula».
El conflicto estalla justo cuando OpenAI se prepara para lanzar su primer dispositivo fÃsico con inteligencia artificial, un proyecto que ha levantado ampollas en Apple porque, según la denuncia, se habrÃa nutrido de información confidencial obtenida de forma ilegÃtima. La demanda señala a dos antiguos empleados de la manzana que ahora ocupan puestos clave en OpenAI: Tang Yew Tan, exvicepresidente de diseño de producto del iPhone y el Apple Watch, y Chang Liu, un ingeniero eléctrico que trabajó en proyectos sensibles. Ambos son acusados de haberse llevado documentos, prototipos y acceso a sistemas internos tras abandonar la empresa.
El caso de Chang Liu: un portátil que no se devolvió y una red interna vulnerable
Uno de los episodios más llamativos de la demanda es el que involucra a Chang Liu. Según Apple, este ingeniero no entregó su ordenador corporativo al marcharse y, semanas después, descubrió que un fallo de autenticación le permitÃa seguir accediendo a los servidores de la compañÃa. Lejos de avisar, Liu descargó durante semanas decenas de archivos confidenciales, incluyendo una compilación técnica de más de mil páginas con detalles de fabricación de las placas base de los productos de Apple. La denuncia recoge incluso un mensaje en el que el ingeniero escribió a una excompañera: «LOL, he descubierto que tengo acceso a la red de almacenamiento, qué divertido». Además, habrÃa aconsejado a otros empleados sobre cómo copiar material sensible sin levantar sospechas y utilizando aplicaciones de mensajerÃa cifrada.
Tang Yew Tan y las entrevistas con piezas reales
El otro gran señalado es Tang Yew Tan, que pasó 24 años en Apple y ahora dirige el hardware de OpenAI. La demanda sostiene que Tan utilizaba los nombres en clave de proyectos internos de Apple durante las entrevistas de trabajo para sonsacar información sobre productos aún no anunciados. Incluso llegó a pedir a candidatos que todavÃa trabajaban en Cupertino que llevaran componentes fÃsicos a las reuniones para hacer sesiones de «mostrar y contar». Según el texto, uno de los aspirantes se mostró sorprendido porque «no sabÃa que se podÃa sacar estos productos de la oficina». Apple asegura que este comportamiento no fue un hecho aislado, sino parte de un patrón coordinado que implicaba a altos cargos de OpenAI y a sus socios comerciales.

La compra de io Products y el papel de Jony Ive
El trasfondo de la disputa es la entrada de OpenAI en el mercado del hardware. La compañÃa adquirió el año pasado io Products, una startup fundada por el legendario diseñador Jony Ive y el propio Tang Tan, por unos 6.500 millones de dólares. Aunque Ive no aparece como demandado, su empresa es mencionada en la denuncia. OpenAI busca crear un dispositivo que compita directamente con el iPhone y otros productos de Apple, y la compañÃa de Cupertino cree que para ello se ha valido de información robada. La demanda también apunta a que OpenAI habrÃa engañado a un proveedor de confianza de Apple para que ejecutara una técnica patentada de acabado de metales, haciéndole creer que contaba con el permiso de la manzana.
Más de 400 exempleados y una alianza en la cuerda floja
La fuga de talento de Apple hacia OpenAI es masiva. Según la propia demanda, más de 400 antiguos empleados de Cupertino trabajan ahora en la empresa de Sam Altman. Apple envió una carta en febrero para expresar sus preocupaciones, pero no obtuvo respuesta. Mientras tanto, la integración de ChatGPT en Siri sigue activa, pero el ambiente se ha enrarecido. Apple ya ha empezado a diversificar sus alianzas de IA integrando el modelo Gemini de Google, lo que sugiere que la colaboración con OpenAI podrÃa estar llegando a su fin. La compañÃa pide al tribunal que obligue a OpenAI a destruir todo el material obtenido indebidamente y que rediseñe sus futuros productos si fuera necesario. También reclama un juicio con jurado y una indemnización por daños.
OpenAI, por su parte, ha respondido con un comunicado escueto en el que niega tener interés en los secretos comerciales de otras empresas y asegura que sigue centrada en desarrollar tecnologÃa innovadora. Sin embargo, el caso llega en un momento delicado para la compañÃa, que se prepara para salir a bolsa y necesita demostrar que su hardware no se basa en información robada. El litigio promete ser uno de los más mediáticos de Silicon Valley en los próximos años, y podrÃa redefinir las reglas del juego en la carrera por el próximo gran dispositivo de consumo con inteligencia artificial.