¿En serio Apple? ¿El Apple TV y el HomePod mini también?

Apple TV y HomePod mini 2

La reciente subida de precios en el catálogo de Apple responde, según la compañía, a un encarecimiento histórico en los costes de la memoria RAM y el almacenamiento SSD. A Apple los componentes de sus dispositivos le cuestan más caro y si mantiene sus márgenes de beneficio debe subir precios, pero ¿y los productos que están a punto de renovarse?

Era algo que todos esperábamos, incluso antes de que Tim Cook lo anunciara en una entrevista hace unos días.  Era extraño ver cómo todos los fabricantes subían precios de sus productos mientras Apple permanecía inmutable, como si ella consiguiera sus chips en un universo paralelo, pero la realidad ha terminado imponiéndose y la subida de precios ha llegado, aunque no en todas las categorías: los iPhone, Apple Watch y AirPods se quedan como estaban, el resto sube. Ante cualquiera que conozca un poco la situación, la subida de precios resulta lógica al aplicarse a los ordenadores Mac y tabletas iPad de última generación, que requieren componentes de vanguardia con alta demanda. Sin embargo, la medida genera dudas entre los consumidores al afectar a dispositivos que llevan años sin actualizarse en el mercado, como el HomePod mini o el reproductor Apple TV 4K.

De todos es conocido que Apple suele mantener estables los precios de sus productos a lo largo de su vida útil, salvo que aparezcan nuevos modelos y los viejos permanezcan en el catálogo. En productos que se renuevan cada año, como los iPhone, Mac o iPad, se puede aceptar como algo razonable, pero el Apple TV 4K se lanzó hace cuatro años, y el HomePod mini hace 5 años. Se considera que un producto después de 2 años está ya amortizado, por lo que sus márgenes de beneficio se disparan si se mantiene el precio a partir de esa fecha. O sea, Apple podría perfectamente haber asumido el aumento de precio de los componentes de estos dispositivos manteniendo márgenes de beneficio.

La decisión es aún más sangrante si se tiene en cuenta que son productos que se espera que sean renovados, incluso descatalogados en breve. La decisión de elevar el precio de productos al final de su ciclo comercial es difícilmente justificable, y únicamente puede responder a una estrategia comercial evidente: preparar el terreno para los futuros lanzamientos de la marca. Incrementar el precio de los modelos actuales permite a la empresa justificar un coste de salida más elevado para sus sucesores, evitando que el salto de precio entre generaciones resulte excesivamente llamativo para el comprador.


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