Apple ha puesto en marcha una de las maniobras más llamativas de su reciente estrategia de inteligencia artificial: ha enviado a buena parte del equipo de Siri a un campamento intensivo para aprender a programar con herramientas de IA. La jugada llega con el calendario apretado: la próxima Worldwide Developers Conference (WWDC) arranca el 8 de junio y la compañÃa necesita demostrar que su asistente por fin está a la altura de una competencia que no ha levantado el pie del acelerador.
Tras dos años de promesas incumplidas, retrasos y cambios internos, en Cupertino se han quedado sin margen. La nueva Siri, apoyada en modelos de lenguaje de última generación y más integrada que nunca en el iPhone, iPad y resto de dispositivos, tiene que estar lista para el escenario. El bootcamp es la señal más clara de hasta qué punto Apple Intelligence está forzando la máquina para llegar a tiempo.
Un bootcamp de IA para casi todo el equipo de Siri
Según distintas informaciones internas filtradas a medios especializados, Apple ha decidido sacar temporalmente de la primera lÃnea de desarrollo a unos 200 ingenieros vinculados a Siri para sumergirlos en un programa de formación intensiva en inteligencia artificial. No se trata de un curso al uso, sino de un campamento de varias semanas enfocado en herramientas que ya son habituales en el sector.
El objetivo es que estos profesionales se pongan al dÃa con asistentes de código como Claude Code (Anthropic) o Codex (OpenAI), que en muchas empresas tecnológicas se han convertido en algo tan normal como el propio editor de texto. Estos sistemas permiten escribir y revisar grandes cantidades de código con más rapidez, una ventaja clave cuando se trabaja contra el reloj.
Durante el tiempo que dure el campamento, el grueso del equipo habitual de Siri estará fuera del ciclo de desarrollo. Apple solo mantendrá en activo a unos 60 ingenieros enfocados en seguir mejorando el asistente, aplicando cambios tácticos y ajustes necesarios para no frenar por completo el ritmo de trabajo.
En paralelo, otros aproximadamente 60 especialistas se centrarán en comprobar cómo responde Siri en el mundo real: qué tal entiende las órdenes de voz, cómo las ejecuta y, muy especialmente, si cumple con los exigentes criterios internos de privacidad y seguridad que la compañÃa aplica en sus productos, también en Europa.
Un equipo con fama de ir a remolque
Este movimiento deja al descubierto una realidad que en Cupertino ya se venÃa comentando de puertas para adentro: el equipo de Siri se ha ganado fama de ir un paso por detrás en la adopción de nuevas herramientas de IA. Mientras otras divisiones de Apple llevaban tiempo sacando partido a la programación asistida, el grupo responsable del asistente no terminaba de dar el salto.
Fuentes internas señalan que otras áreas de ingenierÃa de software en Apple han destinado presupuestos importantes a soluciones basadas en la nube para acelerar el desarrollo con IA. En contraste, el equipo de Siri habrÃa sido más conservador, algo que ahora pesa cuando ChatGPT, Gemini o Claude marcan el ritmo del sector.
El retraso no es solo una percepción. El equipo no consiguió entregar a tiempo la versión renovada de Siri que se habÃa prometido junto a iOS 18 y al proyecto Apple Intelligence en una WWDC anterior. Aquel tropiezo desencadenó una reorganización de calado en la estructura de inteligencia artificial de la compañÃa.
En medio de esa reconfiguración se produjo la salida de John Giannandrea, hasta entonces máximo responsable de IA en Apple. Giannandrea dejó el cargo a finales de año y ha abandonado definitivamente la empresa tras completar su último paquete de acciones, abriendo paso a un nuevo reparto de responsabilidades.
Como parte del relevo, Apple fichó a Amar Subramanya, con una larga trayectoria en Google y un paso por Microsoft, para ocupar el puesto de vicepresidente de inteligencia artificial bajo la supervisión directa de Craig Federighi. La idea es reforzar el músculo técnico y organizativo en un área donde la empresa ya no puede permitirse más tropiezos.
Nueva cúpula de IA y cambios de mando en Siri
El giro estratégico no se limita a cambiar nombres en el organigrama, pero los movimientos en la cúpula son significativos. Craig Federighi, hasta ahora la cara visible del software de Apple, ha asumido el liderazgo global de la estrategia de IA, concentrando bajo su paraguas las iniciativas clave en este ámbito.
En el caso especÃfico de Siri, el mando ha pasado a manos de Mike Rockwell, conocido por dirigir el desarrollo de Apple Vision Pro, uno de los proyectos técnicamente más complejos que ha lanzado la compañÃa en los últimos años. La elección de Rockwell se interpreta como una apuesta por un perfil capaz de coordinar equipos grandes en productos muy exigentes.
Todo este reordenamiento se enmarca en una especie de «operación rescate» de la estrategia de IA de Apple. Varios pasos en falso, especialmente alrededor de Apple Intelligence y las capacidades avanzadas de Siri, habÃan dejado la sensación de que la compañÃa iba por detrás de gigantes como Google, Microsoft o startups especializadas.
Desde Europa se observa con atención este cambio de timón, porque muchas de las funciones avanzadas de IA dependen de cómo Apple gestione el procesamiento de datos y el cumplimiento normativo. Bruselas y las autoridades nacionales de protección de datos tienen bajo lupa cualquier novedad que pueda afectar a la privacidad de los usuarios.
Con el nuevo reparto de papeles, el bootcamp de Siri se entiende como un paso más en esa renovación general: nuevo liderazgo, nuevas formas de trabajar y nuevas herramientas de desarrollo, todo a la vez. El margen para que algo se descoordine existe, pero Apple parece dispuesta a asumir el riesgo con tal de recortar distancias.
Gemini en el corazón de la nueva Siri
Además de formar a sus equipos, Apple está reescribiendo las bases técnicas de Siri. La compañÃa ha cerrado un acuerdo con Google para que los modelos Gemini se integren en las nuevas funciones del asistente, una decisión que hace unos años habrÃa parecido impensable entre dos rivales directos. El acuerdo con Google es clave en ese giro.
El planteamiento pasa por combinar la potencia de un modelo de lenguaje de primer nivel, como Gemini, con el acceso privilegiado al sistema operativo y al hardware del iPhone, el iPad y el Mac. Esa integración profunda es algo que un chatbot externo, accesible únicamente vÃa navegador o app, no puede igualar con la misma facilidad. Gemini como «motor» debe aportar comprensión y generación avanzada.
Esta colaboración con Google llega después de otras alianzas estratégicas, como el uso del propio buscador de la compañÃa de Mountain View en Safari durante años. Para Apple, la prioridad es dotar a sus dispositivos de capacidades de IA competitivas, incluso si eso implica apoyarse en tecnologÃa de terceros.
Eso sÃ, la utilización de modelos potentes como Gemini plantea preguntas sobre dónde se procesan los datos, qué información se comparte y cómo encaja todo ello con la legislación europea, incluida la normativa sobre servicios digitales y el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Apple insiste en mantener altos niveles de privacidad, un aspecto que estará muy vigilado por reguladores y consumidores. Más detalles sobre cómo afectará la integración a las apps se han discutido en la integración en aplicaciones.
Presión máxima de cara a la WWDC
Todo este esfuerzo tiene una fecha marcada en rojo: la WWDC, que arranca el 8 de junio. Es el momento en el que Apple tiene que subir al escenario y mostrar una Siri renovada que no solo exista sobre el papel, sino que funcione, se pueda probar y convenza a desarrolladores y usuarios.
Se espera que la nueva versión de Siri tenga un papel central en la keynote inaugural, tanto en Estados Unidos como en las retransmisiones y coberturas que se sigan desde España y el resto de Europa. La compañÃa llega a la cita con más presión que nunca, mientras competidores como OpenAI, Google y Anthropic ya han enseñado varias generaciones sucesivas de sus modelos.
Algunas filtraciones apuntan a que Siri podrÃa presentarse además en forma de aplicación con un enfoque más cercano a un chatbot conversacional, con interfaz propia, capaz de mantener el contexto de una charla larga y ejecutar acciones complejas en el dispositivo. No serÃa únicamente un asistente de voz, sino una especie de centro neurálgico de la experiencia basada en IA.
En el plano técnico, Apple tiene que cuadrar varias piezas a la vez: demostrar que los nuevos modelos funcionan bien en varios idiomas, incluido el español, gestionar la carga de trabajo entre procesamiento local y en la nube, y garantizar que las nuevas funciones no generan problemas con las normativas europeas de privacidad y competencia.
El resultado de este esfuerzo se medirá no solo en aplausos durante la keynote, sino en la adopción real por parte de desarrolladores de Europa y de todo el mundo. Si los nuevos kits de desarrollo y APIs de IA se integran de forma sencilla en apps para iPhone y iPad, será una señal clara de que Apple ha conseguido, al menos en parte, lo que se proponÃa.
Con el campamento de IA, los cambios de liderazgo y el acuerdo con Google, Apple está moviendo todas las fichas a la vez para que Siri deje de ser el alumno rezagado de la clase de asistentes virtuales y recupere terreno en plena ebullición de la inteligencia artificial generativa.