Apple recorta la producción de Vision Pro ante las flojas ventas

  • Apple reduce la fabricación y la comercialización de las Vision Pro por la baja demanda
  • Las ventas estimadas para finales de año quedan muy lejos de otros productos como el iPhone o el Mac
  • El fabricante chino Luxshare habría detenido la producción por falta de pedidos
  • Apple frena la expansión internacional y recorta en más de un 95% la publicidad digital del dispositivo

Apple recorta la producción de Vision Pro

Apple ha decidido aflojar el ritmo en el coste de fabricación y comercialización de sus gafas de realidad mixta Vision Pro tras unos resultados de ventas muy por debajo de lo esperado. El dispositivo, que se presentó como la gran apuesta de la compañía para inaugurar una nueva etapa de computación espacial, no termina de despegar en el mercado pese a su fuerte campaña de lanzamiento inicial.

La situación supone un toque de atención para la firma de Cupertino, ya que las Vision Pro eran el primer gran estreno de hardware de Apple en una década, con Tim Cook situando el producto como pieza clave del futuro de la compañía. Sin embargo, el elevado precio, la falta de aplicaciones adaptadas y las limitaciones técnicas han ido enfriando el interés de los consumidores, también en Europa.

Producción recortada y previsiones de venta a la baja

Visor Apple Vision Pro produccion

Según estimaciones citadas por el Financial Times a partir de datos de la consultora IDC, Apple solo colocaría en el mercado alrededor de 45.000 nuevas unidades de Vision Pro durante el cuarto trimestre de 2025. Teniendo en cuenta que cada dispositivo se vende por unos 3.499 dólares, se trata de cifras muy modestas si se comparan con otros productos de la marca.

Mientras que los iPhone o los MacBook se cuentan en millones de unidades vendidas cada trimestre, las Vision Pro se mueven en un volumen reducido, casi de nicho. Esta diferencia de escala ha obligado a Apple a revisar sus expectativas y, de paso, a recortar tanto la producción como el despliegue comercial del visor.

Fuentes del sector apuntan también al papel de Luxshare, el socio chino encargado del ensamblaje del dispositivo. La compañía habría detenido la fabricación de nuevas unidades a comienzos del año pasado ante la falta de demanda suficiente, una señal clara de que los pedidos de Apple no alcanzaban los niveles inicialmente previstos.

Estas decisiones industriales se traducen, en la práctica, en un alcance reducido del producto en los mercados internacionales, especialmente en aquellos donde el precio y la disponibilidad de contenidos juegan un papel clave, como ocurre en buena parte de Europa.

Alcance internacional contenido y freno a la expansión

Vision Pro disponibilidad en Europa

Actualmente, el visor de realidad mixta de Apple se comercializa en tan solo 13 países, una cifra relativamente modesta si la comparamos con el despliegue habitual de otros productos estrella de la marca. Pese a haber tenido margen para ampliar la distribución, la compañía ha optado por no extender por ahora el lanzamiento internacional de Vision Pro.

Este enfoque prudente se deja notar especialmente en Europa, donde muchos países siguen sin acceso oficial al dispositivo y se limitan a importaciones desde mercados vecinos. El movimiento indica que Apple está midiendo muy bien cada paso, evitando comprometerse con una expansión amplia mientras no tenga claro que existe una demanda sostenible.

En territorios clave como Estados Unidos o Reino Unido, que suelen actuar como termómetro antes de dar el salto a otros mercados europeos, la recepción ha sido mucho más fría de lo anticipado. Todo esto ha llevado a la empresa a revisar su estrategia y a priorizar la contención sobre el crecimiento agresivo.

Para los usuarios europeos interesados en la realidad mixta de Apple, esta situación se traduce en disponibilidad limitada, escasez de stock y compras más complicadas, lo que tampoco ayuda a generar un efecto de adopción masiva ni a crear comunidad alrededor del producto.

Recorte drástico de la publicidad digital

Publicidad de Apple Vision Pro

El ajuste no se queda solo en las fábricas. De acuerdo con datos recopilados por la firma de análisis Sensor Tower, Apple ha reducido en más de un 95% su inversión en publicidad digital dedicada a Vision Pro en mercados estratégicos como Estados Unidos y Reino Unido desde el lanzamiento del dispositivo.

Ese fuerte tijeretazo en la promoción online indica un cambio de prioridades: la compañía parece haber pasado de intentar popularizar el producto a centrarse en un perfil de usuario mucho más específico, probablemente profesionales y desarrolladores dispuestos a asumir el coste y las limitaciones actuales. Menos presencia en plataformas de vídeo y cambios en la promoción marcan esa estrategia.

En Europa se percibe también un descenso claro de la visibilidad del visor, con menos campañas en redes sociales, menos anuncios en plataformas de vídeo y una presencia más discreta en medios especializados. La sensación general es que Apple ha levantado el pie del acelerador mientras reevalúa cómo encaja Vision Pro dentro de su catálogo.

Este repliegue publicitario contrasta con el entusiasmo inicial con el que se presentó el dispositivo, que llegó acompañado de una narrativa ambiciosa sobre la llegada de una nueva era de la informática personal y del entretenimiento inmersivo.

Un debut complicado para el gran proyecto de Tim Cook

La trayectoria de Vision Pro hasta ahora supone uno de los tropiezos más sonados de Apple en los últimos años, tanto por la inversión realizada como por la relevancia simbólica del producto. Tim Cook defendió en su día que estas gafas marcarían el comienzo de una nueva forma de interactuar con la tecnología, mezclando el mundo físico con la capa digital.

Sin embargo, desde su llegada al mercado en 2023, el visor se ha topado con una recepción muy desigual. Las críticas se han centrado en el precio, la autonomía de la batería, el peso del dispositivo y, sobre todo, la limitada oferta de aplicaciones realmente pensadas para VisionOS, el sistema operativo que estrena el producto.

Diferentes analistas del sector, como Erik Woodring de Morgan Stanley, coinciden en que el coste, el diseño voluminoso y la falta de apps nativas han impedido que Vision Pro pase de ser un dispositivo llamativo a convertirse en un éxito comercial. Sin un catálogo de software sólido, el uso diario queda bastante restringido y cuesta justificar el desembolso.

Para una compañía acostumbrada a lanzar productos que se convierten rápidamente en referencia de su categoría, este estreno más bien tibio obliga a replantear plazos, objetivos y quizá la propia propuesta de valor del visor si quiere tener recorrido a medio plazo, también en el mercado europeo.

Un contexto marcado por la apuesta en inteligencia artificial

El ajuste en la estrategia de Vision Pro llega, además, en un momento en el que Apple está intentando redefinir su hoja de ruta en torno a la inteligencia artificial. La compañía ha sufrido retrasos en el desarrollo de nuevas funciones para Siri y ha tenido que posponer actualizaciones clave por problemas técnicos y errores en las pruebas.

En paralelo, la empresa ha reorganizado parte de su cúpula directiva para dar más peso a los proyectos de IA, con la vista puesta en integrar de forma más profunda estas tecnologías en el iPhone, el iPad y el Mac. Proyectos de Apple Intelligence podrían restar recursos a iniciativas de hardware como Vision Pro.

Pese a estos desafíos, Apple continúa dependiendo en buena medida del iPhone como gran motor de ingresos. En el año fiscal 2025, la compañía alcanzó alrededor de 416.000 millones de dólares en facturación, una cifra récord en la que el visor de realidad mixta apenas tiene peso.

Aun con las ventas discretas del visor y los retrasos en innovación vinculada a la inteligencia artificial, las acciones de la firma se han revalorizado aproximadamente un 12% en el último año. El mercado parece confiar en la capacidad de Apple para ajustar el rumbo y encontrar el encaje adecuado para sus nuevas apuestas tecnológicas.

Todo apunta a que Vision Pro se mantendrá, al menos por ahora, como un producto de nicho, con presencia limitada y orientado a perfiles muy concretos, mientras Apple analiza cómo evolucionan la demanda, el ecosistema de aplicaciones y las posibilidades de abaratar futuros modelos. Las nuevas mejoras de hardware podrían ser clave, pero el camino será más largo y menos fulgurante de lo que muchos imaginaban al principio.

Apple Vision Pro
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