El lunes pasado, Apple recuperó el título de empresa más valiosa del mundo al superar a Nvidia en capitalización bursátil. El fabricante del iPhone cerró la sesión con una subida del 1,17%, alcanzando un valor de mercado de aproximadamente 4,93 billones de dólares, mientras que el gigante de los chips cayó un 4,99%, hasta los 4,78 billones. Este movimiento supone un giro en la lucha por el liderazgo bursátil, que había estado dominado por Nvidia en los últimos meses gracias al auge de la inteligencia artificial.
La caída de Nvidia se produjo después de que The Wall Street Journal publicara que la compañía negocia una inversión de 250.000 millones de dólares con OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, para financiar un enorme proyecto de centros de datos. Según el rotativo, el plan podría ubicarse en el sur de Ohio (EE.UU.) y superar los 500.000 millones de dólares en total. Esta noticia reavivó los temores de los inversores sobre el gasto desmedido en infraestructura de IA y la posibilidad de un exceso de capacidad.
El cambio de liderazgo en el mercado
El ascenso de Apple no es casualidad. La compañía de Cupertino ha visto cómo sus acciones suben más de un 22% en lo que va de año, superando al resto del grupo de los ‘Siete Magníficos’. Mientras que Tesla, Microsoft y Meta registran pérdidas en el mismo periodo, Apple se ha beneficiado de una estrategia de gasto en inteligencia artificial mucho más moderada que la de sus rivales. Su ratio de gasto de capital (capex) es de apenas el 1,8% de los ingresos, frente al valor de mercado de Alphabet, lo que los inversores interpretan ahora como una fortaleza en lugar de una debilidad.

Las razones detrás de la caída de Nvidia
Nvidia no solo sufrió por la noticia de la inversión en OpenAI. El sector de semiconductores en su conjunto está atravesando una corrección. El ETF iShares Semiconductor ha caído un 14% en el último mes, y el fondo Roundhill Memory, que era uno de los más populares, se ha desplomado un 29%. Los inversores están rotando desde valores de alto crecimiento hacia compañías más estables y orientadas al consumo, como Apple. Además, el reciente susto del modelo chino DeepSeek ya había puesto en alerta a los mercados sobre la posibilidad de que el gasto en IA no sea tan rentable como se esperaba.
La estrategia de Apple: gasto moderado en IA
Mientras Nvidia se enfrenta a la volatilidad de depender de un ciclo de inversión masivo en inteligencia artificial, Apple ha optado por un enfoque más pausado. La compañía ha reducido su capex durante los últimos tres trimestres, según datos de Yahoo Finance, y su programa de recompra de acciones de 100.000 millones de dólares ofrece certidumbre a los accionistas. Los analistas destacan que Apple ha sido criticada en el pasado por no invertir lo suficiente en IA, pero ahora esa cautela se está viendo recompensada. La compañía presentará resultados esta semana, y se espera que los inversores presten atención a los márgenes y a la evolución de sus funciones de ‘Apple Intelligence’ sin que ello dispare los costes.
Por su parte, Nvidia sigue siendo el principal proveedor de chips para la infraestructura de IA, con unos ingresos que crecieron un 85% en su último trimestre y un margen bruto del 71%. Jensen Huang, su consejero delegado, calificó la construcción de fábricas de IA como ‘la mayor expansión de infraestructura de la historia’. Sin embargo, el mercado empieza a preguntarse si ese ritmo de gasto es sostenible y si la demanda justifica inversiones tan colosales.
En definitiva, el pulso entre Apple y Nvidia por el trono bursátil refleja dos modelos de negocio opuestos: el de la eficiencia y el consumo masivo frente al de la innovación y el gasto en infraestructura. Apple ha demostrado que la prudencia también puede ganar carreras, al menos a corto plazo, mientras Nvidia lidia con la incertidumbre de un sector que promete crecimiento pero también riesgos. La próxima cita con los resultados de ambas compañías será clave para ver si este cambio de liderazgo se consolida o si Nvidia recupera la corona.