Apple ha dado un giro importante en su estrategia de inteligencia artificial al confirmar que Google Gemini será la base tecnológica del próximo gran salto de Siri. Tras meses de rumores, ambas compañías han hecho oficial un acuerdo multianual que coloca los modelos de Google en el centro de los futuros Apple Foundation Models y de las nuevas funciones de Apple Intelligence. La decisión supone que el asistente de voz de Apple, que llevaba años a la zaga de sus rivales, recibirá este año una actualización profunda apoyada en modelos de IA de última generación. Para los usuarios de iPhone en España y Europa, esto se traducirá en un Siri más capaz, más contextual y con respuestas mejor elaboradas, sin renunciar a la filosofía de privacidad que Apple lleva años defendiendo.
Un acuerdo multianual que redefine la relación Apple-Google
Tanto Apple como Google han confirmado que se trata de una colaboración de varios años en la que los próximos Apple Foundation Models se apoyarán en la familia Gemini y en la infraestructura en la nube de Alphabet. Esta alianza se suma a la ya conocida relación que convierte a Google en el motor de búsqueda por defecto en los dispositivos de Apple, un pacto que lleva tiempo generando miles de millones en ingresos para ambas compañías y al nombramiento del nuevo responsable de Siri.
Apple y Google han firmado un acuerdo de colaboración plurianual por el que la próxima generación de modelos básicos de Apple se basará en los modelos Gemini y la tecnología en la nube de Google. Estos modelos contribuirán a impulsar las futuras funciones de Apple Intelligence, incluida una Siri más personalizada que llegará este año.
Tras una cuidadosa evaluación, Apple determinó que la tecnología Al de Google proporciona la base más capaz para los modelos Apple Foundation Models y está entusiasmada con las nuevas e innovadoras experiencias que ofrecerá a los usuarios de Apple. Apple Intelligence seguirá funcionando en los dispositivos Apple y en Private Cloud Compute, manteniendo los estándares de privacidad líderes en el sector de Apple.
En un comunicado compartido con medios, Apple explicó que, tras evaluar distintas alternativas, considera que la tecnología de Google ofrece la base más sólida para sus modelos de IA. Google, por su parte, publicó en redes sociales que estos modelos impulsarán futuras funciones de Apple Intelligence, incluida una Siri más personalizada que llegará a los usuarios a lo largo de este año.
Aunque ninguna de las dos partes ha revelado los detalles económicos, informes de Bloomberg apuntan a un pago aproximado de 1.000 millones de dólares anuales por parte de Apple a cambio del acceso a los modelos Gemini y a la infraestructura asociada. La alianza, además, no sería exclusiva, lo que deja la puerta abierta a que Apple siga colaborando con otros proveedores de IA.
Gemini como motor del nuevo Siri y de Apple Intelligence
El movimiento se entiende mejor si se mira el contexto: Apple presentó en 2024 su ecosistema Apple Intelligence, con funciones como resúmenes de notificaciones, herramientas de escritura avanzadas, generación de imágenes, Genmoji y una Siri completamente rediseñada. Sin embargo, mientras gran parte de estas capacidades llegó a los usuarios, el nuevo Siri se fue retrasando.
Apple reconoció meses después que la puesta a punto de la nueva arquitectura de Siri estaba resultando más compleja de lo previsto, lo que llevó a posponer su lanzamiento. La confirmación del acuerdo con Google llega precisamente como respuesta a ese cuello de botella tecnológico y pretende proporcionar la «potencia de cálculo» que faltaba para convertir en realidad lo que se presentó en el escenario de la WWDC.
La nueva Siri se construye sobre una arquitectura dividida en tres grandes bloques: un planificador de consultas, un motor de conocimiento y un sistema de resumen. Según la información avanzada por medios especializados, los modelos Gemini serán clave para las funciones de planificador y resumidor, dos piezas fundamentales para interpretar peticiones complejas y devolver respuestas claras y condensadas.
Además, Apple estaría trabajando con un modelo de aproximadamente 1,2 billones de parámetros basado en la tecnología de Google, una cifra muy superior a la de los modelos internos previos de la compañía. Esa escala debería traducirse en un salto notable en comprensión del lenguaje, manejo de contexto y capacidad para resolver tareas que hoy se le atragantan al asistente actual.

Qué podrán hacer los usuarios con la nueva Siri
El objetivo declarado de Apple es que Siri deje de ser un simple sistema de órdenes por voz y se convierta en un auténtico asistente personal digital. Para el usuario, eso implica una interacción más natural, en la que no será necesario indicar cada detalle o especificar en qué app está la información.
Entre las capacidades previstas, se encuentra un mayor conocimiento del contexto personal y de lo que el usuario tiene en pantalla. Por ejemplo, Siri podrá recuperar datos de correos, mensajes o calendarios para responder preguntas como «¿a qué hora sale el vuelo de mi madre?» o «¿tengo cena reservada esta noche?» sin que sea necesario mencionar la aplicación concreta en la que se encuentran esos datos.
También se espera una mejor integración con las apps y servicios del ecosistema Apple. Gracias a la combinación de Apple Intelligence, App Intents y los modelos de planificación apoyados en Gemini, Siri debería ser capaz de ejecutar acciones más complejas en aplicaciones de terceros, encadenar tareas y ofrecer respuestas condensadas que mezclen información de varias fuentes.
Para muchos usuarios en Europa, acostumbrados a ver cómo asistentes como Alexa o Google Assistant parecían ir un paso por delante, este salto podría acercar por fin Siri a esa experiencia de asistente realmente útil en el día a día. La clave estará en comprobar, una vez llegue la actualización, hasta qué punto estas funciones se adaptan bien a los distintos idiomas y particularidades locales del mercado europeo.
Privacidad: Gemini dentro del muro de Apple
La mayor incógnita del acuerdo se centraba en la privacidad, uno de los pilares fundamentales del discurso comercial de Apple, especialmente en la Unión Europea, donde la regulación en materia de datos es más estricta. La compañía ha querido despejar dudas subrayando que Apple Intelligence seguirá ejecutándose en dispositivos de Apple y en su propia infraestructura de nube privada, incluso cuando se utilicen modelos Gemini.
En la práctica, esto significa que las peticiones de los usuarios se procesarán en servidores controlados por Apple y no en centros de datos de Google. Los modelos de Gemini que se empleen estarán personalizados y aislados de los servicios públicos de Google, y los datos personales se tratarán de forma efímera: se utilizarán para generar la respuesta y se descartarán después, sin construir perfiles de usuario ni alimentar modelos externos.
Este enfoque encaja con el sistema de Private Cloud Compute, la arquitectura que Apple presentó para procesar peticiones avanzadas de IA manteniendo altos estándares de seguridad. De cara a los reguladores europeos y a los usuarios preocupados por el uso de sus datos, la compañía confía en que este diseño permita beneficiarse de Gemini sin comprometer los compromisos de privacidad que la han diferenciado hasta ahora.

Impacto en el mercado y en la competencia
El anuncio ha tenido también efectos inmediatos en el mercado financiero. Tras hacerse público el acuerdo, la capitalización bursátil de Alphabet superó los 4 billones de dólares, impulsada por el renovado interés de los inversores en su estrategia de IA y en la familia Gemini. Por momentos, Google llegó incluso a adelantar a Apple en valor de mercado, algo que no ocurría desde 2019.
Para Google, la alianza supone un espaldarazo a su tecnología en un momento en que la narrativa pública situaba a OpenAI y Microsoft como los líderes del sector. Contar con Apple como cliente de primer nivel consolida a Gemini como una de las plataformas de referencia en modelos de lenguaje de gran tamaño y refuerza su posicionamiento frente a la competencia.
En paralelo, la relación entre ambas compañías sigue bajo el foco de las autoridades. Los tribunales estadounidenses han cuestionado en los últimos años los acuerdos de búsqueda por defecto entre Google y fabricantes como Apple, señalando su posible impacto en la competencia en el mercado de buscadores. Aunque las nuevas normas limitan los pactos de exclusividad, el acuerdo en IA se mueve en un terreno distinto y, por ahora, no parece chocar de frente con esas restricciones.
Para Apple, la jugada recuerda a otras etapas de su historia reciente: aprovechar tecnología externa cuando le conviene, integrarla profundamente en su ecosistema y, con el tiempo, reforzar sus capacidades internas. En la comunidad tecnológica ya hay quien interpreta este paso como una forma de ganar tiempo mientras la compañía madura sus propios modelos de gran escala.
Relación con otros socios de IA y calendario de lanzamiento
La colaboración con Google no implica que Apple cierre la puerta a otros actores de la IA generativa. De hecho, la empresa mantiene su integración con ChatGPT de OpenAI para ciertas consultas especialmente complejas, y ha dejado claro que este acuerdo no se ve alterado, al menos por ahora. La idea es que distintos proveedores puedan cubrir distintos tipos de tareas dentro del ecosistema Apple Intelligence.
Según las previsiones que manejan analistas y filtraciones, la nueva Siri se lanzará con una actualización de iOS prevista para la primavera, en torno a versiones que la prensa especializada sitúa en la franja de iOS 26.x. Apple ya avanzó en su día que el asistente renovado llegaría más tarde que el resto de funciones de Apple Intelligence, y ahora todo apunta a que será a lo largo de este año cuando llegue a los usuarios de iPhone, iPad y, previsiblemente, también a macOS.
Mientras tanto, Apple continúa afinando las funciones de Apple Intelligence ya estrenadas, como los resúmenes de notificaciones o las herramientas de escritura, que en Europa deberán adaptarse a las normativas locales sobre protección de datos y a las nuevas obligaciones impuestas por el Reglamento de IA de la UE. El despliegue escalonado permitirá a la compañía observar cómo responden los usuarios y ajustar el comportamiento de Siri y del resto de experiencias inteligentes antes de extenderlas a todos los mercados.
Con este movimiento, Apple se coloca en una posición peculiar: compite con Google en múltiples frentes mientras, al mismo tiempo, se apoya en su tecnología para impulsar una de las piezas clave de su ecosistema. Para los usuarios, el resultado más visible llegará cuando el nuevo Siri empiece a convivir con la versión actual y demuestre si la apuesta por Gemini logra, por fin, que el asistente de Apple esté a la altura de las expectativas generadas durante la última década.
