Apple Inc está a punto de cerrar un acuerdo valorado en alrededor de 1000 millones de dólares con Google para dotar a su asistente de voz Siri de una versión avanzada de IA. En este contrato, Google aportaría un modelo personalizado de IA que supera los 1,2 billones de parámetros, lo que representa un salto significativo respecto a los modelos actuales de Apple.
Un modelo gigante para Siri
El modelo que Google suministraría a Apple tendría aproximadamente1,2 billones de parámetros, una cifra que multiplica por varios factores el tamaño de los modelos que actualmente utiliza Apple. Por ejemplo, su modelo en la nube cuenta con unos 150 000 millones de parámetros, y su versión diseñada para funcionar exclusivamente en dispositivo se queda en 3 000 millones. Este avance permitiría que Siri mejore en tareas de planificación, síntesis de información y ejecución de comandos más complejos.
Cómo se articularía el acuerdo
Según el acuerdo, Google aportará su tecnología especializada para que Siri pueda aprovechar funciones clave como el “resumen” y la “planificación” de información, mientras que Apple mantendrá algunos de los modelos internos para tareas más específicas. Otra parte esencial del pacto es que la tecnología de Google se ejecutará en los servidores privados de Apple, asegurando que los datos de usuario no se compartan con Google y permanezcan bajo el control de Apple.
¿Qué obtiene Apple y qué conserva?
Apple se beneficia de una tecnología de IA puntera sin tener que esperar a completar su desarrollo interno, lo que acelera la renovación de Siri en 2026. Al mismo tiempo, la empresa deja claro que este no será el camino definitivo: mantiene en marcha el desarrollo de su propio modelo de gran escala, con el objetivo de reemplazar esta solución de Google en el futuro. Así, Apple conserva el control estratégico de su asistente y su plataforma de inteligencia artificial.
¿Y cómo nos afecta como usuarios?
Para quienes usan iPhone, iPad o Mac, esto significa que Siri podría cambiar de forma notable en el corto plazo. Podríamos ver una experiencia más fluida, con mejor comprensión de contextos complejos, respuestas más precisas y capacidad de ejecutar acciones y comandos de forma más sofisticada. Al mismo tiempo, la gestión de privacidad se convierte en un factor clave, ya que Apple operará este modelo de Google dentro de sus propios servidores, reforzando su apuesta por conservar los datos del usuario bajo su paraguas.