
Apple ha lanzado en Estados Unidos un nuevo programa de alquiler de dispositivos llamado Apple Upgrade, que permite a los usuarios pagar una cuota mensual para usar un iPhone, Apple Watch, iPad o Mac sin necesidad de comprarlo. Este servicio, gestionado en colaboración con la fintech sueca Klarna, sustituye al antiguo iPhone Upgrade Program y a los pagos a plazos de la compañía.
El objetivo es ofrecer una mayor flexibilidad a los clientes, que pueden renovar sus equipos al final del contrato. Aunque por ahora solo está disponible en EE.UU., se espera que pueda llegar a Europa en el futuro.
¿Qué es Apple Upgrade y cómo funciona?

Apple Upgrade es un servicio de leasing, no una compra financiada. El cliente elige un dispositivo y un plazo de contrato, y paga una cuota mensual fija. Al finalizar, puede devolverlo, cambiarlo por un modelo más nuevo o pagar el valor residual para quedárselo. La gestión de la financiación corre a cargo de Klarna, que asume el riesgo crediticio, mientras Apple se encarga de la experiencia de compra y la renovación.
Este modelo se inspira en el renting de automóviles, pero aplicado a la tecnología. La propiedad deja de ser el objetivo y el acceso continuo a la última generación se convierte en el producto. No todos los modelos están disponibles: solo se ofrecen los lanzamientos más recientes de cada categoría.
Precios y duración de los contratos

Los contratos varían según el dispositivo: para iPhone y Apple Watch, de 12 o 24 meses; para iPad y Mac, de 24 a 36 meses. Los precios parten de 17,99 dólares al mes para el iPhone, 11,99 para el Apple Watch y el iPad, y 24,99 para el Mac. Si el usuario entrega su dispositivo actual a través de Apple Trade In, la cuota mensual se reduce. Además, los clientes que paguen con Apple Card obtienen un 3% de reembolso diario.
Cuanto más largo es el plazo, menor es la cuota mensual, pero el coste total del arrendamiento suele ser mayor. Por ejemplo, un iPhone 17 Pro de 256 GB cuesta 551,88 dólares en total con la cuota de 12 meses (45,99 dólares al mes), mientras que con la de 24 meses (31,99 dólares al mes) el total sube a 767,76 dólares.
¿Qué pasa al finalizar el contrato?
Al terminar el plazo, el cliente tiene tres opciones: actualizar a un modelo más reciente firmando un nuevo contrato, comprar el dispositivo mediante un pago único o devolverlo y darse de baja. El pago único equivale al precio original menos las cuotas ya abonadas. Si no se elige ninguna opción, el contrato pasa a una modalidad mensual durante un máximo de seis meses antes de que Klarna facture el pago único.
El programa no incluye AppleCare+ por defecto, pero se puede contratar por separado. En caso de pérdida o robo sin cobertura, el cliente debe abonar la tarifa de cancelación anticipada o el pago único completo. Klarna factura los daños del dispositivo al devolverlo, salvo que se tenga AppleCare+.
¿Llegará el renting de Apple a España?
Apple no ha confirmado ninguna fecha para extender Apple Upgrade a España ni al resto de Europa. En nuestro país, operadores como Movistar, Vodafone y Orange ya ofrecen financiación de terminales, pero el modelo de Apple prescinde de intermediarios y depende directamente de Klarna. Para quienes cambian de dispositivo cada año, el alquiler evita la gestión de vender el modelo anterior; para quienes conservan su equipo durante varios años, la compra directa sigue siendo más económica.
La legislación española de crédito al consumo y la protección de datos suponen barreras adicionales, pero no insalvables. Los consumidores españoles están familiarizados con el pago por uso en sectores como el automóvil, y el renting tecnológico ha ganado adeptos en el entorno empresarial. Si Apple decide traer su programa a este mercado, se encontraría con una demanda latente y con competidores que ya han tomado posiciones.
Con este programa, Apple refuerza su apuesta por el pago por uso, una tendencia que ya se observa en otros sectores. La decisión de si merece la pena o no dependerá del perfil de cada usuario, pero lo cierto es que el renting de Apple ha llegado para quedarse, al menos en Estados Unidos.

