Apple usa el chip del iPhone en la MacBook Neo: así es el portátil más barato de la marca

  • La MacBook Neo se convierte en el portátil más asequible de Apple al integrar el chip A18 Pro de los iPhone
  • Está pensada para un uso cotidiano con buena autonomía, pantalla de 13 pulgadas y un peso de 1,2 kg
  • Su rendimiento sorprende: ejecuta tareas propias de otros Mac pese a contar con 8 GB de RAM
  • El movimiento abre la puerta a una nueva gama de portátiles económicos basados en chips de móvil

Portátil Apple MacBook Neo con chip de iPhone

La nueva MacBook Neo está dando mucho que hablar no solo por su precio, sino por la filosofía que supone: Apple ha decidido montar en un portátil un procesador procedente del iPhone. Este giro rompe con la separación mental entre «móvil» y «ordenador» y abre una etapa en la que el chip de un teléfono pasa a ser el corazón de un Mac.

Este movimiento se plasma en un equipo que se coloca como el portátil más asequible de Apple hasta la fecha y que, aun así, está sorprendiendo a analistas y consumidores por lo que es capaz de rendir en el día a día. Lejos de quedarse en una máquina solo válida para ofimática, el MacBook Neo aguanta el tipo en tareas que hasta ahora se asociaban a modelos bastante más caros.

Un MacBook de entrada con el chip del iPhone

La clave de este portátil es que Apple ha apostado por el Apple A18 Pro, el mismo procesador que monta el iPhone 16 Pro, en lugar de utilizar la familia de chips M que encontramos en el resto de la gama Mac. Es la primera vez que la compañía lleva tan lejos esta estrategia de reutilizar la potencia de sus móviles en un ordenador.

Con este cambio, la MacBook Neo se sitúa como una especie de puente para quienes quieren entrar en el ecosistema de Apple sin disparar el presupuesto. La filosofía es similar a la que ya hemos visto con productos como el iPhone 17e o el Apple Watch SE, pero trasladada ahora a un portátil completo.

A nivel de potencia pura, el A18 Pro no es un chip menor: en pruebas sintéticas, su rendimiento en Single-Core llega a superar al M1, y en gráficos tampoco se queda demasiado atrás. Además, está fabricado con tecnologías más modernas, con más transistores y mejores frecuencias, lo que refuerza la idea de que un procesador de móvil lleva tiempo siendo más que suficiente para cubrir el uso «normal» de un ordenador.

Este enfoque pone de manifiesto algo que muchos analistas llevan años señalando: la potencia de los móviles de gama alta está sobredimensionada para el uso que les damos en el día a día. Ahora, al ver el chip de un iPhone dentro de un Mac capaz de mover tareas avanzadas, se hace evidente que ese «superdeportivo» que llevamos en el bolsillo estaba sobrado desde hace tiempo.

Precio y posicionamiento en la gama de Apple

En España, la MacBook Neo se coloca como el portátil más barato en el catálogo de Apple. El modelo de entrada parte de 699 euros para la versión de 13 pulgadas con 256 GB de almacenamiento, mientras que la configuración con 512 GB y Touch ID sube hasta los 799 euros.

Esta horquilla la sitúa claramente por debajo de los MacBook Air, que históricamente han sido la puerta de acceso a los portátiles de la marca. Para muchos usuarios que dudaban entre dar el salto a un Mac o seguir con un portátil Windows económico, la Neo se plantea como una opción de acceso más razonable sin acercarse a la barrera psicológica de los 1.000 euros.

El enfoque de Apple con este modelo parece claro: captar a ese gran grupo de personas que solo necesitan un equipo para navegar, trabajar con documentos, videollamadas y consumo multimedia, pero que valoran la integración del ecosistema, la autonomía y el diseño de la gama Mac.

Conviene tener en cuenta que, como ocurre con el resto del catálogo, los precios pueden variar según promociones puntuales o comercios, por lo que es habitual encontrar ligeras diferencias entre la tienda oficial y algunos distribuidores o cadenas generalistas en Europa.

Pantalla, diseño y portabilidad

La MacBook Neo apuesta por una pantalla de 13 pulgadas con panel IPS LCD, resolución de 2.408 x 1.506 píxeles y un brillo máximo de 500 nits. No estamos ante la tecnología más avanzada de Apple, pero se trata de una combinación suficiente para trabajar en interiores, consumir contenido en streaming y moverse con soltura por el sistema.

El peso se queda en unos 1,2 kg, lo que sitúa a la Neo entre los portátiles ligeros pensados para transportar a diario. Para quienes acuden a la oficina, a clase o teletrabajan moviéndose entre distintas ubicaciones, este dato la convierte en un compañero bastante cómodo de llevar en la mochila.

En cuanto a construcción, el equipo mantiene la carcasa de aluminio característica de los portátiles de Apple, con un chasis resistente y un acabado cuidado que, sin llegar al nivel de los modelos más caros, sigue dando esa sensación de producto sólido y bien ensamblado.

Apple ha apostado además por ofrecer la MacBook Neo en cuatro colores diferentes, una decisión que acerca al portátil a la estrategia que ya ha seguido con modelos como el iMac o ciertos iPhone. Esta variedad permite ajustar un poco más el equipo al gusto personal sin cambiar nada en el apartado interno.

Batería y rendimiento en el día a día

Uno de los puntos fuertes de este modelo es la autonomía. Según los datos proporcionados por Apple, la batería de la MacBook Neo puede alcanzar hasta 16 horas de uso con tareas de navegación o reproducción de vídeo en streaming, siempre dependiendo de la configuración y del brillo de la pantalla.

En pruebas internas realizadas con equipos de preproducción, la compañía ha medida la autonomía navegando por una selección de 25 webs populares vía WiFi y reproduciendo contenido 1080p en Safari, con el brillo ajustado a un nivel intermedio. En la práctica, esto se traduce en que es posible aguantar una jornada completa de trabajo sin pasar por el enchufe, algo especialmente relevante si se utiliza el equipo fuera de casa.

Donde más ha sorprendido el MacBook Neo es en su rendimiento real. Pese a contar con 8 GB de memoria unificada, que ya se percibe como una cifra algo justa incluso en otros Mac, el portátil está siendo capaz de mover tareas bastante más intensivas que las meramente ofimáticas.

Los primeros análisis y pruebas compartidas en redes y medios señalan que el equipo puede editar vídeo 4K, manejar varias pestañas de navegador, trabajar con aplicaciones de productividad y gestionar flujos de trabajo algo más exigentes de lo que cabría esperar en un principio. Las limitaciones aparecen cuando se abusa del multitarea pesado, donde esos 8 GB de RAM marcan más las diferencias que el propio chip.

Conectividad y decisiones de recorte

Para mantener el precio bajo control, Apple ha tomado algunas decisiones que se notan en el día a día. Una de las más llamativas es que el teclado no tiene retroiluminación, un recorte poco habitual en la gama Mac y que puede resultar incómodo si se utiliza el portátil en entornos con poca luz.

Tampoco se incluye cargador de pared en la caja, siguiendo una tendencia que ya se ha visto en otros productos de la marca. El usuario tendrá que reutilizar un adaptador compatible o adquirir uno por separado, algo a tener en cuenta a la hora de hacer números.

En el apartado de puertos, la MacBook Neo llega con una conectividad ajustada: dos USB-C, WiFi 6E, Bluetooth 6.0 y jack de 3,5 mm para auriculares. No hay rastro de HDMI ni puertos USB-A, por lo que quienes dependen de periféricos más antiguos probablemente necesitarán un hub o adaptadores.

Este esquema encaja con la idea de un portátil pensado principalmente para trabajar con la nube, servicios online y periféricos modernos, pero obliga a valorar si el usuario está dispuesto a adaptarse a este tipo de conectividad más mínima.

Qué supone usar un chip de iPhone en un Mac

La decisión de montar el A18 Pro en la MacBook Neo tiene un componente simbólico importante. Durante años, los procesadores de la serie A de Apple han ido superando en rendimiento a muchas soluciones x86 de portátiles, incluso antes de que aparecieran los chips M en la gama Mac.

Ya en generaciones anteriores se había visto cómo iPhone y iPad alcanzaban o superaban a algunos Mac en tareas concretas. Ahora, al colocar directamente ese procesador en un portátil, Apple está formalizando algo que en la práctica llevaba tiempo sucediendo: los móviles de gama alta son ordenadores en miniatura con recursos de sobra para la mayoría de usos tradicionales de un PC.

Lo interesante es que el cuello de botella en la Neo no parece ser el chip, sino más bien la memoria disponible y el enfoque general del producto. Para un usuario típico que combina navegación, correo, videollamadas, ofimática y algo de edición puntual, el A18 Pro va sobrado. Es cuando se entra en proyectos más profesionales y flujos pesados cuando empieza a pedirse más RAM y chips de la serie M.

Este movimiento encaja también con una tendencia del sector: procesadores móviles como algunos Snapdragon de gama alta ya igualan o superan a chips de portátil de generaciones anteriores. La MacBook Neo es, en cierto modo, la confirmación de que la línea entre «chip de móvil» y «chip de ordenador» es mucho más difusa de lo que parecía.

La MacBook Neo se coloca así como una especie de experimento muy serio: un portátil de precio contenido montando un chip de smartphone que demuestra que para millones de usuarios no hace falta mucho más para cubrir el uso real que hacen del ordenador, siempre que el resto del equipo acompañe.

MacBook Neo
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