El Apple Vision Pro sigue siendo uno de los productos tecnológicos mĆ”s impresionantes del mercado, pero tambiĆ©n uno de los mĆ”s difĆciles de vender. A dos aƱos de su lanzamiento original, la realidad es que las cifras de ventas rondan las 600.000 unidades, una cantidad que queda muy lejos de las expectativas iniciales y que contrasta con el Ć©xito de otros dispositivos de Apple. La compaƱĆa no ha tirado la toalla, pero todo apunta a que ha reorientado sus prioridades.
En octubre de 2025, Apple presentó una actualización del Vision Pro con el chip M5, una nueva banda Dual Knit y el sistema operativo visionOS 26. Sin embargo, esta renovación no ha logrado reactivar el interĆ©s del gran pĆŗblico>. El precio sigue siendo prohibitivo ā3.999 euros en Europaā y la oferta de contenido nativo sigue siendo escasa, lo que ha llevado a la compaƱĆa a replantearse su estrategia a largo plazo.
La renovación con chip M5: mejoras técnicas que no logran cambiar el rumbo

El nuevo Apple Vision Pro monta el chip M5 fabricado en 3 nanómetros, con una CPU de 10 nĆŗcleos y una GPU de Ćŗltima generación que soporta trazado de rayos por hardware. SegĆŗn Apple, el rendimiento en tareas de inteligencia artificial se duplica respecto a la generación anterior, y la tasa de refresco de las pantallas micro-OLED puede alcanzar los 120 Hz, lo que reduce el desenfoque de movimiento. La baterĆa, por su parte, ofrece hasta dos horas y media de uso general y tres horas de reproducción de vĆdeo.
La banda Dual Knit, que sustituye al diseƱo anterior, estĆ” tejida en 3D como una pieza Ćŗnica y cuenta con dos correas que mejoran la ventilación y el reparto del peso. Incluye un contrapeso de tungsteno flexible para mayor estabilidad. Este cambio responde a las crĆticas sobre la ergonomĆa del modelo original, que muchos usuarios consideraban incómodo para sesiones prolongadas. La banda se vende por separado por 99 dólares y es compatible con la versión anterior, sumĆ”ndose a los accesorios de las Apple Vision Pro disponibles.
visionOS 26 trae widgets que se integran en el espacio del usuario, mejoras en las Personas digitales para FaceTime y la función Escenas espaciales, que usa IA generativa para aƱadir profundidad a las fotos. TambiĆ©n se ha aƱadido compatibilidad con el mando PlayStation VR2 Sense y con el lĆ”piz Logitech Muse. Sin embargo, la oferta de aplicaciones nativas sigue siendo limitada: de las mĆ”s de un millón de apps disponibles, solo unas 3.000 estĆ”n diseƱadas especĆficamente para visionOS. Grandes servicios como YouTube lanzaron por fin su app nativa, pero el contenido inmersivo de Apple sigue siendo escaso.
Ventas discretas y un futuro incierto
Las cifras de ventas no engaƱan. Se estima que Apple ha vendido alrededor de 600.000 unidades del Vision Pro desde su lanzamiento, una cifra que el analista Ming-Chi Kuo califica de āpeligrosamente modestaā. La demanda se desplomó tras los primeros meses, y Apple llegó a ralentizar la producción. La compaƱĆa no ha publicado datos oficiales, pero los informes de la cadena de suministro y los anĆ”lisis de mercado coinciden en que el producto no ha conseguido un hueco en el mercado de masas.
SegĆŗn ha publicado MacRumors, Apple habrĆa detenido el desarrollo activo de futuras versiones del Vision Pro y redistribuido al equipo de ingenierĆa hacia otros proyectos, como la mejora de Siri. La hoja de ruta del visor habrĆa desaparecido de los planes a largo plazo, segĆŗn Kuo, y la versión mĆ”s económica āconocida internamente como Vision Airā habrĆa sido cancelada. La decisión se habrĆa tomado despuĆ©s de que Samsung Display cerrara en septiembre de 2025 el desarrollo de un panel micro-OLED sobre sustrato de cristal, un componente clave para abaratar el dispositivo.
El medio coreano The Elec confirmó que Samsung Display dio carpetazo al proyecto G-VR, que aspiraba a producir paneles con una densidad de entre 1.600 y 1.700 pĆxeles por pulgada, la mitad que los 3.386 PPI del Vision Pro actual. La cancelación indica que Apple ya no necesita ese componente, lo que refuerza la idea de que el visor de gama alta no tendrĆ” un relevo inmediato.
El nuevo rumbo: gafas inteligentes ligeras

Todo apunta a que Apple ha volcado sus esfuerzos en el desarrollo de unas gafas inteligentes mĆ”s ligeras, similares a las Ray-Ban de Meta, que llegarĆan en 2027 sin pantalla integrada, y una segunda generación con pantalla en 2028. Este cambio de estrategia fue aprobado por John Ternus, el próximo CEO de Apple, segĆŗn Kuo. El objetivo es competir en el segmento de dispositivos que se puedan llevar a diario, marcando el futuro de las Apple Vision Pro y el cambio de rumbo hacia un formato mĆ”s prĆ”ctico.
Mientras tanto, el Vision Pro con chip M5 sigue a la venta en paĆses como Francia, Alemania, Reino Unido y EspaƱa (a travĆ©s de importación), aunque se esperaba que llegaran a mĆ”s paĆses de forma oficial. La compaƱĆa no ha anunciado planes para una nueva revisión a corto plazo, y todo indica que el producto convivirĆ” con las futuras gafas durante un tiempo, hasta que la tecnologĆa madure y los precios bajen.

En el Ć”mbito empresarial, el Vision Pro ha encontrado cierto nicho en sectores como el diseƱo, la formación y la visualización de productos. Empresas como Loweās, CAE o Porsche lo utilizan para tareas especĆficas, pero el ROI sigue siendo difĆcil de justificar para la mayorĆa de las pymes. La competencia de Meta Quest 3, que ofrece una experiencia similar por 500 euros, y de dispositivos como Varjo o HoloLens, hace que el Vision Pro sea una opción premium para casos muy concretos.
El Apple Vision Pro no desaparece del catĆ”logo, pero sĆ pierde protagonismo dentro de la estrategia de la compaƱĆa. La actualización con chip M5 demuestra que Apple sigue manteniendo el producto, pero la ausencia de una hoja de ruta clara y la cancelación de la versión económica indican que el futuro de la computación espacial de Apple pasa por otro formato. Las gafas ligeras, mĆ”s asequibles y pensadas para el uso diario, son ahora la apuesta real de la compaƱĆa, mientras el visor actual queda como un experimento tecnológico de alto precio y alcance limitado.


