
La esperada función de medición de glucosa sin pinchazos para el Apple Watch sigue siendo una promesa a largo plazo, mientras que los próximos modelos de la compañía centrarán sus novedades en el rendimiento interno. Según la información recopilada de varias fuentes, los Apple Watch Series 12 y Ultra 4 llegarán en septiembre junto al iPhone 18 Pro y al iPhone Ultra, pero con un diseño que apenas variará respecto a la generación anterior. La gran novedad estará en el procesador: un nuevo System in Package (SiP) que supone el primer salto importante en hardware desde el Apple Watch Series 9.
Este nuevo chip promete un mayor rendimiento, aunque todavía no está claro si permitirá que el modelo estándar supere por fin la barrera de un día de autonomía. El Apple Watch Ultra, gracias a su batería más grande, ya ofrece una duración superior. Mientras tanto, el sensor de glucosa no invasivo sigue siendo el gran ausente en estas actualizaciones. Los rumores apuntan a que Apple continúa desarrollando esta tecnología, pero su llegada al mercado no se espera antes de 2028, pudiendo alargarse hasta 2029. Además, no se sabe si ofrecerá lecturas precisas o si se limitará a alertar cuando los niveles sean demasiado altos o bajos, como ocurre con la detección de hipertensión.
Nuevo procesador y diseño sin cambios

La principal novedad confirmada para este año es el nuevo SiP, que sustituye al chip que Apple lleva usando desde el Series 9. Este cambio interno es la actualización más relevante en términos de hardware, ya que el diseño exterior se mantiene prácticamente idéntico. Esto contradice los rumores previos que apuntaban a un rediseño más profundo, sobre todo en el modelo Ultra. Según las fuentes, Apple ha optado por centrarse en el rendimiento y la eficiencia, dejando los cambios estéticos para el Apple Watch Series 13 del año siguiente, que llegaría con una pantalla HMO-OLED más eficiente. El nuevo procesador es, por tanto, la estrella de la actualización, aunque aún se desconoce si logrará que el Apple Watch estándar alcance por primera vez una autonomía de más de un día.
El sensor de glucosa, la gran ausencia
La función más esperada por los usuarios, la monitorización de glucosa en sangre sin agujas, no formará parte de los próximos lanzamientos. Apple lleva más de una década trabajando en esta tecnología, que permitiría medir el azúcar de forma continua, similar a un CGM, pero sin necesidad de sensores de recambio. Sin embargo, el proyecto sigue en fase de desarrollo y no hay una fecha cerrada. Las informaciones más fiables sitúan su llegada entre el próximo año y 2029, aunque todavía no está claro si el sensor ofrecerá lecturas precisas o si funcionará solo como un sistema de alerta. Esto supone una diferencia importante para las personas con diabetes o necesidades de seguimiento continuo.
¿Qué esperar en Europa?
Para los usuarios europeos, la llegada del sensor de glucosa podría retrasarse aún más. Al igual que ocurrió con el sensor de ECG, que llegó primero a Estados Unidos y unos años después al resto del mundo, las aprobaciones de las entidades reguladoras europeas suelen llevar tiempo. Europa podría ver el sensor de glucosa más tarde que Estados Unidos, una vez que Apple obtenga los permisos necesarios para comercializarlo como instrumento médico. Mientras tanto, los Apple Watch Series 12 y Ultra 4 que se lanzarán en septiembre ofrecerán un salto de rendimiento gracias al nuevo procesador, pero sin cambios de diseño ni la esperada función de salud. Quienes busquen un rediseño visual significativo tendrán que esperar al Apple Watch Series 13, que según las fuentes llegaría con un diseño totalmente renovado y una pantalla HMO-OLED más eficiente energéticamente.
La hoja de ruta de Apple para el Apple Watch separa claramente las actualizaciones anuales de hardware de los avances más ambiciosos en salud. El nuevo procesador y la ausencia de cambios de diseño marcan la pauta para este año, mientras que el medidor de glucosa en sangre sigue siendo el gran proyecto a medio plazo. Quienes esperen una revolución en la medición de glucosa tendrán que armarse de paciencia, pero los próximos modelos ya ofrecen un salto de rendimiento que los hace más potentes que nunca. La precisión y la fiabilidad serán clave cuando el sensor llegue, y Apple parece dispuesta a no lanzarlo hasta que cumpla con los estándares médicos necesarios para cambiar la forma en que se controla la diabetes.