WhatsApp está dando uno de sus giros visuales más llamativos de los últimos años con la llegada de su nuevo diseño Liquid Glass. La aplicación de mensajería abandona poco a poco la interfaz plana y tradicional que llevaba tiempo prácticamente congelada y adopta un estilo mucho más moderno, con efectos de transparencia, profundidad y capas.
Este cambio no introduce nuevas funciones, pero sí modifica profundamente cómo se ve y se siente la app en el día a día. De momento, el despliegue se está centrando en los usuarios de iPhone en Europa y el resto del mundo, especialmente en aquellos que tienen la app actualizada a la última versión disponible en la App Store, aunque el ritmo de activación es progresivo y no todos ven todavía la nueva estética.
Qué es exactamente el diseño Liquid Glass de WhatsApp
Liquid Glass es el nombre con el que se conoce al nuevo lenguaje visual que WhatsApp está estrenando en iOS, inspirado en la estética introducida por Apple en sus últimas versiones de sistema (iOS 16 / iOS 26). La idea es que la interfaz deje de ser un bloque opaco y pase a parecer un conjunto de capas de cristal translúcido que flotan sobre el contenido.
La aplicación apuesta por elementos semitransparentes, efectos de vidrio esmerilado y sensación de tridimensionalidad. Menús, barras y botones dejan de ser simples rectángulos de color sólido para mostrar reflejos suaves, desenfoques del fondo y animaciones más fluidas al interactuar con ellos.
Este enfoque recuerda a la tendencia general de los sistemas operativos móviles de los últimos años: interfaces más dinámicas, con movimiento sutil y mayor integración con el fondo. En la práctica, las distintas secciones de WhatsApp parecen ahora colocadas en varias capas superpuestas, lo que genera una experiencia más inmersiva.
Además, Liquid Glass se adapta de forma automática tanto al modo claro como al modo oscuro del iPhone, intentando mantener una coherencia visual en todo el sistema: si cambias el tema del dispositivo, WhatsApp ajusta sus transparencias, sombras y colores a ese entorno.

Cómo cambia WhatsApp por dentro con Liquid Glass
El rediseño no se limita a un ligero lavado de cara: afecta a varios elementos clave de la interfaz. Aunque las funciones siguen siendo las mismas, la forma en que se presentan y se perciben sí ha cambiado bastante para quienes ya tienen activa la nueva apariencia.
Uno de los puntos donde más se nota el salto es la barra inferior de pestañas, donde se agrupan las secciones como Chats, Novedades, Comunidades o Configuración. Antes era una franja sólida y fija; ahora pasa a ser un elemento semitransparente que parece flotar sobre la lista de chats, con bordes más suaves y un diseño mucho más integrado con el fondo.
Los botones y los menús contextuales también han sido rediseñados con este lenguaje. Adoptan un acabado tipo cristal, con desenfoques que dejan entrever parte del contenido de detrás y reflejos muy sutiles. Al mantener pulsado sobre un chat o abrir un menú, la transición es más fluida y la sensación táctil general resulta algo más ligera que en la versión anterior.
La sensación de profundidad es otra de las claves. La app parece organizada ahora en distintas capas visuales: una para el fondo, otra para los chats, otra para la barra inferior, otra para menús emergentes… De esta forma, al desplazarte o abrir un panel, se aprecia una especie de jerarquía espacial que no estaba tan marcada en el diseño plano previo.
Incluso el teclado ha recibido cambios para encajar con esta línea estética. El teclado de WhatsApp en iPhone muestra un aspecto más moderno y coherente con Liquid Glass, con bordes menos agresivos y pequeñas transparencias que lo integran mejor con el resto de la pantalla, tanto si usas el modo claro como el oscuro.

Quién puede usar ya el nuevo diseño de WhatsApp
Pese a que se habla ya de un despliegue global, Liquid Glass no se ha activado todavía para todos los usuarios a la vez. WhatsApp suele optar por este tipo de lanzamientos escalonados para evitar problemas de rendimiento y comprobar primero la reacción de un grupo amplio de personas antes de dar el salto definitivo.
En Europa y España, el cambio está llegando antes de forma notable a quienes tienen iPhone con versiones recientes de iOS y WhatsApp actualizado a la versión 26.14.76 o superior desde la App Store. Sin embargo, incluso cumpliendo estos requisitos, hay cuentas que aún continúan con la interfaz anterior, ya que la compañía habilita el rediseño desde sus propios servidores.
Si usas Android, de momento el escenario es distinto: el despliegue está claramente centrado en el ecosistema de Apple, dado que el diseño se apoya mucho en los efectos y el lenguaje visual introducido por iOS. No se descarta que en el futuro llegue una adaptación para otros sistemas, pero por ahora el protagonismo recae en los iPhone compatibles.
Algunas cuentas beta o de prueba de WhatsApp reciben los cambios antes que el resto, lo que explica por qué amigos con el mismo modelo de móvil pueden tener una apariencia diferente en la app. De hecho, durante los últimos meses ha sido habitual ver en redes sociales comentarios de usuarios quejándose de no tener todavía el “nuevo WhatsApp”, a pesar de haber actualizado la aplicación.
En la práctica, el proceso es simple: no hay botón para activar o desactivar manualmente Liquid Glass. Solo puedes mantener la app al día desde la tienda de aplicaciones y esperar a que WhatsApp habilite la nueva interfaz en tu cuenta.

Cómo saber si ya tienes activo Liquid Glass
Para comprobar si tu cuenta ya forma parte del grupo que disfruta del nuevo diseño, la barra inferior de pestañas es el indicador más claro. Es el elemento donde el cambio se nota primero y donde resulta más fácil distinguir entre la interfaz antigua y la actual.
En la versión clásica, la barra inferior aparece como un rectángulo opaco, normalmente de color blanco o muy sólido, sin efectos de transparencia ni sensación de flotar sobre el contenido. En cambio, con Liquid Glass activo, esa barra adquiere un tono semitransparente, con bordes más redondeados y la impresión de estar suspendida sobre la lista de chats.
Si al desplazarte por tus conversaciones intuyes ligeramente el fondo o los mensajes a través de la barra inferior, es señal de que el rediseño está habilitado. Además, el icono de la pestaña seleccionada se integra mejor con el color del entorno, y las transiciones al cambiar de sección muestran animaciones más cuidadas y suaves.
Otros detalles visuales que delatan la presencia de Liquid Glass son los menús contextuales con efecto cristal y un teclado que se ve menos “pesado”, con transiciones más fluidas al abrir o cerrar. Todo encaja en una estética de capas superpuestas, donde nada parece completamente estático.
En caso de que sigas viendo la barra inferior totalmente sólida y los menús con aspecto plano, no significa que haya un problema con tu dispositivo: simplemente tu cuenta aún no ha entrado en la tanda de activación. En este escenario, poco más se puede hacer aparte de mantener la app actualizada y esperar a que el despliegue te alcance.
Por qué WhatsApp cambia su diseño y qué impacto tiene
Durante años, la interfaz de WhatsApp se mantuvo prácticamente igual, con un diseño funcional pero algo estancado frente a otras aplicaciones móviles que ya habían dado el salto a estéticas más limpias, ligeras y coherentes con los sistemas operativos modernos.
Con Liquid Glass, la compañía busca alinearse mejor con los estándares visuales actuales de iOS y competir en apariencia con otras plataformas de mensajería y redes sociales que apuestan claramente por interfaces cuidadas. No se trata tanto de añadir botones nuevos como de actualizar el envoltorio en el que se presentan las opciones de siempre.
Desde el punto de vista práctico, la experiencia de uso no cambia en cuanto a funciones: se envían mensajes, notas de voz, fotos y vídeos igual que antes, y la estructura general de la app se mantiene. Lo que sí debería mejorar es la percepción de ligereza, la claridad visual y la facilidad para localizar elementos en pantalla gracias a la mayor diferenciación por capas.
Este rediseño también encaja con una tendencia general del sector: las grandes apps ya no solo compiten en herramientas, sino también en experiencia visual. El aspecto de una aplicación influye en la sensación de calidad, en lo cómodo que resulta pasar tiempo en ella y, en última instancia, en que un usuario la perciba como moderna o desfasada.
Eso sí, no todo el mundo recibe el cambio con el mismo entusiasmo. Algunos usuarios han expresado dudas sobre el impacto de las transparencias en la legibilidad, especialmente cuando el fondo es muy recargado o cuando se utilizan determinados fondos de pantalla para los chats, algo que ya se vio con efectos similares en versiones recientes de iOS.
Rendimiento, seguridad y posibles problemas del nuevo diseño
Una de las dudas recurrentes cuando aparece un cambio tan vistoso es si afecta o no a la seguridad de la aplicación. En este caso, la respuesta es clara: Liquid Glass es un rediseño puramente estético. No modifica el cifrado de extremo a extremo, ni las políticas de privacidad, ni la manera en que se gestionan los datos.
WhatsApp sigue funcionando bajo los mismos estándares de protección de la información y de encriptado que antes del cambio. Lo que sí puede variar ligeramente es el rendimiento en algunos dispositivos, sobre todo en modelos más antiguos que tengan menos capacidad gráfica para mover efectos de transparencia en tiempo real.
De ahí que la compañía opte por un despliegue escalonado y por fases. Esta estrategia permite ir monitorizando poco a poco el comportamiento de la app, detectando posibles bugs visuales, pequeños tirones en las animaciones o problemas de compatibilidad con determinadas configuraciones de sistema.
En esta fase de expansión progresiva es posible encontrarse con errores menores, como animaciones que no se reproducen de forma totalmente fluida, cambios de color algo bruscos o elementos que todavía no han sido adaptados al nuevo lenguaje y mantienen la apariencia antigua. Son detalles que suelen pulirse en las siguientes actualizaciones.
Los usuarios que priorizan la claridad absoluta por encima de los efectos suelen mostrarse algo más críticos con este tipo de rediseños, pero siempre pueden ajustar parte de la experiencia desde los ajustes de accesibilidad del sistema, reduciendo transparencias o movimientos si así lo prefieren. En cualquier caso, el núcleo del servicio de mensajería se mantiene intacto.
El nuevo diseño Liquid Glass de WhatsApp marca un cambio importante en la forma en que vemos una de las aplicaciones más utilizadas de Europa y España: sin alterar cómo funciona, actualiza su aspecto para acercarlo al lenguaje visual actual de iOS, introduce transparencias, profundidad y una barra inferior flotante más llamativa, y lo hace mediante un despliegue gradual que irá alcanzando a más cuentas con el paso de las semanas. Quien aún no lo tenga activado tendrá que armarse de paciencia; cuando llegue, la app seguirá siendo la misma, pero con un envoltorio bastante más acorde a los tiempos que corren.
