ChatGPT empezará a mostrar anuncios: así cambiará el uso de la IA de OpenAI

  • OpenAI introducirá anuncios en ChatGPT, primero en Estados Unidos y en los planes gratuito y Go.
  • La publicidad aparecerá en bloques separados al final de las respuestas y no influirá en el contenido, según la compañía.
  • No se compartirán conversaciones con anunciantes, habrá controles de privacidad y quedarán fuera menores de 18 años y temas sensibles.
  • La medida busca sostener los enormes costes de infraestructura y diversificar ingresos más allá de las suscripciones.

Publicidad en ChatGPT

OpenAI ha decidido dar un paso que llevaba tiempo sobre la mesa: ChatGPT empezará a mostrar anuncios. La compañía busca así nuevas vías de financiación para sostener el enorme coste de operar uno de los servicios de inteligencia artificial más populares del planeta, con cientos de millones de usuarios que no pagan ningún tipo de suscripción.

La publicidad llegará primero a Estados Unidos y se integrará tanto en la versión gratuita como en el plan de pago más asequible, conocido como ChatGPT Go. El movimiento marca un cambio importante en el modelo de negocio de OpenAI, que hasta ahora se apoyaba sobre todo en suscripciones de distintos niveles y en el uso de su API para desarrolladores.

Cómo aparecerán los anuncios dentro de ChatGPT

Según ha explicado la empresa, la publicidad se mostrará en bloques separados al final de cada respuesta, claramente identificados como contenido patrocinado y visualmente diferenciados del contenido generado por la IA. La idea es que el usuario pueda distinguir con facilidad qué parte es respuesta del modelo y qué parte es anuncio.

La compañía habla de anuncios contextuales: estarán relacionados con la conversación que se esté manteniendo en ese momento con el chatbot. Si se pide ayuda para organizar un viaje, por ejemplo, podrían aparecer ofertas de hoteles o servicios turísticos vinculados a ese destino, siempre en un módulo aparte y sin alterar la respuesta principal.

OpenAI insiste en que los anuncios no condicionarán las respuestas. Es decir, el modelo seguirá respondiendo en función de lo que considere más útil u objetivo para el usuario, y la parte promocional irá aparte. No habrá, según la compañía, respuestas “patrocinadas” ni recomendaciones inclinadas por quién pague más.

Además, la publicidad no será puramente estática: la empresa anticipa formatos dinámicos e interactivos. El usuario podría plantear preguntas adicionales sobre un producto o servicio anunciado dentro de la propia conversación, algo parecido a una mezcla entre anuncio tradicional y asistente comercial conversacional.

OpenAI asegura que los usuarios podrán descartar anuncios concretos, ocultarlos y enviar comentarios sobre por qué una pieza publicitaria no encaja con lo que estaban buscando. También se podrán ajustar las preferencias de personalización ligadas a la publicidad desde la configuración de la cuenta.

Qué datos se usarán y qué límites habrá en la publicidad

Uno de los puntos más delicados del anuncio tiene que ver con la privacidad. OpenAI recalca que no venderá los datos de los usuarios ni compartirá las conversaciones con anunciantes. Las empresas que se publiciten en ChatGPT podrán ver métricas agregadas de rendimiento, como impresiones o clics, pero no tendrán acceso a información personal identificable ni a los historiales de chat.

Para decidir qué anuncio mostrar, el sistema tomará como referencia el tema de la conversación y ciertos datos de personalización. Parte de esa información proviene de la función de memoria de ChatGPT, que permite al modelo recordar gustos, aficiones o restricciones del usuario para ofrecer respuestas más adaptadas. Sin embargo, OpenAI indica que será posible desactivar el uso de estos datos para fines publicitarios sin renunciar necesariamente a otras formas de personalización.

En cuanto a los límites, la compañía ha detallado un conjunto de exclusiones. No se mostrarán anuncios a menores de 18 años, ya sea porque lo indiquen en su cuenta o porque el sistema lo estime. Tampoco habrá publicidad asociada a conversaciones sobre salud, salud mental, política u otros ámbitos sensibles o regulados.

La empresa subraya que los usuarios podrán borrar los datos utilizados para anuncios en cualquier momento. Este compromiso busca alinearse con normativas de privacidad como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) en Europa, donde el tratamiento de datos para publicidad personalizada está sometido a obligaciones estrictas de transparencia y consentimiento.

Aunque por ahora las pruebas se limitan a Estados Unidos, la experiencia de otras plataformas apunta a que, si el sistema funciona y no genera rechazo masivo, la expansión internacional será cuestión de tiempo. En el caso de Europa, OpenAI tendrá que hilar especialmente fino para cumplir con los requisitos regulatorios en materia de protección de datos y publicidad dirigida.

Planes de suscripción: quién verá anuncios y quién no

La introducción de la publicidad viene acompañada de una reorganización práctica de los planes de acceso. OpenAI ha dejado claro que los anuncios se concentrarán en los niveles gratuito y Go, mientras que los planes superiores seguirán ofreciendo una experiencia sin publicidad.

En la parte baja de la tabla, el plan gratuito mantendrá las mismas limitaciones generales de uso, pero pasará a incluir anuncios. De este modo, se conserva el acceso sin coste para el gran público, pero financiado en parte con la nueva vía de ingresos publicitarios.

Por encima se sitúa ChatGPT Go, con un precio en torno a los 8-9,99 euros al mes según el mercado. Este nivel ofrece más mensajes, mayor velocidad, más memoria y un acceso mejorado a la generación de imágenes frente a la versión gratuita, pero también incorporará anuncios en un formato similar, al final de las respuestas.

A partir del plan Plus desaparece la publicidad. ChatGPT Plus, con una cuota mensual en torno a los 20-23 euros, seguirá incluyendo acceso a modelos más avanzados, más capacidad de uso y funciones extra sin ningún tipo de bloque promocional. Lo mismo ocurre con los niveles Pro, Business y Enterprise, orientados a usuarios profesionales y empresas, que se mantendrán libres de anuncios y con características específicas de seguridad y gestión de datos.

Esta estructura crea una división nítida: la publicidad queda asociada a los planes más asequibles, mientras que los usuarios dispuestos a pagar más mantienen una experiencia “limpia”. Es un enfoque similar al que ya se ha visto en plataformas de vídeo en streaming o servicios como Amazon Prime, donde parte de las suscripciones incorporan anuncios y solo los niveles más caros garantizan una experiencia sin interrupciones.

Por qué OpenAI recurre ahora a la publicidad

Detrás de esta decisión hay, sobre todo, números. OpenAI opera una infraestructura gigantesca para entrenar y desplegar sus modelos de IA generativa, con una factura de computación que no deja de crecer. La compañía reconoce que necesita nuevas fuentes de ingresos para sostener el ritmo de desarrollo y uso de ChatGPT, especialmente con una base de usuarios masiva que no paga suscripción.

Actualmente, según distintas estimaciones, ChatGPT rondaría los 800 millones de usuarios activos mensuales o semanales, de los que apenas una fracción paga. Se habla de entre 25 y 35 millones de abonados, lo que deja cientos de millones de usuarios beneficiándose del servicio sin aportar ingresos directos. Es una situación parecida a la de otros servicios gratuitos a gran escala, donde la presión por monetizar esa audiencia termina empujando hacia el modelo publicitario.

Las proyecciones internas apuntan a un crecimiento ambicioso. OpenAI calcula que podría alcanzar más de 200 millones de abonados de pago hacia el final de la década, sobre una base de usuarios totales de varios miles de millones. Aun así, el camino hasta la rentabilidad no será sencillo: diversos análisis financieros señalan que la empresa podría acumular pérdidas muy abultadas durante los próximos años, antes de empezar a equilibrar cuentas.

Documentos internos y estimaciones de bancos de inversión hablan de pérdidas operativas que podrían alcanzar decenas de miles de millones de dólares a lo largo de la segunda mitad de la década, impulsadas principalmente por el coste de los centros de datos y el hardware necesario para escalar la IA generativa. Sobre la mesa hay incluso planes de inversión de más de 1,4 billones de dólares en infraestructura en los próximos ocho años.

En este contexto, generar ingresos adicionales se plantea como una vía relativamente rápida para mantener el acceso gratuito. La compañía ha llegado a estimar que podría ingresar “unos pocos miles de millones de dólares” anuales procedentes de anuncios en un horizonte cercano, con la expectativa de que esa cifra crezca a medida que el sistema madure.

Competencia, modelos de negocio y el papel de Europa

El desembarco de la publicidad en ChatGPT abre un nuevo frente competitivo frente a gigantes como Google y Meta, líderes tradicionales en el mercado publicitario digital. Al mismo tiempo, OpenAI compite con estos mismos actores en el terreno de la inteligencia artificial, con rivales como Gemini o Claude reforzando su posición y buscando también modelos sostenibles de monetización.

Desde la óptica europea, el movimiento plantea varias cuestiones. Por un lado, la posible llegada de anuncios a ChatGPT en Europa obligará a OpenAI a adaptarse a un marco regulatorio más estricto, tanto en materia de privacidad (RGPD) como de publicidad personalizada y protección de menores. La promesa de no vender datos ni exponer conversaciones a terceros va en la dirección correcta, pero la clave estará en cómo se implementan realmente los controles de consentimiento y transparencia.

Por otro lado, la decisión de OpenAI puede influir en cómo otros servicios de IA disponibles en Europa diseñan sus propios modelos de negocio. Es probable que veamos más plataformas explorando acceso gratuito con anuncios y planes de pago sin publicidad, siguiendo esquemas ya asentados en otros sectores digitales.

El movimiento también llega en un momento en el que fabricantes como Apple o Google están integrando modelos de lenguaje en sus propios sistemas. En el caso de Apple, la combinación de Siri al nivel de ChatGPT con modelos externos como Gemini o ChatGPT se hace bajo condiciones de privacidad y control impuestas por la propia compañía, lo que podría limitar la aparición de anuncios dentro de esas integraciones a nivel de sistema operativo.

Para los usuarios europeos y españoles, la decisión principal será elegir entre seguir usando ChatGPT en sus planes gratuitos o económicos asumiendo publicidad, o pasar a niveles de pago sin anuncios. También cabe la opción de recurrir a integraciones proporcionadas por terceros (como las que puedan ofrecer fabricantes de móviles o servicios de productividad) que actúen como filtro y condicionen cómo y dónde puede mostrarse la publicidad de OpenAI.

El giro de OpenAI hacia un ChatGPT financiado en parte por anuncios refleja hasta qué punto mantener una IA de uso masivo es caro y complejo; la compañía intenta equilibrar acceso gratuito, privacidad y sostenibilidad económica con un modelo en el que los planes más baratos verán publicidad contextual y los niveles superiores seguirán libres de anuncios. A falta de ver cómo se despliega en Europa y cómo reaccionan los usuarios, la decisión marca un precedente que probablemente influirá en el resto de la industria de la inteligencia artificial.

ChatGPT versión web
Artículo relacionado:
ChatGPT empezará a mostrar anuncios y sacude el modelo de la web

Síguenos en Google News