La irrupción de la publicidad en ChatGPT ya no es una mera hipótesis: los indicios en el código de la app oficial apuntan a que OpenAI está dando los primeros pasos para integrar anuncios en su asistente. Tras años en los que el modelo de negocio se apoyaba en suscripciones y uso de la API, la compañía parece lista para acercarse al esquema clásico de la web: contenidos gratuitos financiados por publicidad.
Hasta ahora, tanto en Europa como en el resto del mundo, la experiencia de ChatGPT era prácticamente limpia de anuncios, algo llamativo si se compara con Google o redes sociales como Instagram o Facebook, y con la llegada de buscadores con IA como el que prepara Apple. Sin embargo, el enorme coste de ejecutar modelos de IA a escala masiva y la presión por encontrar nuevas vías de ingresos están empujando a OpenAI a explorar fórmulas publicitarias más directas.
Qué se ha encontrado en la app de ChatGPT para Android
El cambio no se ha anunciado de forma oficial, pero sí se ha detectado en el código. Diversos desarrolladores han analizado la versión beta 1.2025.329 de la aplicación de ChatGPT para Android y han localizado nuevas cadenas de texto claramente relacionadas con anuncios. Entre ellas aparecen referencias a «ads feature», «bazaar content», «search ad» y «search ads carousel» que no estaban presentes en compilaciones anteriores.
Estas menciones sugieren que OpenAI está construyendo una infraestructura específica para servir publicidad dentro de la app, empezando por el entorno de búsqueda. La idea de un «search ads carousel» apunta a formatos de carrusel con varias piezas promocionales que el usuario podría deslizar horizontalmente, muy similares a los formatos habituales en plataformas de comercio electrónico y redes sociales.
Quienes han revisado el APK explican que han comparado línea a línea la versión beta más reciente con la anterior, detectando estos nuevos elementos vinculados expresamente a funciones de anuncios. Para los desarrolladores que suelen rastrear aplicaciones en busca de futuras características, este tipo de hallazgos es una señal bastante clara de que la compañía está probando internamente un sistema de publicidad.
De la prueba interna al posible despliegue masivo
OpenAI no ha detallado públicamente cómo ni cuándo activará estos anuncios, pero el consenso entre analistas tecnológicos es que el despliegue empezará de forma limitada y centrada en funciones de búsqueda y compras. Eso encajaría con términos como «bazaar content», que remite a tarjetas de producto o módulos de recomendación en clave de marketplace, más que a mensajes publicitarios incrustados en cualquier conversación.
Algunos observadores apuntan a que, en una fase inicial, los anuncios podrían restringirse al plan gratuito de ChatGPT, manteniendo una experiencia potencialmente más limpia para los usuarios de pago. Sin embargo, ya hay testimonios de personas que afirman haber visto promociones, incluso usando opciones avanzadas de suscripción, lo que hace pensar en pruebas A/B muy acotadas o en experimentos de segmentación aún en fase temprana.
En paralelo, se ha filtrado que dentro de OpenAI se han mantenido debates internos sobre el calendario y el alcance de esta estrategia publicitaria. En algún momento, la propia compañía habría reconocido en comunicaciones internas que trabajaba en un producto de anuncios, aunque también se habría planteado ralentizar su despliegue para centrarse en mejorar el núcleo del servicio frente a la competencia de gigantes como Google.

Un cambio de modelo: del servicio sin anuncios al negocio publicitario
Desde que se lanzó públicamente en 2022, ChatGPT ha operado sin incluir anuncios visibles en las respuestas, tanto en sus planes gratuitos como de pago. La monetización venía principalmente de suscripciones premium y contratos de uso de la API, un enfoque relativamente inusual en un servicio masivo de consumo que compite con plataformas muy apoyadas en la publicidad.
No obstante, la situación económica de OpenAI presiona en la dirección opuesta. Informes de analistas financieros estiman que la compañía todavía no es rentable y que, para sostener el crecimiento previsto y la infraestructura de cómputo necesaria, será imprescindible abrir nuevas vías de ingresos a gran escala. Con una base de alrededor de 800 millones de usuarios semanales, el potencial publicitario es evidente.
El propio consejero delegado de OpenAI ha pasado de calificar los anuncios como algo poco atractivo a reconocer en entrevistas recientes que podría existir un producto publicitario «bien hecho», siempre que se diseñe con cuidado. Esa evolución en el discurso encaja con el giro que se está viendo en el código de la aplicación y con la contratación de perfiles procedentes de grandes plataformas de anuncios, especialmente del entorno de Meta, y la competencia con iniciativas como el chatbot de Siri.
Impacto potencial en el mercado digital europeo
La introducción de anuncios en un sistema utilizado a diario por cientos de millones de personas puede reconfigurar el ecosistema de la publicidad online. Hasta ahora, gran parte de la inversión publicitaria digital en Europa se concentra en buscadores tradicionales, redes sociales y plataformas de vídeo. Si ChatGPT se convierte en un punto de entrada habitual para consultas, compras y recomendaciones, parte de ese presupuesto podría desviarse hacia formatos de IA conversacional.
Esta evolución afectaría a anunciantes y medios europeos, incluidos los españoles, que ya compiten por visibilidad en Google y redes sociales. La posibilidad de que una parte de las respuestas de ChatGPT incorpore contenidos promocionados de forma más o menos sutil obligaría a replantear estrategias de marketing, desde el posicionamiento orgánico hasta las campañas de pago, con un nuevo intermediario controlando el acceso a la atención del usuario.
Al mismo tiempo, la presencia de un gran actor de IA con capacidad para servir anuncios hipersegmentados podría tensionar aún más el equilibrio entre innovación, privacidad y pluralidad informativa, ámbitos donde la Unión Europea ya ha mostrado una especial sensibilidad. No sería extraño que organismos reguladores examinasen con lupa cómo se etiquetan, priorizan y explican estos anuncios dentro de las respuestas generadas por IA.
Confianza del usuario y riesgos para la calidad de las respuestas
La cuestión central para muchos usuarios europeos será hasta qué punto las respuestas de ChatGPT seguirán percibiéndose como fiables y no condicionadas por intereses comerciales. Si parte del contenido que muestra está pagado por anunciantes, inevitablemente surgirá la duda de si se está recibiendo la mejor respuesta posible o la que más conviene a quien paga.
Algunos estudios internos citados en medios especializados apuntan a que ya existen usuarios que dan por hecho que hay anuncios o acuerdos comerciales influyendo en ciertas respuestas, incluso antes de que se desplieguen formatos publicitarios formales. La introducción de anuncios visibles, aunque sean sutiles, podría reforzar esa sensación si no se acompaña de una transparencia muy clara.
Además, para un servicio que se ha convertido en herramienta de trabajo, estudio y toma de decisiones en España y en toda Europa, la percepción de mezcla entre respuesta informativa y contenido patrocinado será determinante. OpenAI tendrá que distinguir bien qué parte de la salida es puramente generada y cuál responde a intereses publicitarios, evitando que los anuncios se confundan con recomendaciones neutrales.