Así es, Clash Royale ha llegado de la mano de la exitosa compañía desarrolladora Supercell. Nadie iba a imaginar que sería un potencial fracaso, de hecho no lo es ni lo será. Clash Royale está situada en el número uno de las descargas gratuitas desde el primer día de su lanzamiento en iOS, pero esa no es la clave, el punto álgido se encuentra en la sección «por ingresos», donde Clash Royale se ha situado también la primera y dudamos que consiga desbancarla nadie durante este año 2016, de hecho su hermano Clash of Clans está situada en tercera posición. Vamos a analizar detenidamente este juego, pero modificando una típica frase revolucionaria, «mucho dinero, poca diversión».
SuperCell da con la tecla, una vez más
SuperCell habitúa a utilizar en sus juegos un método que yo llamo el de las tres «F», fácil de aprender, fácil de jugar, fácil de ganar. Así es, Clash Royale es un juego extremadamente simplista, un cara a cara por turnos basado en un tablero que cobra vida a través de nuestra baraja de cartas. La elección de las cartas en el momento exacto nos hará ganar o perder una batalla, el mazo es lo más importante, pero claro, las posibilidades de ganar son casi las mismas que las de perder. Un cara a cara con dos torres y un Rey, donde lo importante es derrotar el máximo número de infraestructuras enemigas en el menor tiempo posible.
La defensa a menudo es tan importante o más que el ataque. Puede ser que de inicio tu enemigo cuente con una combinación de cartas que le permita sacar el máximo partido a su elixir y por tanto no tendrás otra que limitarte a defender, pero no desesperes, tu momento llegará, y quizás el enemigo no cuente con el elixir suficiente ni las cartas adecuadas para repeler tu ataque.
Estrategia en tamaño «mini»

El resultado de desplegar una carta un segundo antes o después puede ser vital, hay enemigos que necesitarán ser interceptados en el mismo puente, que puedes interceptar en campo enemigo si has derrotado una torre, o que te interesa esperar a las puertas de tu reino para que la cobertura las torres marquen el punto de inflexión. Quizás la paciencia juegue un factor clave, es importante no agotar las reservas de elixir a no ser que tu enemigo haya utilizado una buena carga de cartas potentes, las posibilidades de que las cartas venideras no den la talla aumentan considerablemente, ese es tu momento.
Jugar al despiste a menudo marca la diferencia, por ejemplo, puedes desplegar por la izquierda cartas lentas y con mucha defensa para que el enemigo intente repeler el ataque, mientras por la derecha aprovechas para desplegar las cartas con mejor ataque y velocidad con la intención de destruir la torre que principalmente no parecía el objetivo. Utilizar las cartas de ataques directos como la bola de fuego o las flechas a menudo sirven más como apoyo que como ataque, esas cartas son enormemente polivalentes, te pueden salvar una situación defensiva y otra atacante, no tengas el gatillo demasiado rápido.
Mucho dinero y poca diversión
Hay tres modos de avanzar a un ritmo no desesperante en Clash Royale.
- Los cofres: Son los premios por las batallas, estos cofres son el fruto de ganar un combate contra otro usuario, generalmente pueden ser de plata o de oro, conllevando 3h de espera para su apertura en el primer caso 8h en el segundo caso. Los cofres más potentes pueden llegar hasta las 12h o 24h de duración, mejor ni hablar de ellos. El problema viene cuando llevamos una hora jugando y literalmente no tenemos más espacios para conseguir cofres, en este caso lo mejor que podemos hacer es dejar de jugar, el resultado es que sólo podemos abrir un cofre a la vez, y si queremos abrirlo inmediatamente debemos usar gemas, las gemas son el aliciente de Supercell para ganar dinero, puesto que su reparto es ínfimo y casi te obliga a comprarlas. Resultado: A pasar por caja.
- El oro: El oro es una moneda habitual que utilizaremos sobretodo para mejorar nuestras cartas, obviamente la posibilidad de mejorar las cartas es gracias a otras cartas, que a su vez están dentro de los cofres, por lo que la conexión con las gemas una vez más e inherente (a pasar por caja). De igual modo el oro es sumamente escaso, cuidado con lo que mejoras, o te quedarás sin oro. Resultado: A pasar por caja.
- Las coronas y los cofres gratis: Jugando un buen número de batallas podremos conseguir suficientes coronas para abrir un «cofre de coronas», de igual modo, al paso de determinadas horas se nos van ofreciendo una serie de «cofres gratis», estos últimos cofres gratuitos sólo su imagen lo dice todo, el contenido es ínfimo y casi irrelevante, es un mero despiste para hacernos creer que abrimos algo. En definitiva, «no gemas, no party».
La cadena de cambios, todo termina en las gemas

Por supuesto, SuperCell tiene la solución a todo ello, nos ofrece tres métodos de compra muy interesantes, el primero es el de carta, todos los días ofrecerá distintas cartas valoradas en «oro» que podremos adquirir para derrotar a los rivales de nuestro nivel sin la necesidad de haber jugado mucho, pues adquiriremos por un precio desorbitado una carta con una potencia desmesurada para lo que nos encontramos en niveles bajos. Paga y gana. Obviamente, el precio es alto, y qué casualidad, el oro se compra con gemas y las gemas se compran con dinero.
Las gemas las podemos adquirir desde los 0,99€ por 80 gemas, hasta los 99,99€ por 14.000 gemas. Con las gemas podremos adquirir oro por si deseamos alguna carta concreta. El resultado es tan evidente que casi molesta, realmente es imposible sacarle productividad al hecho de jugar más de tres o cuatro veces al día, de hecho debes gestionar al minuto la apertura de cofres si no quieres perder ventajas, pero carece de sentido seguir batallando mientras no tienes espacios para cofres debido a que te arriesgas a tener demasiadas coronas para un conjunto de cartas insuficientemente potente. En definitiva, es una lástima como el PayToWin hace que te encuentres a jugadores pésimos con cartas sumamente excelentes que no habrían conseguido de otro modo que gastando dinero y que evidentemente te acaban derrotando, de hecho el juego a menudo es tan simple que la estrategia queda totalmente corrompida por el dinero.
Seguiremos entreteniéndonos en su justa medida con Clash Royale, sin la más mínima intención de gastar un sólo céntimo en él, en tres días he conseguido 445 coronas, la clave está en no desesperar ni querer jugar todo el día, sólo así evitarás «el mal de las gemas» y acabas tirando la casa por la ventana.