Tener un iPhone es una maravilla, pero hay algo que nos quita el sueño a todos: que el porcentaje de la batería baje más rápido de lo que nos gustaría. Aunque Apple ha optimizado iOS al máximo y modelos recientes como el iPhone 15 sorprenden con una vida útil superior a la prevista, la realidad es que ciertas aplicaciones actúan como auténticos vampiros energéticos, drenando la autonomía e incluso provocando que el dispositivo se caliente más de la cuenta.
No se trata solo de cuánto tiempo pasamos pegados a la pantalla, sino de cómo algunas apps siguen trabajando a nuestras espaldas. En este sentido, es fundamental saber cómo detectar a los culpables del gasto eléctrico y qué ajustes podemos tocar para que el teléfono aguante el ritmo de nuestra jornada sin tener que vivir pegados a un cargador o cargar con una batería externa a todas partes.
¿Por qué algunas aplicaciones consumen más que otras?

No todas las aplicaciones están diseñadas igual. En la cima de la pirámide del consumo encontramos los videojuegos de alta exigencia gráfica, que fuerzan la GPU y obligan al sistema a activar mecanismos de refrigeración, lo que dispara el gasto de energía. A estos les siguen las plataformas de streaming como Netflix o Disney+, que aunque se usan en momentos puntuales, demandan mucha potencia para procesar vídeo en alta resolución.
Sin embargo, el verdadero peligro son las aplicaciones que consumen recursos en silencio. Las redes sociales son famosas por esto, ya que están constantemente refrescando datos, enviando notificaciones y accediendo a la cámara o al micrófono. Del mismo modo, las herramientas de navegación como Google Maps o Waze mantienen el GPS activo de forma permanente, lo que supone un esfuerzo extra para el hardware. No podemos olvidar el correo electrónico; las aplicaciones como Gmail se mantienen en segundo plano revisando si hay mensajes nuevos en tiempo real, lo que impide que el procesador descanse.
Guía paso a paso para localizar las aplicaciones que más gastan

Cada usuario tiene un patrón de uso distinto, por lo que la única forma fiable de saber qué está pasando en tu dispositivo es consultando el menú interno de iOS. Para hacer este diagnóstico, sigue estos pasos:
- Entra en el menú de Ajustes de tu iPhone.
- Deslízate hacia abajo hasta encontrar la sección de Batería.
- En este apartado, podrás activar el porcentaje de carga o el Modo de Bajo Consumo. Para ir al grano, baja hasta encontrar el gráfico de uso diario.
- Si pulsas sobre la opción de los últimos 10 días, el sistema te desglosará exactamente qué aplicaciones han sido las más voraces en ese periodo.
- Al final verás un listado detallado con el porcentaje de batería consumido por cada aplicación. Si alguna se lleva el 20% o más, probablemente esté mal optimizada o la uses en exceso.
Un detalle importante es pulsar en «Mostrar actividad». Esto te permitirá diferenciar el tiempo que la aplicación estuvo abierta en pantalla del tiempo que pasó ejecutándose en segundo plano, lo que te dará la pista definitiva sobre si la aplicación es un problema incluso cuando no la estás usando.
El «Top» de las aplicaciones más demandantes

Aunque varía según el perfil, hay sospechosos habituales que suelen aparecer en todas las listas de consumo elevado:
- Instagram y Facebook: Al ser plataformas visuales que dependen totalmente de la red y acceden constantemente a la geolocalización y a la cámara, su consumo de datos y energía es masivo.
- TikTok: Está diseñada para retenernos el mayor tiempo posible, y ese uso prolongado, sumado al procesamiento de vídeo, la convierte en una de las más pesadas.
- WhatsApp: Aunque parece ligera, la descarga automática de multimedia y la gestión de múltiples funciones en segundo plano impactan notablemente en la autonomía.
- X (Twitter): A pesar de ser basado en texto, la publicidad emergente y la carga de contenidos multimedia han incrementado su gasto de batería y datos.
- YouTube: Requiere mantener la pantalla encendida y el procesador activo para el streaming de vídeo, lo que la sitúa en los puestos más altos de consumo.
Trucos y recomendaciones para estirar la batería

Una vez que has identificado al «ladrón» de energía, es momento de pasar a la acción. Más allá de cerrar la app, existen configuraciones que marcan la diferencia. Una de las más efectivas es activar el modo oscuro, especialmente en pantallas OLED, ya que apagar los píxeles negros ahorra hasta un 20% de energía. También es recomendable desactivar la actualización en segundo plano en Ajustes > General, limitándola solo a las aplicaciones imprescindibles.
Otros ajustes rápidos que ayudan mucho son apagar el Bluetooth, el AirDrop y Siri cuando no los necesites, evitando que el iPhone busque dispositivos cercanos constantemente. Asimismo, prioriza siempre la conexión WiFi sobre los datos móviles (LTE/5G), ya que es mucho más eficiente energéticamente. Por último, desactiva funciones como «Levantar para activar» en el menú de Pantalla y Brillo, y evita instalar versiones Beta de iOS, porque no están optimizadas y suelen presentar fallos de rendimiento que agotan la batería.
Para quienes usan otros sistemas, en Android la ruta es similar a través de Ajustes > Batería, donde se puede configurar cada app como «Restringida» u «Optimizada» para limitar su actividad. En Samsung, incluso existe una herramienta de diagnóstico en el menú de Mantenimiento del dispositivo que analiza la salud general de la batería.
Mantener la autonomía de nuestro iPhone depende de una combinación de hábitos conscientes y ajustes técnicos. Al controlar la actividad en segundo plano, limitar el uso del GPS y optar por configuraciones visuales eficientes como el modo oscuro, podemos evitar que las redes sociales y los juegos para iPhone que consumen poca batería sean la excepción y el resto drenen nuestra energía, asegurando que el dispositivo nos acompañe durante todo el día sin sobresaltos.
