Cuántos iPhone usan iOS 26 y cómo evoluciona su adopción

  • El 74% de los iPhone lanzados en los últimos cuatro años ya ejecutan iOS 26.
  • Si se tiene en cuenta todo el parque de iPhone activo, el 66% ha dado el salto a iOS 26.
  • La adopción de iOS 26 es unos dos puntos inferior a la de iOS 18 en el mismo periodo.
  • La compatibilidad de modelos y el rediseño Liquid Glass han influido en el ritmo de actualización.

Porcentaje de iPhone con iOS 26

La gran pregunta que muchos usuarios se hacen estos meses es cuántos iPhone usan ya iOS 26 y si la nueva versión del sistema operativo móvil de Apple está calando igual de rápido que las anteriores. Con los últimos datos oficiales sobre la mesa, ya es posible hacerse una idea bastante clara de hasta qué punto los propietarios de un iPhone han dado el salto.

Apple ha hecho públicos sus primeros datos de adopción de iOS 26 desde el lanzamiento de la actualización en septiembre de 2025, tomando como referencia la actividad registrada en la App Store a nivel global. Las cifras muestran un escenario algo más frío que en otros años, aunque lejos de una situación preocupante, sobre todo si se compara con lo que ocurre en otras plataformas móviles.

Qué porcentaje de iPhone usan iOS 26

Según las mediciones más recientes de Apple, el 74% de los iPhone lanzados en los últimos cuatro años ya funciona con iOS 26. Es decir, tres de cada cuatro teléfonos relativamente modernos han sido actualizados a la última versión disponible del sistema operativo.

Si se amplía la perspectiva a todo el parque de iPhone en uso, incluyendo modelos más antiguos, la cuota de iOS 26 se sitúa en torno al 66%. Dicho de otro modo, dos tercios de los iPhone que siguen activos en el mundo han completado ya la transición a esta versión.

Estos porcentajes son ligeramente inferiores a los del mismo tramo temporal del año anterior, cuando iOS 18 alcanzaba aproximadamente un 76% en los dispositivos recientes y en torno al 68% si se atendía al total de terminales. La diferencia ronda los dos puntos porcentuales a favor de iOS 18, pese a que la ventana de análisis de iOS 26 ha sido incluso un poco más amplia.

Mientras que el primer informe de adopción de iOS 18 se cerró a los 127 días de su lanzamiento, en el caso de iOS 26 se han computado unos 150 días desde que llegó a los primeros usuarios. Ese margen extra no ha servido, de momento, para igualar el empuje inicial de la versión anterior.

Con todo, los datos siguen reflejando una capacidad muy elevada de Apple para movilizar a la mayoría de propietarios de iPhone hacia una nueva versión del sistema en menos de medio año, algo que continúa siendo poco habitual si se compara con la fragmentación que se observa en Android.

Qué pasa con los iPhone que aún no han dado el salto

El grueso de los teléfonos que todavía no han instalado iOS 26 se concentra en las versiones inmediatamente anteriores. Apple explica que iOS 18 conserva alrededor del 20% de los usuarios de iPhone recientes, un porcentaje nada desdeñable teniendo en cuenta el tiempo transcurrido desde la salida de la actualización.

Si se toma como referencia el total de dispositivos, alrededor del 24% del parque de iPhone permanece en iOS 18. El 10% restante se reparte entre versiones más antiguas, donde conviven tanto modelos sin soporte para iOS 26 como usuarios que, pese a tener compatibilidad, han preferido quedarse como estaban.

En ese grupo de teléfonos que no han actualizado influyen dos factores. Por un lado, están los iPhone que han quedado fuera de la lista de compatibilidad de iOS 26; por otro, las personas que han decidido no cambiar de versión por cuestiones de rendimiento, diseño o simple costumbre.

Entre los modelos que se han caído de la actualización figuran dispositivos populares como el iPhone XS y otros terminales de esa generación, que en su día tuvieron una notable presencia en el mercado. Que estos aparatos hayan dejado de contar a efectos de iOS 26 rebaja, de forma natural, el porcentaje que puede aspirar a instalar la nueva versión.

A ello se suma la realidad de que muchos usuarios, especialmente los que tienen el teléfono desde hace varios años, son más reacios a cambiar de sistema por miedo a notar el dispositivo más lento o a encontrar incompatibilidades en sus apps habituales.

Las dudas iniciales sobre la adopción de iOS 26

En las últimas semanas han circulado informes que apuntaban a una adopción muy baja de iOS 26, con cifras que no terminaban de encajar con lo que se suele ver en el ecosistema de Apple. Algunos análisis externos llegaron a situar la presencia de iOS 26 en apenas el 15% de los iPhone, un valor que encendió las alarmas en parte de la comunidad.

Sin embargo, esos cálculos se han demostrado poco fiables. Tal y como explicaron fuentes cercanas al desarrollo del sistema, Safari en iOS 26 empezó a identificarse como si fuera iOS 18.7 de cara a las webs, con el objetivo de complicar el rastreo y la identificación de usuarios mediante técnicas de fingerprinting.

Al producirse este cambio en la cadena de identificación del navegador, servicios de estadísticas como StatCounter y herramientas similares interpretaron las sesiones de iOS 26 como si procedieran de iOS 18.7. El resultado fue una fotografía distorsionada del reparto real de versiones, que hacía pensar que casi nadie estaba instalando la actualización.

Una vez aclarado este punto y con los datos oficiales sobre la mesa, se puede afirmar que la adopción de iOS 26 está por debajo de la de iOS 18, pero a años luz de los porcentajes extremadamente bajos que se habían difundido a partir de esos informes basados en el user agent de Safari.

El desfase de dos puntos porcentuales frente a lo conseguido por iOS 18 en el mismo periodo no es irrelevante, pero se mueve dentro de un margen razonable si se tiene en cuenta el contexto en que ha llegado esta nueva versión del sistema.

Liquid Glass, diseño polémico y resistencia a actualizar

Uno de los elementos que más debate ha generado alrededor de iOS 26 es Liquid Glass, el rediseño estético profundo que Apple ha aplicado a la interfaz. Se trata de uno de los cambios visuales más ambiciosos que se recuerdan en la plataforma, y eso siempre conlleva cierto choque con los hábitos de los usuarios.

Desde los primeros meses tras el lanzamiento, diversos sondeos y comentarios en foros especializados recogían que una parte importante de propietarios de iPhone no quería dar el salto a iOS 26 precisamente por ese cambio de aspecto. Muchos preferían mantener la apariencia y la estabilidad de iOS 18, que ya conocían de memoria.

Esa resistencia inicial se hizo notar sobre todo entre quienes utilizan el teléfono como herramienta principal de trabajo o estudio y no desean encontrarse con modificaciones bruscas en iconos, menús o animaciones, aunque el funcionamiento general sea correcto.

La situación comenzó a moverse con la llegada de iOS 26.2, una actualización que cambió las reglas del juego. En ese momento, Apple decidió que los iPhone compatibles que permanecían en iOS 18 no podrían seguir recibiendo el último parche de seguridad sin instalar antes iOS 26.

Este movimiento fue interpretado por muchos usuarios como una forma de forzar la adopción de iOS 26, ya que quienes querían mantener su teléfono protegido frente a vulnerabilidades recientes se veían prácticamente obligados a actualizar el sistema completo.

El papel de la seguridad y las funciones aplazadas

La vinculación entre parches de seguridad y actualización mayor del sistema es uno de los elementos que más incide en las estadísticas de adopción. En la práctica, un porcentaje alto de usuarios decide instalar una versión nueva de iOS cuando empieza a percibir que se queda atrás en materia de protección frente a fallos o ataques.

En el caso de iOS 26, esa dinámica se ha combinado con otro factor: el retraso de algunas funciones clave de Siri y de otras novedades asociadas a la inteligencia artificial, que se esperan para versiones posteriores, como iOS 26.5.

Esta circunstancia ha hecho que una parte de los usuarios más avanzados espere a que todas las características prometidas estén realmente disponibles antes de considerar estable y completa la nueva versión. Para otros, en cambio, el foco sigue estando en disponer de las últimas correcciones de seguridad por encima de las funciones adicionales.

En Europa y, más concretamente, en países como España, este tipo de decisiones suele tomarse con cierta prudencia: quienes dependen mucho del iPhone para el día a día tienden a aguardar unas semanas o meses desde la salida de cada gran actualización, a la espera de ver si hay problemas relevantes de batería, rendimiento o compatibilidad con aplicaciones bancarias y de administración pública.

Ese compás de espera inicial puede explicar parte del ritmo algo más lento de iOS 26 frente a iOS 18, aunque con el paso de los meses la experiencia general se estabiliza y la mayoría de reticencias van desapareciendo.

Cómo queda el panorama frente a iPadOS 26

Mientras el foco suele estar puesto en los teléfonos, los datos de Apple también permiten comparar el comportamiento de los usuarios de iPad con iPadOS 26. En el caso de las tabletas, la adopción de la nueva versión es algo distinta.

En los modelos más recientes de iPad, aquellos lanzados en los últimos años, iPadOS 26 alcanza una presencia del 66%. Es decir, dos de cada tres tabletas modernas ya funcionan con la última iteración del sistema.

Si se tienen en cuenta todos los iPad en circulación, sin limitar por antigüedad, la instalación de iPadOS 26 ronda el 57%. Aunque este porcentaje es inferior al registrado en iPhone, mejora los números que se obtuvieron con iPadOS 18 en el mismo momento del ciclo, cuando se movía aproximadamente en el 63% de modelos recientes y el 53% en términos globales.

Esta evolución indica que, a diferencia de lo que ocurre en el iPhone, la transición hacia iPadOS 26 se está produciendo de forma algo más sólida. Una posible explicación es que, para muchos usuarios europeos, la tableta se utiliza más como dispositivo secundario o de ocio, por lo que existe menos miedo a encontrarse cambios visuales o ajustes de funcionamiento.

En cualquier caso, tanto en España como en el resto de Europa, el nivel de actualización de los iPad se mantiene alto en comparación con otros fabricantes, con una proporción notable de tabletas que siguen recibiendo versiones recientes muchos años después de su lanzamiento.

Con todas estas piezas sobre la mesa, la fotografía que dejan los datos de adopción de iOS 26 es la de un sistema que avanza un poco más despacio que iOS 18, condicionado por un rediseño visual exigente, la exclusión de algunos modelos y el escalonado despliegue de nuevas funciones. Aun así, la capacidad de Apple para concentrar en pocos meses a la mayoría de sus usuarios en la misma versión de software sigue siendo uno de los rasgos diferenciales del ecosistema, también entre los propietarios de iPhone en España y en el resto de Europa.

Adopción iOS 26
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