Parece que en Cupertino le estĆ”n dando una vuelta a cómo seguir metiendo funciones de salud en un dispositivo tan pequeƱo como el Apple Watch. Hasta ahora, el reloj ha sido el centro de todo, pero las Ćŗltimas filtraciones sugieren que el próximo gran salto no vendrĆ” dentro de la caja de acero o aluminio, sino en el accesorio que lo sujeta a nuestra muƱeca. Esta nueva aproximación permitirĆa que el reloj no solo sea un centro de notificaciones, sino un equipo mĆ©dico aĆŗn mĆ”s avanzado sin tener que engordar su diseƱo.
Los mentideros tecnológicos andan revolucionados con la idea de que el futuro Apple Watch Series 12 traslade parte de su inteligencia a la pulsera. SegĆŗn varios informes que han salido a la luz, el gigante tecnológico estarĆa probando sensores integrados directamente en las correas de silicona o fluoroelastómero. Aunque es algo que todavĆa estĆ” cogido con pinzas, la idea tiene todo el sentido del mundo si tenemos en cuenta que el espacio dentro del reloj estĆ” ya mĆ”s que aprovechado y no cabe ni un alfiler.
MĆ”s espacio para la baterĆa y mediciones mĆ”s exactas
Uno de los grandes quebraderos de cabeza de los ingenieros es la falta de sitio. Al mover ciertos componentes a la correa, Apple ganarĆa un espacio de oro dentro del cuerpo del reloj que podrĆa utilizarse para meter una baterĆa de mayor capacidad. Esto darĆa respuesta a una de las peticiones mĆ”s repetidas por los usuarios, que siempre andan rascando horas de autonomĆa al dĆa para no quedarse tirados. AdemĆ”s, una correa con sensores permite que estos estĆ©n en contacto directo y constante con la piel de una forma mucho mĆ”s eficiente que la base del propio reloj.
Esta tecnologĆa no es algo que haya salido de la nada, ya que la compaƱĆa lleva aƱos registrando patentes de correas inteligentes capaces de monitorizar desde el movimiento hasta gestos con los dedos. Si este chivatazo se confirma, estarĆamos ante un cambio de paradigma donde la correa deja de ser un simple complemento estĆ©tico para convertirse en una parte activa del hardware del dispositivo. No obstante, parece que el proceso de fabricación es complejo y, por ahora, solo habrĆan dado con la tecla para integrar los sensores en materiales plĆ”sticos inyectados.

ĀæQuĆ© funciones de salud podrĆamos ver en estas correas?
Aunque no hay nada oficial, los datos que se manejan apuntan a dos posibilidades muy interesantes para los deportistas y la gente que se cuida. Por un lado, se habla de un sensor capaz de medir el nivel de hidratación del usuario, avisando si es necesario beber agua. Por otro, se especula con un sistema que detecte la actividad muscular con una precisión que los sensores ópticos actuales no pueden alcanzar. Es importante recalcar que esto serĆa totalmente independiente del esperado sensor de glucosa no invasivo, que seguirĆa yendo en el cuerpo del reloj.
Hay que andar con pies de plomo con este tipo de noticias, ya que los filtradores a veces patinan. Aunque la fuente de esta información ha acertado en el pasado, tambiĆ©n ha tenido errores sonados con los sistemas de enganche de las correas. Lo que sĆ estĆ” claro es que el concepto de correa inteligente es viable y que otros fabricantes ya han hecho pinitos en este campo. Si Apple decide dar el paso, el Apple Watch Series 12 marcarĆa un antes y un despuĆ©s en cómo entendemos los accesorios de nuestros dispositivos.
Todo apunta a que el futuro del reloj inteligente pasa por expandirse mĆ”s allĆ” de su propia carcasa, aprovechando cada milĆmetro disponible para ofrecer mĆ©tricas de salud que antes parecĆan de ciencia ficción. Trasladar la electrónica a la muƱequera podrĆa solucionar problemas de autonomĆa y precisión de un plumazo, convirtiendo un simple trozo de silicona en una herramienta de diagnóstico puntera. HabrĆ” que ver si finalmente esta tecnologĆa llega a nuestras manos o si se queda guardada en un cajón como tantas otras patentes prometedoras de la marca.