El Ferrari Luce y el rastro del Apple Car: así es el deportivo que rompe esquemas

  • La colaboración entre Ferrari y el estudio LoveFrom de Jony Ive ha dado como resultado un vehículo eléctrico que hereda la estética minimalista de Apple.
  • Cuenta con una potencia descomunal de 1.050 CV y una arquitectura de 800V que permite cargas rápidas de hasta 350 kW.
  • El habitáculo prescinde de la saturación de pantallas táctiles para apostar por controles físicos de aluminio y cristal de alta calidad.
  • Su precio en el mercado europeo rondará los 550.000 euros, posicionándose como una pieza de coleccionista tecnológica.

Ferrari Luce eléctrico diseño Jony Ive

La reciente puesta de largo del Ferrari Luce en Roma ha dejado a todo el mundo con la boca abierta, y no es para menos. El primer modelo totalmente eléctrico de la casa de Maranello no solo supone un cambio de paradigma por dejar atrás los motores de combustión, sino por presentar una arquitectura de cuatro puertas y cinco plazas que se sale de lo habitual. Sin embargo, lo que más está dando que hablar en las tertulias del motor es su asombroso parecido con los conceptos filtrados del cancelado proyecto del Apple Car, algo que ha disparado las teorías sobre si estamos ante el coche que la manzana nunca llegó a lanzar.

Esta sensación de estar ante un producto de Cupertino sobre ruedas no es fruto de la casualidad ni de la imaginación de los fans. Resulta que Ferrari ha trabajado codo con codo con LoveFrom, el estudio de diseño creado por Jony Ive, el genio que estuvo detrás del diseño del iPhone y el Mac durante décadas. Esta alianza ha permitido que el ADN de Apple se refleje con una claridad pasmosa en cada curva y cada detalle del Luce, alejándose de las líneas agresivas que suelen caracterizar a los superdeportivos italianos para abrazar un minimalismo que a algunos les parece una genialidad y a otros, una auténtica locura.

La influencia de Cupertino en el interior del habitáculo

Al entrar en el Ferrari Luce, uno se olvida rápidamente de que está en un coche de carreras para sentir que se ha metido dentro de un gadget de lujo. En lugar de seguir la moda de meter pantallas gigantes por todos lados que acaban siendo un engorro, el equipo de Ive ha decidido volver a los orígenes. Se han utilizado materiales como aluminio y cristal de una calidad excepcional para crear mandos físicos que dan una respuesta táctil increíble, algo que recuerda mucho a la precisión que sentíamos al usar los antiguos iPods.

La tecnología punta no falta, pero se integra de forma muy elegante. Samsung se ha encargado de suministrar paneles OLED de última generación que se esconden tras esferas digitales que imitan a los cronógrafos clásicos. Lo que resulta más curioso es el sistema de arranque, donde en lugar de un botón corriente, tenemos que insertar una pieza de cristal con tinta electrónica en la consola central. Es una forma de mantener la tradición de la llave de toda la vida pero con un toque tecnológico que te deja con la boca abierta por lo sofisticado que resulta el proceso.

Interior minimalista Ferrari Luce

Incluso los detalles que no se ven a simple vista han recibido un trato especial. Los raíles de los asientos están anodizados y diseñados con una precisión milimétrica, demostrando que el nivel de detalle es obsesivo en este modelo. Para redondear la experiencia, el coche cuenta con un sistema de sonido de 21 altavoces que no emite ruidos artificiales, sino que capta y amplifica las vibraciones reales de los motores eléctricos para que el conductor sienta la potencia de una forma mucho más natural y menos sintética.

Rendimiento salvaje bajo una carrocería minimalista

Que no te engañen sus formas redondeadas y su color azul claro, porque este coche es una bestia parda. El Ferrari Luce monta cuatro motores independientes que, trabajando juntos, alcanzan los 1.050 CV de potencia. Gracias a esta configuración, es capaz de catapultarse de 0 a 100 km/h en apenas 2,5 segundos, una cifra que pone los pelos de punta a cualquiera. Además, la gestión electrónica permite controlar cada rueda de forma individual, lo que garantiza una tracción perfecta incluso cuando entramos en las curvas un poco pasados de vueltas.

En cuanto a la autonomía y la carga, Ferrari no ha querido quedarse atrás frente a sus competidores europeos. La batería de 122 kWh permite recorrer más de 530 kilómetros con una carga, lo cual está muy bien para un vehículo de estas prestaciones. Al contar con una arquitectura de 800 voltios, se pueden usar cargadores rápidos de hasta 350 kW, lo que significa que no perderemos media tarde esperando en la gasolinera para recuperar energía. Es, sin duda, una demostración de fuerza técnica que busca callar las bocas de los que pensaban que un Ferrari eléctrico perdería su esencia competitiva.

Un diseño exterior que genera debate en Europa

El aspecto exterior es, con diferencia, el punto más polémico de esta presentación. Con un coeficiente aerodinámico que es el más bajo de la historia de la marca, el Luce parece más una escultura de cristal que un coche convencional. Sus faros de líneas minimalistas y la ausencia de las típicas entradas de aire agresivas han provocado que muchos vean en él una evolución del Apple Magic Mouse. Es un diseño que rompe con todo lo establecido y que busca atraer a un nuevo tipo de cliente que valora más la elegancia tecnológica que la testosterona visual.

Para el mercado europeo, el precio se ha fijado en unos 550.000 euros, una cifra que lo aleja del gran público y lo sitúa en el olimpo de los coches de lujo. Aunque algunos puristas dicen que la marca ha perdido el norte, lo cierto es que las acciones de la compañía han sentido el impacto de esta división de opiniones. El tiempo dirá si esta apuesta por la simplicidad visual y el refinamiento que Apple ideó en su día es lo que el futuro de la movilidad necesitaba o si se quedará como un experimento curioso en la historia de Maranello.

Este nuevo rumbo de Ferrari marca un antes y un después en la industria automotriz al materializar conceptos estéticos que parecían destinados a quedarse en un cajón tras la cancelación del proyecto de Apple. La combinación de una mecánica eléctrica de primer nivel con un diseño supervisado por los creadores de los dispositivos más icónicos del siglo XXI sitúa al Luce como un puente entre dos mundos. A pesar de las críticas iniciales por su ruptura con la tradición, el vehículo demuestra que la innovación real suele venir acompañada de cierta controversia, ofreciendo una visión del lujo donde la tecnología y la artesanía se dan la mano para intentar conquistar a una nueva generación de conductores exigentes.


Apple Car 3D
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