Parece que en Cupertino las cosas no han salido exactamente como dictaban los PowerPoints de marketing originales. Aunque las Apple Vision Pro aterrizaron como una pieza de ingenierÃa capaz de dejarnos a todos con la boca abierta, la realidad del mercado es tozuda y el dispositivo más ambicioso de Apple parece estar atravesando una crisis de identidad. No es que el visor sea malo, ni mucho menos, pero cargar con casi un kilo de tecnologÃa en la cara por un precio que quita el hipo no ha terminado de cuajar entre el público generalista.
En los pasillos de la industria se comenta que Apple ha empezado a mover ficha, redirigiendo gran parte de su talento humano hacia proyectos que, a priori, suenan menos a ciencia ficción y más a utilidad diaria. El enfoque está virando hacia unas gafas inteligentes más ligeras, un accesorio que no intente sustituir a tu ordenador, sino que complemente tu vida con inteligencia artificial, audio y una Siri que, por fin, parezca entender lo que le pedimos sin necesidad de llevar un casco de buzo puesto.
El replanteamiento de la computación espacial
Informes recientes que circulan por medios de referencia indican que la compañÃa habrÃa pisado el freno en el desarrollo de una segunda generación directa del Vision Pro. A pesar de que el modelo con chip M5 intentó mantener la llama viva, el interés no ha sido el esperado y la directiva, posiblemente bajo la supervisión de figuras clave como John Ternus, habrÃa decidido reorganizar la hoja de ruta. La prioridad ahora mismo no es meter más pÃxeles en un visor, sino conseguir que la tecnologÃa sea algo que te quieras poner para salir a la calle.
Esta maniobra no significa que el proyecto haya muerto, pero sà que ha pasado a un segundo plano. La idea de un visor premium de más de 3.000 euros se está viendo desplazada por la ambición de lanzar unas gafas sin pantalla integrada, que funcionarÃan de forma similar a lo que hemos visto en otras marcas, centrándose en la visión por ordenador y la asistencia por voz. Es una forma de admitir que, quizás, todavÃa no estamos preparados para vivir dentro de una burbuja digital constante.
Además, hay señales comerciales que no pasan desapercibidas para los más observadores. En varios paÃses europeos, incluyendo tiendas oficiales de España, Francia y Alemania, el estuche de viaje oficial de las Vision Pro ha desaparecido por completo de la web. No es que no haya stock, es que Apple ha borrado las páginas del producto, lo que suele ser un sÃntoma inequÃvoco de que se está limpiando el inventario de un ecosistema que ya no es la prioridad número uno de la marca.
Un salvavidas llamado visionOS 27

Para no dejar en la estacada a los que ya se han gastado una pequeña fortuna, la gran apuesta actual se centra en el software. La presentación de la nueva versión visionOS 27 durante la conferencia de desarrolladores ha servido para demostrar que Apple sigue mimando el soporte técnico. Esta actualización no es solo un lavado de cara; trae consigo mejoras sustanciales en la gestión de ventanas, entornos inmersivos más realistas y, por supuesto, la integración total de Apple Intelligence.
Lo más interesante de esta nueva etapa es la «inteligencia visual». Gracias a esto, los usuarios pueden usar las cámaras del visor para que Siri analice el entorno real y responda preguntas sobre objetos o textos que tengan delante. Es un avance importante, pero resulta curioso que sea precisamente esta tecnologÃa la que Apple quiera llevarse a unas gafas mucho más baratas y manejables, dejando al Vision Pro como un campo de pruebas para lo que vendrá después.
El mercado de la realidad extendida creció casi un 45% el año pasado, pero la mayor parte de ese pastel se lo llevaron las gafas inteligentes sencillas. Apple sabe perfectamente que la comodidad y el diseño mandan sobre la potencia bruta. Por eso, aunque el visor actual siga siendo una herramienta espectacular para uso profesional o médico, el futuro del usuario de a pie parece que no pasará por llevar pantallas pegadas a los ojos, sino por cristales transparentes potenciados por la nube.
Hacia una tecnologÃa que pase desapercibida

Los planes que se barajan para 2029 hablan de un modelo mucho más avanzado que sà proyectarÃa imágenes directamente en la retina, pero hasta entonces, el camino parece trazado hacia la sencillez. Apple está probando distintos materiales como el acetato para sus futuras monturas, buscando que sus dispositivos pasen por gafas normales. Se acabarÃan los sensores LiDAR que tanto consumen y las baterÃas externas colgando de un cable, optando por una autonomÃa más razonable en un formato que no nos haga parecer sacados de una pelÃcula de los años ochenta.
Es evidente que el concepto original de computación espacial necesita madurar. A pesar de que existen miles de aplicaciones optimizadas, la barrera del precio y la ergonomÃa siguen siendo obstáculos insalvables para el gran público. La estrategia de la manzana ahora pasa por aprender de los errores del primer modelo, pulir el software con inteligencia artificial y esperar a que la tecnologÃa permita reducir el tamaño del hardware sin sacrificar esa experiencia mágica que siempre buscan ofrecer.
Al final, lo que estamos viendo es una transición lógica desde un experimento de lujo hacia un producto de consumo real. Apple no se rinde, simplemente está recalculando la ruta para que su incursión en nuestra cara sea menos intrusiva y . Aunque el visor Vision Pro pierda fuelle comercial, su legado servirá para que las próximas gafas que veamos en las calles de nuestras ciudades tengan sentido y no terminen guardadas en un cajón tras la novedad de los primeros dÃas.

