Apple lleva tiempo jugueteando con la idea de un iPad plegable de gran formato, un dispositivo pensado para ir un paso mĆ”s allĆ” de las tabletas actuales y competir de tĆŗ a tĆŗ con los hĆbridos mĆ”s avanzados del mercado. Sin embargo, las Ćŗltimas filtraciones y reportes apuntan a que este proyecto, enmarcado dentro de la nueva gama Ultra, atraviesa un momento delicado y podrĆa no llegar nunca a las tiendas.
En medio del relevo en la cĆŗpula directiva, con John Ternus llamado a convertirse en el próximo CEO de la compaƱĆa, este iPad plegable se ha convertido tanto en una prioridad estratĆ©gica como en un quebradero de cabeza. Las dudas sobre su peso, su precio y la viabilidad tĆ©cnica de la enorme pantalla flexible estĆ”n frenando un lanzamiento que, segĆŗn diversas fuentes, ha sufrido ya varios retrasos y replanteamientos internos.
Un iPad Ultra plegable de 20 pulgadas en la recƔmara
Dentro de la estrategia de productos de alta gama, Apple habrĆa diseƱado un Ā«iPad UltraĀ» plegable, concebido como una especie de hĆbrido entre iPad y MacBook con una gigantesca pantalla OLED en torno a las 20 pulgadas. Este formato permitirĆa usar el dispositivo como tableta de gran tamaƱo cuando estĆ” desplegado y como un equipo mĆ”s compacto al plegarlo, abriendo la puerta a nuevos escenarios de uso profesional y de ocio.
El nombre iPad Ultra encajarĆa, ademĆ”s, en la nueva estrategia de marca que Apple estarĆa preparando para sus dispositivos mĆ”s exclusivos. Igual que se rumorea un iPhone plegable bajo la marca Ultra y un MacBook Ultra con pantalla OLED tĆ”ctil, este iPad plegable formarĆa parte de una familia claramente diferenciada del resto del catĆ”logo.
Este enfoque Ultra no solo pretende remarcar el carĆ”cter tope de gama, sino tambiĆ©n justificar un posicionamiento de precio mĆ”s elevado, con hardware y diseƱos que se sitĆŗen por encima de lo que Apple ofrece actualmente en sus gamas Pro. La idea serĆa crear una especie de escaparate tecnológico, aunque eso implique un pĆŗblico potencial mĆ”s reducido.
Un prototipo que pesa mƔs que un MacBook Pro
El gran problema de este iPad plegable parece estar en el equilibrio entre tamaƱo, peso y comodidad. Los prototipos descritos en distintos informes internos rondarĆan las 3,5 libras, es decir, unos 1,6 kilos, situĆ”ndose por encima del peso de un MacBook Pro de 14 pulgadas e incluso de un MacBook Air de 15 pulgadas. Para un dispositivo que se presenta como tableta, la cifra no pasa precisamente desapercibida.
Ese peso elevado provendrĆa de la combinación de pantalla OLED plegable de gran diagonal, bisagra reforzada y chasis metĆ”lico. Mantener la rigidez estructural y la calidad de construcción tĆpica de la marca en un formato flexible obliga a sobredimensionar ciertos componentes, y eso termina pasĆ”ndole factura a la bĆ”scula.
MĆ”s allĆ” del peso, los ingenieros seguirĆan sin resolver del todo la cuestión de la marca del pliegue en el panel. En formatos mĆ”s pequeƱos, como los móviles plegables, esta arruga es ya visible, pero en un panel de unas 20 pulgadas cualquier imperfección se hace mucho mĆ”s evidente, algo que choca frontalmente con el listón de calidad visual que Apple acostumbra a exigir a sus pantallas.
Otro punto delicado es la resistencia a largo plazo. Una superficie tan amplia y flexible estarĆa sometida a un nĆŗmero muy alto de ciclos de apertura y cierre, con un mayor riesgo de microfisuras, deformaciones o problemas de uniformidad de brillo. En un entorno de trabajo profesional, donde se exige fiabilidad durante aƱos, cualquier duda en este terreno hace que el proyecto sea visto con bastante cautela.
Todo esto lleva a que dentro de la propia compaƱĆa algunos vean este iPad plegable como un experimento demasiado arriesgado, con un coste de desarrollo altĆsimo y un retorno comercial incierto. De ahĆ que se hable ya de la posibilidad de aparcarlo indefinidamente si no se alcanza un compromiso aceptable entre experiencia de uso y precio final.
Un precio astronómico que limita el mercado
Si el hardware es complejo, el capĆtulo del precio tampoco ayuda. Estimaciones internas y reportes externos seƱalan que el coste de un iPad plegable de estas caracterĆsticas se situarĆa alrededor de los 3.900 dólares de partida. Es decir, varias veces por encima de lo que cuesta un iPad Pro actual, incluso en sus configuraciones mĆ”s completas.
Para ponerlo en contexto, un iPad Pro de 13 pulgadas con chip avanzado y pantalla de Ćŗltima generación se mueve en cifras muy inferiores, y ya se considera un dispositivo caro dentro del ecosistema de tabletas. En Europa y EspaƱa, con impuestos y mĆ”rgenes aƱadidos, un precio base cercano a los 4.000 dólares podrĆa traducirse en una cantidad todavĆa mayor en euros, lo que reducirĆa el mercado potencial a un nicho muy limitado.
Este techo de precios choca con la realidad actual del segmento iPad. Los modelos mĆ”s potentes, como el iPad Pro con chip M4 y pantalla OLED de alta calidad, habrĆan tenido dificultades para alcanzar los objetivos de ventas marcados. La demanda de las tabletas tope de gama habrĆa caĆdo de forma notable a partir de finales de 2024 y durante 2025, lo que hace aĆŗn mĆ”s complicado justificar un dispositivo todavĆa mĆ”s caro.
La combinación de coste de materiales, complejidad de fabricación y mercado limitado plantea dudas serias dentro de Apple sobre la viabilidad comercial del proyecto. Aunque la compaƱĆa estĆ” habituada a lanzar productos premium, la diferencia de precio respecto a soluciones ya consolidadas, como los propios MacBook o los iPad Pro, serĆa muy grande.
AdemĆ”s, la comparación inevitable con otros dispositivos plegables de gran tamaƱo de la competencia, con precios ya de por sĆ elevados, sitĆŗa a este hipotĆ©tico iPad Ultra en un terreno complicado: un producto extremadamente caro en una categorĆa todavĆa inmadura, donde muchos usuarios siguen sin ver clara la ventaja frente a un portĆ”til tradicional o a una tableta convencional.
La marca Ultra y el papel del próximo CEO
El proyecto del iPad plegable se enmarca en un movimiento mĆ”s amplio dentro de la compaƱĆa para impulsar una lĆnea Ultra de productos de hardware. La idea serĆa agrupar bajo esta denominación a los dispositivos mĆ”s avanzados: un iPhone plegable de gama alta, un futuro MacBook Ultra con pantalla OLED tĆ”ctil y, en teorĆa, este iPad Ultra de gran formato.
En el caso del MacBook Ultra, los planes apuntan a un portĆ”til que combine por primera vez en el catĆ”logo de Apple una pantalla OLED con capacidades tĆ”ctiles, algo que hasta ahora la empresa habĆa evitado en sus ordenadores portĆ”tiles. Se tratarĆa de un equipo aĆŗn mĆ”s caro que los MacBook Pro actuales, con un desembarco previsto, segĆŗn algunos analistas, entre finales de 2026 y principios de 2027.
El iPhone plegable tambiĆ©n jugarĆa un papel clave en esta estrategia Ultra. Este dispositivo, del que se espera que llegue en los próximos aƱos como complemento a las gamas Pro, servirĆa como punta de lanza para la marca en el terreno de los móviles flexibles. Su acogida entre los usuarios serĆ”, segĆŗn varias fuentes, un factor determinante a la hora de decidir quĆ© ocurre con la tablet plegable.
En este contexto, la figura de John Ternus cobra especial importancia. Como responsable de hardware y futuro CEO, se le atribuye un interĆ©s particular por el iPad plegable, hasta el punto de que se habĆa llegado a considerar como uno de los dispositivos emblemĆ”ticos de su etapa al frente de la empresa. No obstante, los obstĆ”culos tĆ©cnicos y económicos han obligado a revisar estas aspiraciones.
La nueva dirección tendrÔ que decidir qué proyectos merecen seguir recibiendo recursos y cuÔles se quedarÔn en el laboratorio. En un catÔlogo donde ya se estudian otros productos de futuro, como gafas de realidad aumentada mÔs complejas o accesorios de audio con funciones avanzadas de inteligencia artificial, el iPad plegable Ultra compite por espacio en una hoja de ruta cada vez mÔs apretada.
Un calendario cambiante y un futuro incierto
Los informes mĆ”s recientes apuntan a que el desarrollo del iPad plegable de 20 pulgadas ha pasado por varias fases de entusiasmo y frenazo. Inicialmente, se habrĆa barajado un lanzamiento relativamente cercano, pero con el tiempo las fechas hipotĆ©ticas se han ido desplazando hacia adelante a medida que surgĆan nuevos problemas.
Se habla de retrasos sucesivos que habrĆan movido el horizonte de lanzamiento varios aƱos, pasando de objetivos mĆ”s optimistas a ventanas temporales que se acercan al final de esta dĆ©cada. En paralelo, algunos analistas sostienen que en el interior de la compaƱĆa ya se contempla como posibilidad real que este dispositivo nunca llegue al mercado si no se produce un salto claro en la tecnologĆa de pantallas plegables.
Parte de la decisión podrĆa depender de cómo funcione el primer iPhone plegable cuando vea la luz. Si ese modelo Ultra convence a los usuarios y demuestra que existe un mercado sólido para productos flexibles de gama muy alta, el iPad plegable podrĆa recibir un nuevo impulso y avanzar hacia una versión comercial mĆ”s depurada.
Por el contrario, si el interĆ©s por los plegables se queda corto o el pĆŗblico percibe que las ventajas no compensan el sobreprecio, la tentación de dejar el iPad plegable Ultra como una simple demostración interna de capacidad tecnológica serĆ” mayor. En ese escenario, el dispositivo quedarĆa como un experimento llamativo, pero sin continuidad fuera de los laboratorios de Apple.
Con este panorama, el futuro del iPad plegable se mueve en una fina lĆnea entre convertirse en el siguiente gran salto dentro de la gama iPad o quedarse como un proyecto excesivamente ambicioso para su tiempo. Entre el peso desmesurado de los prototipos, el coste cercano a los 4.000 dólares y las dudas sobre la durabilidad de una pantalla flexible tan grande, la compaƱĆa tendrĆ” que valorar con cuidado si compensa lanzar un producto Ultra que solo unos pocos estarĆan dispuestos a pagar.