El MacBook Air, el portátil más vendido de Apple, está viviendo una situación de desabastecimiento que no se recordaba en años. Quienes intenten hacerse con uno en la tienda online de Apple en España se encontrarán con que los pedidos no llegarán hasta finales de agosto o incluso principios de septiembre, dependiendo de la configuración. La causa no es un problema puntual de producción, sino una crisis global de chips de memoria que ha disparado la demanda de componentes por parte de los centros de datos de inteligencia artificial.
El periodista de Bloomberg Mark Gurman ha sido el primero en destapar la magnitud del problema, citando a fuentes de tiendas minoristas que aseguran que el nivel de escasez es «inédito» para este modelo. El MacBook Air M5, lanzado en marzo de este año, debería tener el stock bien consolidado a estas alturas, pero la realidad es muy distinta. En plena temporada de vuelta al cole, el momento de mayor demanda del año, los consumidores se topan con plazos de entrega que superan el mes.

La escasez de chips de memoria, el verdadero culpable
Detrás de esta falta de stock no hay un fallo de fabricación ni un desastre natural, sino una cuestión de prioridades económicas. Las empresas que entrenan y ejecutan modelos de inteligencia artificial como GPT-5 o Gemini necesitan enormes cantidades de memoria LPDDR y HBM, y están dispuestas a pagar más que los fabricantes de electrónica de consumo. Los grandes productores de chips, como Samsung, SK Hynix y Micron, han redirigido su producción hacia los clientes más rentables, dejando a Apple y a otros fabricantes con menos suministro del necesario.
Esta situación ya había afectado antes a modelos más nicho como el Mac mini y el Mac Studio, pero ahora ha llegado al producto estrella de la compañía. Según datos de la consultora Gartner, los precios de la DRAM para servidores subieron un 27% interanual en el primer semestre de 2026, lo que ha encarecido todos los componentes. El propio Tim Cook, consejero delegado de Apple, calificó la coyuntura como «una inundación de cien años» en el mercado de la memoria, haciendo referencia a la incapacidad de las fábricas para responder a un salto de demanda tan repentino.
Apple sube los precios y busca alternativas
Para hacer frente a esta crisis, Apple ha tomado varias medidas. La primera fue el aumento de precios que anunció en junio: el MacBook Air M5 pasó de 1.199 a 1.429 euros en Europa, un incremento de 230 euros que refleja el mayor coste de los componentes. En Estados Unidos la subida fue de 200 dólares, y afectó a catorce productos de la gama Mac e iPad. Además, la compañía retrasó su tradicional promoción de vuelta al cole, que normalmente arranca en junio, y que este año no se ha lanzado hasta agosto en algunos mercados.
Otra de las estrategias que está siguiendo Apple es buscar proveedores alternativos de memoria en China, una decisión que, aunque políticamente delicada por las tensiones entre Washington y Pekín, resulta clave para garantizar el suministro en el mercado chino y aliviar la presión global. Al mismo tiempo, la compañía está orientando sus esfuerzos de ventas hacia el modelo base del MacBook Pro de 14 pulgadas, que cuenta con mejor disponibilidad y sirve como alternativa para quienes necesitan un portátil con urgencia.

¿Qué pueden hacer los consumidores en España?
Para los usuarios españoles, la situación es especialmente complicada porque la vuelta al cole está a la vuelta de la esquina. En la Apple Store online, el modelo de entrada del MacBook Air M5 ya muestra una fecha de entrega para el 1 de septiembre, y si se opta por 24 GB de RAM el plazo se alarga aún más. En tiendas físicas como K-tuin o Amazon el stock es muy limitado, y los colores más populares vuelan en cuestión de horas.
Quienes no puedan esperar tienen la opción de mirar el MacBook Pro de 14 pulgadas con chip M4, que está más disponible y ofrece un rendimiento superior gracias a su ventilador, aunque es más pesado y caro. Otra recomendación es estar atentos a las reposiciones de stock en distribuidores autorizados y considerar configuraciones menos demandadas, como colores alternativos o menor capacidad de almacenamiento, que a veces tienen plazos más cortos.

La crisis de chips de memoria no muestra signos de alivio a corto plazo. Los analistas del sector prevén que la escasez de LPDDR y HBM se prolongue al menos hasta mediados de 2027, cuando nuevas plantas de Samsung y SK Hynix empiecen a producir. Mientras tanto, Apple tendrá que seguir gestionando un equilibrio complicado entre la demanda de sus productos y la disponibilidad de componentes. El MacBook Air, pese a ser el portátil más popular de la compañía, se ha convertido en el síntoma visible de un problema estructural que afecta a toda la industria tecnológica. La inteligencia artificial está reconfigurando las prioridades de la cadena de suministro, y los consumidores, especialmente en plena vuelta al cole, son los primeros en notarlo.

