El nuevo MacBook barato con procesador de iPhone llegará esta primavera

  • Apple prepara un MacBook barato con procesador de iPhone para esta primavera
  • Montaría una pantalla de 12,9 pulgadas, ligeramente más pequeña que la del MacBook Air
  • Usaría el chip Apple A18 Pro, cercano en potencia al M1 y muy superior a los antiguos Intel Core M
  • El objetivo sería bajar el precio de entrada a los portátiles de Apple en un año de fuertes subidas de precios en el sector

Portátil Apple económico con chip de iPhone

Apple se estaría preparando para dar un giro importante a su catálogo de portátiles con el lanzamiento de un nuevo MacBook de precio más contenido, basado en el procesador de los iPhone. Este modelo económico, del que se viene hablando desde hace meses, encajaría como la puerta de entrada al ecosistema Mac para quienes buscan un equipo ligero sin llegar al coste de un MacBook Air o un MacBook Pro.

Los últimos informes de TrendForce, una firma de análisis con un largo recorrido en el sector, apuntan a que este MacBook barato con procesador de iPhone se lanzará durante la próxima primavera, en plena primera mitad del año. De confirmarse, supondría la llegada de un portátil con un enfoque muy distinto al resto de la gama, pensado para navegar, ofimática, consumo de contenido y tareas del día a día, con un precio más competitivo en Europa y, por extensión, en mercados como España.

Un MacBook económico en el calendario de lanzamientos de Apple

MacBook barato de Apple
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En los planes de producto de la compañía para los próximos meses se contempla la presentación de más de una veintena de nuevos dispositivos, entre iPhone, iPad, relojes y ordenadores. Dentro de ese calendario tan cargado, la primavera se perfila como el momento clave para ver este nuevo portátil asequible, que llegaría acompañado de otros equipos como nuevos MacBook Air, MacBook Pro con chips M5 y un MacBook más barato.

Según la información disponible, Apple aprovecharía esos primeros meses del año para renovar buena parte de su gama, pero una de las grandes novedades sería precisamente este MacBook de acceso con chip de iPhone, que se colocaría por debajo del MacBook Air tanto en precio como en ambición de prestaciones. No se trataría de un sustituto directo de los modelos con Apple Silicon de la serie M, sino de una alternativa más simple orientada a usuarios menos exigentes.

Este movimiento encaja con la estrategia de la empresa de ir cubriendo más escalones de precio en su catálogo, algo que ya hace en el terreno de los smartphones con modelos como el iPhone SE o variantes más asequibles. En portátiles, un equipo claramente más barato que el MacBook Air permitiría a Apple acercarse a quienes ahora optan por ordenadores de otras marcas por cuestión de presupuesto.

Pantalla de 12,9 pulgadas y diseño muy compacto

Las filtraciones de los analistas de TrendForce indican que este nuevo modelo contaría con una pantalla de 12,9 pulgadas, ligeramente más pequeña que la del actual MacBook Air de 13,6 pulgadas. Esa diferencia de diagonal, combinada con unos marcos más reducidos, daría como resultado un chasis muy compacto, prácticamente de la anchura de un teclado estándar.

Este formato recuerda al MacBook de 12 pulgadas lanzado en 2015, que en su momento llamó la atención por su ligereza y tamaño mínimo, convirtiéndose en una opción especialmente atractiva para quienes viajaban con frecuencia. Aquel portátil pesaba alrededor de 2 libras y montaba una batería cercana a los 40 Wh, lo que le permitía una buena autonomía para su época, aunque sacrificaba algo de rendimiento debido a los procesadores Intel Core M de bajo consumo.

La idea de un Mac muy ligero y fácil de transportar se mantiene, pero en esta ocasión la apuesta pasaría por un salto de potencia muy notable gracias al uso de un chip de iPhone moderno. El resultado sería un portátil cómodo de llevar a cualquier parte, pensado para trabajar en movilidad, estudiar o simplemente usarlo en casa sin complicaciones, con unas dimensiones que lo acercarían más a una libreta que a un portátil tradicional de 15 pulgadas.

En términos de diseño, no se descarta que Apple opte por una estética continuista con el lenguaje actual de los MacBook, con líneas rectas y un chasis de aluminio, aunque no hay detalles cerrados sobre colores o configuraciones específicas. Lo que sí parece claro, por la información disponible, es que el enfoque será el de un dispositivo sencillo y prático, sin tantos extras como los modelos de gama alta.

Procesador de iPhone: Apple A18 Pro como corazón del nuevo MacBook

El elemento más llamativo de este proyecto es, sin duda, la elección del procesador. Los informes señalan que este portátil recurriría al Apple A18 Pro, el mismo chip que montaría el iPhone 16 Pro, en lugar de emplear un procesador de la familia M que habitualmente se encuentra en los Mac.

De acuerdo con datos de referencia como Geekbench 6, el A18 Pro ofrece un rendimiento muy superior al de los antiguos Intel Core M que montaban los MacBook de 12 pulgadas de 2017. De hecho, se habla de que sería más de cuatro veces más rápido que un Intel Core i5-7Y54, lo que supone dejar muy atrás las limitaciones de aquella generación de portátiles extremadamente delgados.

Además, su desempeño en tareas multihilo estaría cerca de lo que ofrece el Apple M1, el primer chip de la familia M que marcó la transición de los Mac a Apple Silicon. Esto significa que, sin llegar al nivel de los procesadores más modernos de la gama M, el nuevo equipo podría desenvolverse con soltura en la mayoría de tareas cotidianas: navegación con múltiples pestañas, correo, aplicaciones de ofimática, videollamadas o consumo de contenido en streaming.

La utilización de un chip de iPhone también podría traducirse en una mayor eficiencia energética y una gestión térmica más sencilla. Al tratarse de un procesador diseñado para funcionar en un móvil, es de esperar un consumo muy contenido, lo que ayudaría a ofrecer una buena autonomía y, al mismo tiempo, permitiría mantener un diseño muy delgado sin necesidad de un sistema de refrigeración voluminoso.

Posicionamiento en el mercado: un MacBook realmente barato

Uno de los puntos clave de este proyecto es el precio. Aunque todavía no hay cifras oficiales, la intención detrás de este producto sería la de recortar de forma notable el coste de entrada a la gama Mac. Para lograrlo, la marca optaría por componentes más asequibles, como el chip de iPhone en lugar de un procesador M y, previsiblemente, configuraciones de almacenamiento y memoria más modestas.

TrendForce apunta a que este MacBook de 12,9 pulgadas podría ayudar a Apple a ganar cuota de mercado precisamente en un momento en el que se prevé una subida generalizada de precios en el sector de los portátiles. Se habla de aumentos de más del 20% motivados por la escasez de memoria DRAM, un factor que encarecería muchos equipos de gama media y alta de otras marcas.

En este contexto, lanzar un modelo más económico puede ser una forma de contrarrestar esa tendencia y ofrecer una opción relativamente accesible dentro del catálogo de la compañía. Para usuarios en España y en el resto de Europa, donde el presupuesto suele ser un elemento decisivo, un MacBook más barato podría convertirse en la puerta de entrada al ecosistema para estudiantes, autónomos o quienes trabajan principalmente en la nube.

No obstante, habrá que ver cómo se sitúa el precio en euros una vez se conozcan las cifras oficiales. En ocasiones, los impuestos y el tipo de cambio hacen que la diferencia con respecto a otros mercados sea notable, por lo que el nivel de «barato» será relativo. Aun así, la apuesta por un hardware más sencillo deja claro que la filosofía de este modelo será la de contener los costes tanto como sea posible.

Impacto para usuarios en España y Europa

Si la hoja de ruta se cumple, la llegada de este MacBook económico en primavera encajaría con los ciclos habituales de lanzamiento de la compañía, donde los primeros meses del año se reservan a renovaciones de iPad y Mac. Para el mercado europeo, y especialmente para España, su aparición podría tener varias implicaciones interesantes.

Por un lado, un portátil con estas características se colocaría como una alternativa real frente a muchos portátiles ligeros con Windows de gama media presentes en grandes superficies y tiendas online. Aunque en precio probablemente seguiría siendo superior a ciertos modelos de bajo coste, la combinación de macOS, diseño compacto y eficiencia energética puede resultar atractiva para quienes priorizan la experiencia de uso y la integración con otros dispositivos de la marca.

Por otro lado, este equipo podría encajar especialmente bien en entornos educativos o de teletrabajo ligero, donde se necesita un dispositivo fiable para tareas básicas sin llegar a exigir la potencia de un MacBook Pro. Centros educativos, pequeñas empresas o profesionales que se mueven entre distintas ubicaciones podrían ver en este portátil un equilibrio razonable entre prestaciones, movilidad y precio.

También se abre la puerta a que muchos usuarios que hasta ahora utilizaban un iPad como dispositivo principal se planteen dar el salto a un Mac si la diferencia económica ya no es tan acusada. La presencia de un chip de iPhone en el interior, combinado con la arquitectura ARM compartida con el resto de Apple Silicon, facilitaría además la compatibilidad con aplicaciones ya conocidas del ecosistema.

Con todo lo que se sabe hasta ahora, parece que Apple se prepara para introducir un nuevo escalón dentro de su familia de portátiles, recuperando el espíritu de aquel MacBook ultra ligero pero solventando las carencias de rendimiento gracias a un procesador mucho más capaz. Si los planes no se tuercen, la primavera debería despejar las dudas y marcar un punto de inflexión en la forma en la que la compañía entiende sus portátiles de entrada.


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