Los rumores en torno el iPhone Fold son cada vez más frecuentes, el último de ellos en torno a la batería que incorporará. De confirmarse este nuevo rumor, la batería superaría a la del iPhone 17 Pro Max (5.088 mAh) y podría adelantar a varios plegables Android en tiempo de uso. Aun así, las fuentes proceden de la cadena de suministro y han acertado en el pasado tanto como se han equivocado en otras ocasiones, así que la cautela sigue siendo recomendable.
Una batería sin precedentes para el iPhone plegable: capacidad y objetivos
Según el recopilador de noticias yeux1122, Apple está testeando celdas de 5.4-5.8 Ah para su plegable de tipo libro. El analista Ming-Chi Kuo apunta a celdas de alta densidad, mientras que informes previos del mismo origen coreano mencionan que la firma ha puesto gran énfasis en la eficiencia energética a la vez que reduce el grosor de componentes clave, según informes sobre pantallas y proveedores.
El mismo informante sugiere que Cupertino optaría por la parte alta del rango, al estilo de lo ocurrido en otros modelos recientes, con la autonomía como eje del proyecto. Aun así, y por la naturaleza de la filtración, no hay confirmación oficial ni cifras definitivas.
Como en otros plegables, es probable que la arquitectura recurra a dos módulos de batería, uno en cada mitad del chasis, un esquema habitual en muchos conceptos de iPhone plegable. Esta solución ayuda a repartir pesos y a alimentar dos pantallas, aunque la segunda pantalla puede compensar parte de la ganancia de capacidad; la clave estará en la gestión térmica y la eficiencia.
Si el iPhone plegable se quedase en el rango filtrado, adelantaría al Google Pixel 10 Pro Fold (5.015 mAh) y también al Samsung Galaxy Z Fold 7 (4.400 mAh). En el mercado chino hay excepciones muy capaces como el Honor Magic V5 (6.100 mAh), pero a escala global la propuesta de Apple sería, sobre el papel, muy competitiva en autonomía.

Pantallas, biometría y cámaras
Múltiples fuentes (Kuo, Jeff Pu y Digital Chat Station) coinciden en unas líneas maestras: panel principal de 7,8 pulgadas cuando está abierto y una pantalla externa de 5,5 pulgadas. Para la biometría se espera Touch ID en el botón lateral en lugar de Face ID, como en iPad Air y iPad mini, por cuestiones de espacio interno.
En fotografía, los informes hablan de cuatro cámaras en total: una frontal externa, otra interna (posiblemente bajo pantalla) y dos traseras. El objetivo, según se sugiere, sería equilibrar grosor, peso y rendimiento fotográfico sin penalizar la autonomía.
El dispositivo integraría el módem C2 de segunda generación y prescindiría de la bandeja para SIM física, apostando por eSIM. En España y en gran parte de Europa, los principales operadores ya soportan eSIM, por lo que el cambio no debería suponer un problema de uso ni de portabilidad para la mayoría de usuarios.
Diseño y rendimiento: equilibrio entre grosor y autonomía
Informes paralelos indican que Apple habría priorizado mejoras de eficiencia y un empaquetado más delgado de componentes críticos, con la batería como protagonista. Otras fuentes apuntan a que la marca podría aceptar cierto aumento de espesor y peso para albergar celdas más grandes y mejorar la disipación térmica, algo habitual en plegables de gran formato.
Salvo contratiempos, Mark Gurman (Bloomberg) sitúa el estreno junto a los iPhone 18 Pro en el tramo final del próximo ciclo de lanzamientos. Como siempre en estos casos, la hoja de ruta podría ajustarse, pero el objetivo interno de Apple sería una llegada en otoño.
Con lo filtrado hasta ahora, todo apunta a un iPhone plegable enfocado en autonomía, con un rango de 5.400-5.800 mAh que redefiniría el estándar de Apple. Competiría de tú a tú con los mejores plegables del mercado, apoyado en pantallas de 7,8 y 5,5 pulgadas, biometría lateral y conectividad eSIM preparada para Europa, siempre con la prudencia lógica que exigen los rumores de la cadena de suministro.