El ambiente en los pasillos de Cupertino está que echa chispas. Tras años de especulaciones, prototipos descartados y muchísima cautela, todo parece indicar que el gigante tecnológico está listo para dar el salto definitivo al mercado de los dispositivos flexibles. Este movimiento no es baladí, ya que coincidirá con un cambio histórico en la cúpula de la empresa: la llegada de John Ternus como nuevo CEO de Apple el próximo 1 de septiembre, quien heredará el timón de manos de Tim Cook para liderar esta nueva y arriesgada etapa.
A pesar de que algunos rumores recientes hablaban de posibles problemas en la cadena de suministros que podrían retrasar el invento hasta el año que viene, las fuentes más fiables de la industria aseguran que la hoja de ruta sigue intacta. La compañía ha logrado superar los baches en la preproducción relacionados con la durabilidad de los materiales, por lo que se presentará finalmente este mes de septiembre junto a la nueva familia de teléfonos inteligentes, cumpliendo con los plazos habituales a los que nos tienen acostumbrados.
Un diseño que difumina la línea entre teléfono y tableta
El dispositivo, que probablemente adopte el apellido de Ultra o Fold, no se parece a nada de lo que hayamos visto antes en el catálogo de la manzana. Se trata de un terminal que apuesta por un formato tipo libro similar al de un iPad mini, pensado para aquellos que necesitan una pantalla generosa sin renunciar a la portabilidad de llevarlo en el bolsillo del pantalón. Cuando el equipo está desplegado, nos encontramos con un grosor ínfimo de apenas 4,5 milímetros, lo que lo convierte en una pieza de ingeniería extremadamente esbelta y ligera.
La verdadera joya de la corona es su panel flexible. Apple habría conseguido lo que muchos usuarios llevan tiempo pidiendo: una pantalla interior de unas 7,7 pulgadas que destaca por la ausencia total de la dichosa arruga en la zona de la bisagra. Este avance permitiría disfrutar de una experiencia visual continua, muy parecida a la de una tableta convencional, apoyada por una pantalla exterior de 5,3 pulgadas para las tareas rápidas del día a día sin necesidad de abrir el teléfono.
Rendimiento de infarto y software adaptado
Bajo el capó, este iPhone plegable no va a ir precisamente cojo. Se espera que estrene el potentísimo chip A20 Pro, fabricado con tecnología de vanguardia para ofrecer un rendimiento que deje en pañales a la competencia. Para que todo fluya como la seda, el dispositivo contaría con 12 GB de memoria RAM, una cifra necesaria para gestionar las nuevas funciones de multitarea que llegarán con el sistema operativo iOS 27, el cual permitirá utilizar aplicaciones en paralelo de forma mucho más natural.

En el apartado estético y funcional, el terminal heredará elementos que ya hemos visto en los modelos Pro más recientes, como un botón de acción dedicado para controlar la cámara de forma independiente. El módulo fotográfico trasero, aunque dual, promete ser de un tamaño considerable para albergar sensores capaces de captar imágenes con un nivel de detalle profesional, algo fundamental si tenemos en cuenta que este móvil nace con la vocación de ser el tope de gama absoluto de la firma.
Disponibilidad y el dilema de la cartera
Eso sí, vete preparando el bolsillo porque la broma no va a salir barata. Al tratarse de una tecnología nueva en el ecosistema de Apple, se estima que el dispositivo tendrá un precio que superará los 2.000 euros en el mercado europeo. Además, las primeras unidades serán bastante escasas, por lo que es muy probable que se agoten en cuestión de minutos. Es un producto enfocado a un público muy específico que busca tener lo último de lo último antes que nadie, ya que para el gran público se seguirá apostando por los formatos tradicionales.
Para los que no tengan prisa, ya se oyen campanas sobre lo que vendrá después. Algunos analistas sugieren que lo más sensato podría ser esperar a 2027, año en el que Apple lanzaría una segunda generación mucho más pulida junto a un modelo especial por el 20 aniversario del iPhone. Sea como fuere, lo que está claro es que este septiembre presenciaremos un punto de inflexión que marcará el futuro de la telefonía móvil tal como la conocemos hasta ahora.
Estamos ante el inicio de una transición tecnológica que busca unificar la versatilidad del iPad con la comodidad del iPhone, apoyándose en el despliegue definitivo de la Inteligencia Visual para interactuar con nuestro entorno. Aunque la inversión inicial sea de las que quitan el hipo, la llegada de Apple al sector de los plegables promete dar ese empujón definitivo que la categoría necesitaba para convencer a los más escépticos, consolidando un nuevo estándar de diseño y funcionalidad que veremos evolucionar durante los próximos años.


