
Puede que septiembre de 2026 parezca todavía lejos en el calendario, pero en el ecosistema de Apple las decisiones clave sobre el iPhone plegable y su Touch ID se están tomando ahora mismo. En estos meses se cierran acuerdos con proveedores, se definen diseños finales y se ajustan especificaciones que, salvo sorpresa, ya no cambiarán demasiado.
En ese contexto, varios informes de analistas especializados, entre ellos Jeff Pu, han dibujado un escenario bastante consistente: el primer iPhone con pantalla flexible llegaría con un giro importante en seguridad biométrica. El modelo, al que muchos ya se refieren como iPhone Fold, renunciaría a Face ID para recuperar Touch ID, todo ello acompañado de un formato plegable tipo libro y un hardware pensado para la inteligencia artificial en local.
Touch ID vuelve en el iPhone plegable y desplaza a Face ID
Lo que empezó siendo un simple rumor aislado se ha convertido en una pieza central de las filtraciones: el iPhone plegable no integraría Face ID. En su lugar, Apple apostaría de nuevo por el lector de huellas, un sistema que la compañía ya utiliza en el botón de encendido de varios modelos de iPad.
La razón parece ser puramente práctica. Un móvil plegable extremadamente delgado, con dos pantallas y una bisagra compleja, complica mucho encajar todos los sensores de Face ID, sobre todo si se quiere mantener un diseño limpio por dentro y por fuera. Para ofrecer reconocimiento facial tanto en la pantalla externa como en la interna, sería necesario duplicar el sistema, algo que penalizaría grosor, espacio interno y coste.
La solución que gana fuerza pasa por integrar Touch ID directamente en el botón de bloqueo lateral. De este modo, el usuario podría desbloquear el dispositivo tanto abierto como cerrado, con independencia de la orientación del terminal. Es un planteamiento muy parecido al que ya hemos visto en el iPad Air y en otros productos de la marca.
En paralelo, Apple seguiría trabajando en un Face ID oculto bajo la pantalla para los iPhone 18 Pro, con una Dynamic Island más pequeña y menos intrusiva. Sin embargo, ese avance no llegaría todavía al modelo plegable, donde el espacio interno manda y obliga, por ahora, a confiar en la huella dactilar.
Este regreso de Touch ID no significaría un paso atrás nostálgico, sino más bien una decisión técnica para conseguir una pantalla interior totalmente despejada, sin notch ni perforaciones, algo que encaja con el objetivo histórico de Apple de lograr un frontal lo más limpio posible.

Diseño plegable tipo libro y doble pantalla: 7,8″ dentro y 5,3″ fuera
Las filtraciones coinciden en el formato: el primer iPhone plegable seguiría la idea de «libro» que ya hemos visto en la gama Galaxy Z Fold de Samsung, pero con matices propios de Apple. Al cerrarse, el dispositivo ofrecería una pantalla exterior relativamente compacta; al abrirse, se transformaría en un pequeño tablet, una idea que podría difuminar la frontera con el iPad mini.
Los datos que más se repiten hablan de una pantalla interior de 7,8 pulgadas y un panel exterior de 5,3 pulgadas. Es decir, un terminal bastante manejable cuando está plegado, pensado para uso rápido con una mano, y una superficie amplia por dentro para tareas de productividad, ocio o multitarea.
En la parte interna, el objetivo sería claro: un panel continuo sin pliegue visible ni recortes para cámaras o sensores. Para conseguirlo, Apple recurriría a una cámara frontal integrada bajo la pantalla, además del ya mencionado cambio a Touch ID. La prioridad es que, al abrirlo, el usuario se encuentre con una experiencia de pantalla completa sin elementos que distraigan.
Por fuera, la pantalla de 5,3 pulgadas permitiría utilizar el iPhone plegable como un móvil «normal», respondiendo mensajes, gestionando notificaciones o realizando llamadas sin necesidad de abrirlo. Esta dualidad de uso es uno de los pilares del diseño, según los informes compartidos con inversores.
En cuanto a materiales, los rumores apuntan a una estructura que combinaría titanio y aluminio, reservando así un acabado más sofisticado para el plegable frente a los iPhone 18 Pro, que se quedarían con chasis de aluminio. Esta mezcla buscaría equilibrar rigidez en la bisagra, resistencia a torsiones y un peso contenido.
Cámaras: 48 megapíxeles detrás y doble sensor frontal de 18 MP
En el apartado fotográfico, las filtraciones sitúan al iPhone plegable un escalón por encima de los modelos base y más cerca de los Pro, aunque con una configuración adaptada a su formato. No todos los informes coinciden en el número exacto de lentes traseras, pero hay consenso en los sensores principales.
Por la parte de atrás, se espera un sistema con sensores de 48 megapíxeles. Se habla de dos módulos: uno principal con óptica de siete elementos (7P) y otro con lente de seis elementos (6P). Esta combinación permitiría ofrecer tanto un angular estándar como un segundo objetivo de mayor versatilidad, con mejoras en captura de luz, nitidez y profundidad.
Más singular es la configuración frontal. Diversas fuentes señalan que el plegable contaría con dos cámaras de 18 megapíxeles, una para cuando el dispositivo está cerrado y otra para cuando está abierto. De este modo, se mantendría la misma calidad en videollamadas y selfies en ambos modos de uso, algo clave en un dispositivo que cambia de formato constantemente.
En algunos informes se menciona también la posibilidad de que la cámara interna esté oculta bajo la pantalla, con el fin de no romper el efecto de panel continuo. Esta solución ya se ha visto en otros fabricantes, pero Apple trataría de mejorar la calidad, uno de los puntos débiles de las implementaciones actuales.
Aunque las cámaras del iPhone 18 Pro irían un paso más allá con configuraciones de triple sensor de 48 MP y teleobjetivo periscópico, el plegable se colocaría igualmente en la gama alta, priorizando un equilibrio entre calidad de imagen, grosor del dispositivo y espacio interno para la bisagra y la batería.

Chip A20 Pro, 12 GB de RAM y foco en la IA en local
Si el diseño marca la diferencia por fuera, en el interior todo gira alrededor de un nuevo procesador de Apple: A20 Pro. Tanto los iPhone 18 Pro como el iPhone plegable compartirían este chip, fabricado por TSMC con un proceso de 2 nanómetros (N2), lo que debería traducirse en mejoras significativas de rendimiento y eficiencia energética.
Uno de los puntos más técnicos de los informes es el uso de un empaquetado WMCM (Wafer-Level Multi-Chip Module), una forma de integrar procesador y memoria que ahorra espacio físico y mejora la comunicación entre componentes. Para un dispositivo plegable, donde cada milímetro cuenta, esta reducción de volumen se convierte en una ventaja crucial.
La memoria RAM también da un salto claro: toda la gama alta de iPhone 18, incluido el modelo plegable, contaría con 12 GB de RAM LPDDR5. Esta cifra no solo iguala o supera lo que vemos en muchos Android de gama alta, sino que encaja con la estrategia de Apple de potenciar la inteligencia artificial en el propio dispositivo.
Los movimientos recientes de la compañía, especialmente su alianza con Google para integrar Gemini como base de muchas funciones de Apple Intelligence y de una Siri más avanzada, necesitan una base de hardware sólida. El objetivo es que buena parte de estas tareas de IA se procesen de forma local, reduciendo la dependencia de la nube y mejorando la privacidad.
En Europa y España, este enfoque local puede tener una lectura adicional: cumplir con normativas de protección de datos cada vez más estrictas, manteniendo más información del usuario en el propio terminal. Un chip más potente y más memoria son piezas clave para poder ofrecer esas funciones sin sacrificar fluidez.
Calendario de lanzamiento: otoño para el plegable y los iPhone 18 Pro
En lo que respecta al calendario, las filtraciones dibujan una estrategia distinta a la de otros años. Según Jeff Pu y otros analistas, Apple reservaría el mes de septiembre para los modelos de gama más alta: iPhone 18 Pro, iPhone 18 Pro Max y el nuevo iPhone plegable. Los modelos más asequibles se quedarían para más adelante.
La idea sería que el iPhone 18 «clásico» y variantes como el posible iPhone 18e o el iPhone Air 2 no llegarían hasta la primavera de 2027. Este calendario a dos tiempos permitiría repartir mejor la producción de chips de 2 nm, que serán escasos y costosos en sus primeros meses, y dar más visibilidad mediática al modelo plegable.
Con este movimiento, Apple buscaría algo muy concreto: convertir el lanzamiento del plegable en el gran protagonista del otoño, sin que un modelo más económico le robe parte de la atención. Además, la compañía reforzaría el segundo trimestre de su año fiscal, tradicionalmente más flojo en ventas, con la llegada posterior de la gama no Pro.
Para los usuarios en España y el resto de Europa, lo previsible es que el despliegue comercial siga el patrón habitual de Apple: lanzamiento simultáneo o muy cercano en los principales mercados europeos, con disponibilidad en tiendas y operadores en cuestión de días tras la presentación.
Otra consecuencia de este calendario es que las operadoras y distribuidores podrán planificar mejor sus campañas, espaciando las promociones ligadas a los modelos Pro y al plegable en otoño, y dejando las ofertas más agresivas vinculadas a los modelos base para primavera.

Las filtraciones dibujan un primer iPhone plegable que no se limita a copiar lo que ya existe, sino que reorganiza prioridades para ofrecer una pantalla interior limpia, un desbloqueo cómodo con Touch ID y un hardware preparado para la IA. Queda por ver cómo se traducirá todo esto en precio y en la experiencia diaria, pero si se cumplen los plazos, no habrá que esperar demasiado para comprobar si este giro hacia el plegable encaja con lo que esperan los usuarios en España y en el resto de Europa.