Todos hemos pasado por esa situación: llegas a un bar, una oficina o la casa de un amigo, te conectas a la red WiFi “por ahorrar datos” y, al cabo de un rato, notas que la batería se desploma y tu tarifa de gigas parece haberse ido de vacaciones. Lo curioso es que, en teoría, estabas usando WiFi. La realidad es que tu iPhone, en su afán de ser más listo que tú, ha decidido combinar lo peor de ambos mundos: gastar datos móviles mientras tu móvil sigue peleando con una red inalámbrica de calidad dudosa.
El responsable de este pequeño sabotaje se llama Asistencia para Wi-Fi, un ajuste que encontrarás en Ajustes > Datos móviles. Suena a función salvadora, pero en la práctica es un agujero negro para tu tarifa. Básicamente, cuando el iPhone detecta que la red WiFi es lenta o inestable, recurre automáticamente a los datos móviles para “mantener una buena experiencia”.
El problema es que lo hace sin preguntarte, y sin que te enteres, hasta que recibes la notificación de tu operadora advirtiendo que has consumido casi todo el plan.
Lo irónico del asunto es que esta función está activada por defecto. Apple, en su infinita sabiduría, da por hecho que prefieres gastar batería y gigas antes que esperar unos segundos de más a que cargue una página. Si tienes la suerte de moverte siempre en redes potentes, no notarás nada. Pero si sueles trabajar en cafeterías, visitar casas con routers de la prehistoria o moverte en zonas con WiFi flojo, entonces notarás cómo tu batería vuela y tus datos desaparecen como por arte de magia.
La solución, por supuesto, es tan simple como desactivar esta opción. Tal vez tu conexión WiFi no sea perfecta y alguna aplicación tarde un poco más en cargar, pero al menos tendrás el control sobre tu tarifa de datos y sobre la autonomía de tu iPhone. Porque, al final, lo que Apple llama “asistencia” se traduce en un gasto innecesario para el usuario. Y en tiempos en los que cada giga cuenta, quizás sea mejor tener un WiFi renqueante que un móvil sediento de datos y batería.