
El próximo gran cambio estético en el iPhone podría llegar con el Face ID parcialmente oculto bajo la pantalla en el futuro iPhone 18 Pro. Diversas filtraciones de la cadena de suministro señalan que Apple está trabajando para reducir todavía más la isla que alberga la cámara frontal y los sensores del sistema TrueDepth, un movimiento que afectaría de lleno al diseño del frontal y a la experiencia de uso diaria.
Para los usuarios de España y del resto de Europa, donde el desbloqueo facial se ha convertido en el método biométrico principal en los iPhone de gama alta, este paso no solo supondría un cambio visual; también marcaría un nuevo intento de Apple por ofrecer más superficie útil de pantalla sin renunciar a la seguridad que caracteriza a Face ID.
Un Face ID más discreto gracias a sensores bajo la pantalla
Según los informes filtrados, el iPhone 18 Pro contaría con una Dynamic Island sensiblemente más pequeña gracias a que parte de los componentes de Face ID pasarían a situarse bajo el propio panel OLED. La idea no es eliminar por completo la isla, sino hacerla menos intrusiva, reduciendo su presencia visual en torno a un 35% respecto a las generaciones actuales.
La clave estaría en que algunos elementos del sistema TrueDepth, sobre todo los sensores infrarrojos encargados de proyectar y leer el mapa 3D del rostro, quedarían integrados bajo la pantalla. De este modo, solo la cámara frontal seguiría siendo visible a simple vista, manteniéndose centrada en la parte superior. Esta solución intermedia permitiría avanzar hacia un diseño más limpio sin asumir todavía el riesgo de un sistema totalmente oculto.
La apuesta por este enfoque encaja con la forma de trabajar de Apple: introducir cambios estructurales de forma gradual, empezando por una integración parcial bajo la pantalla y dejando para más adelante la desaparición total de cualquier recorte visible. Para el usuario, el resultado sería un frontal más despejado y una mayor continuidad en la pantalla a la hora de ver vídeos, jugar o usar aplicaciones a pantalla completa.
En el contexto europeo, donde la competencia de marcas como Samsung, Xiaomi u Oppo ya ofrece soluciones de cámara frontal menos visibles, el movimiento serviría también para ajustar el diseño del iPhone a las expectativas de un mercado que valora cada vez más el aprovechamiento del frontal.

Compactación del sistema TrueDepth y hoja de ruta del iPhone
Los rumores sobre el iPhone 18 Pro no llegan de forma aislada. Se enmarcan en una estrategia más amplia de Apple para compactar el sistema TrueDepth en diferentes modelos de su catálogo, con el objetivo común de que Face ID ocupe menos espacio, tanto físico en el interior del dispositivo como visual en la pantalla.
En esta misma línea se habla de otros proyectos en desarrollo, como la posibilidad de que futuros modelos ajusten el grosor o reorganicen componentes internos para ganar margen para nuevas cámaras o baterías más grandes. El denominador común es el mismo: liberar espacio optimizando el módulo de reconocimiento facial y su integración con el resto del hardware.
Dentro de la gama iPhone que se baraja para los próximos años, las filtraciones apuntan a que el iPhone 18 Pro concentraría buena parte de las novedades más llamativas. Además del Face ID bajo la pantalla, se mencionan mejoras de rendimiento con más memoria RAM y la posibilidad de que Apple estrene en este modelo su primer módem propio, pensado para depender menos de proveedores externos y optimizar consumo y conectividad.
En paralelo, otros dispositivos previstos en esa hoja de ruta, como los iPhone más asequibles, seguirían un enfoque más continuista, con cambios más discretos en diseño o rendimiento. Esto reforzaría el papel del iPhone 18 Pro como referencia tecnológica dentro del catálogo, especialmente en mercados maduros como el europeo, donde la gama alta tiene un peso relevante en ventas y en imagen de marca.
La relación entre todos estos movimientos sugiere que Apple no ve el Face ID bajo la pantalla como un simple gesto estético, sino como una pieza más en la evolución a medio plazo del diseño del iPhone, en la que cada generación da un pequeño paso hacia un frontal más limpio y homogéneo.
Impacto para los usuarios en España y Europa
Para quienes usan el iPhone a diario en España o en otros países de la Unión Europea, el paso a un Face ID parcialmente bajo pantalla se notaría sobre todo en la sensación de amplitud del panel. Una Dynamic Island más reducida deja algo más de espacio para notificaciones, contenido multimedia y controles, algo que se percibe especialmente en aplicaciones que aprovechan toda la altura del dispositivo.
Al mismo tiempo, Apple tendría que garantizar que la fiabilidad del desbloqueo facial se mantiene al nivel actual, un aspecto especialmente sensible en Europa, donde las regulaciones y las exigencias de protección de datos son elevadas. Cualquier cambio en la disposición de sensores debe respetar los estándares de seguridad que han convertido a Face ID en uno de los sistemas más robustos del mercado.
Otro punto a tener en cuenta es la posible interacción de este nuevo diseño con futuras funciones de software, incluidas las relacionadas con la inteligencia artificial y el reconocimiento contextual. Un sistema TrueDepth más compacto —pero igual de capaz— deja margen para que Apple explore nuevos gestos, efectos en cámara o experiencias de realidad aumentada sin verse tan limitada por el espacio físico.
En el plano práctico, es probable que el usuario medio valore este cambio más por lo que ve que por lo que no ve: una isla más pequeña, menos distracciones visuales y una apariencia más cercana a ese ideal de “todo pantalla” que la industria persigue desde hace años.
Rumores, plazos y un cambio que podría ir por fases
Como suele ocurrir con los productos de Apple, las fechas y el alcance exacto de los cambios siguen sujetos a rumores procedentes de analistas y de la cadena de suministro. Las informaciones más recientes coinciden en que el iPhone 18 Pro sería uno de los primeros en dar el salto a un Face ID parcialmente integrado bajo la pantalla, pero no está tan claro si el resto de modelos adoptarán la misma solución al mismo tiempo.
Este tipo de transición suele hacerse por fases bien diferenciadas: primero los modelos Pro, que sirven como escaparate de la nueva tecnología, y después el resto del catálogo, a medida que el proceso de fabricación se abarata y se vuelve más estable. Para los usuarios europeos que se planteen renovar el iPhone cada dos o tres años, esto puede traducirse en una generación de transición donde convivan distintos enfoques de diseño frontal.
Lo que sí parece razonable asumir, a la vista de las filtraciones, es que Apple está decidida a seguir reduciendo visualmente la presencia de Face ID sin sacrificar sus ventajas en seguridad. El salto del notch a la Dynamic Island fue el primer paso; el siguiente sería este Face ID escondido parcialmente bajo la pantalla; y, más adelante, podría llegar el momento en el que todo el sistema quede oculto y el frontal sea prácticamente una única lámina de vidrio.
En un escenario en el que 2026 se perfila como un año especialmente activo para la compañía, con nuevos iPhone, iPad, Mac y otros dispositivos, el iPhone 18 Pro con Face ID bajo la pantalla se colocaría como uno de los movimientos más visibles a ojos del consumidor. No es una revolución en funciones, pero sí un cambio que se ve nada más encender la pantalla y que define la identidad del dispositivo.
Con todas estas piezas sobre la mesa, la sensación general es que el iPhone 18 Pro apunta a ser el modelo que consolide la siguiente etapa en el diseño frontal del iPhone: más pantalla, menos recortes y un Face ID que sigue ahí, pero cada vez más escondido, mientras Apple prepara el terreno para futuros pasos aún más ambiciosos.
