La próxima actualización iOS 26.3 va a cambiar de forma notable la relación entre el iPhone y los accesorios de terceros en Europa. Auriculares, relojes inteligentes y otros dispositivos dejarán de estar tan encorsetados por el ecosistema de Apple gracias a nuevas funciones de interoperabilidad que solo se activarán en el mercado europeo, en respuesta directa a la Ley de Mercados Digitales (LMD) de la Unión Europea. Este movimiento supone una apertura poco habitual para la compañía, que históricamente ha mantenido un fuerte control sobre cómo se conectan y funcionan los accesorios con sus productos. Con iOS 26.3, Apple se ve obligada a ofrecer una experiencia de emparejamiento y notificaciones mucho más parecida a la que disfrutan los usuarios de AirPods y Apple Watch, pero extendida a marcas como Samsung, Sony, Garmin o cualquier otro fabricante que adopte las nuevas interfaces.
Emparejamiento tipo AirPods para accesorios de terceros en la UE
Una de las novedades más visibles para los usuarios europeos será el emparejamiento de proximidad para accesorios que no pertenecen a Apple. Hasta ahora, conectar unos auriculares inalámbricos de otra marca a un iPhone implicaba entrar en Ajustes, ir a Bluetooth, activar el modo de emparejamiento y cruzar los dedos para que todo funcionase a la primera. Con iOS 26.3, ese proceso se simplifica notablemente para quienes vivan en la Unión Europea.
El sistema permitirá que auriculares, relojes inteligentes, televisores, altavoces y otros accesorios compatibles se emparejen con un toque simplemente acercándolos al iPhone o al iPad. El mecanismo recuerda al de los AirPods: el usuario acerca el dispositivo, aparece una ventana emergente en pantalla y basta con aceptar para completar la conexión sin bucear en menús.
Esta función se basa en tecnologías como NFC y Bluetooth de baja energía para detectar el accesorio cercano e iniciar el proceso. La experiencia, según la documentación preliminar para desarrolladores, puede probarse ya en la beta de iOS 26.3 en Europa, aunque el despliegue completo de todas las capacidades de interoperabilidad está previsto para 2026, cuando la Comisión Europea espera que estas opciones estén «plenamente disponibles» en el bloque comunitario.
Conviene tener en cuenta que, al menos por ahora, Apple no ha prometido replicar todas las ventajas exclusivas de los AirPods, como el cambio automático entre varios dispositivos de la marca. El emparejamiento de proximidad se plantea más como una mejora de comodidad en la configuración inicial y en la reconexión, no como una copia calcada de todas las funciones avanzadas del ecosistema de Apple.

Notificaciones avanzadas para relojes inteligentes no Apple
La otra gran pata de esta apertura llega en forma de reenvío de notificaciones del iPhone a relojes inteligentes de terceros. Hasta ahora, quien quería recibir avisos completos, interactuar con ellos y gestionar notificaciones desde la muñeca con un iPhone estaba prácticamente obligado a usar un Apple Watch. Con iOS 26.3, esa barrera empieza a romperse, al menos dentro de la Unión Europea.
Apple ha incorporado en Ajustes > Notificaciones una nueva sección destinada a la llamada «Notification Forwarding» para accesorios externos. Desde ahí, el usuario puede elegir un dispositivo de terceros como destino principal de las notificaciones: un reloj con Wear OS, un smartwatch de Samsung, Garmin o cualquier otro fabricante que adapte su software a las nuevas APIs de Apple.
A nivel práctico, esto significa que el reloj podrá mostrar el nombre de la app, el contenido completo del aviso y permitir cierto grado de interacción, acercando bastante la experiencia a lo que ofrece el Apple Watch. Además, el sistema mantiene un control granular: se puede decidir qué aplicaciones pueden enviar notificaciones al accesorio y cuáles no, lo que ayuda a evitar saturar la muñeca de avisos constantes y a cuidar la batería del reloj.
Detrás de esta función hay un nuevo framework público denominado AccessoryNotifications. De momento, Apple lo está habilitando de forma limitada durante la fase beta de iOS 26.3 y ni siquiera ha publicado todavía toda la documentación en su portal de desarrolladores, lo que indica que se trata de una arquitectura en plena evolución. Aun así, los fabricantes europeos ya pueden empezar a probar la integración y preparar actualizaciones de firmware para aprovecharla cuando llegue la versión estable.
Hay, eso sí, una limitación importante: iOS solo puede reenviar notificaciones a un accesorio conectado a la vez. Si el usuario decide configurar un reloj de terceros como dispositivo principal para los avisos, el Apple Watch quedará fuera del circuito de notificaciones. Es un planteamiento de «o uno u otro» que simplifica la gestión interna del sistema pero obliga al usuario a elegir cuál será su centro de notificaciones.
Samsung, Sony y otros fabricantes, los grandes beneficiados
Las nuevas funciones abren un escenario especialmente interesante para marcas como Samsung, Sony, Garmin o Fitbit, que históricamente han tenido que lidiar con un ecosistema de Apple bastante cerrado. Los Galaxy Buds o los auriculares de Sony, por ejemplo, podrán ofrecer una experiencia de emparejamiento mucho más fluida con iPhone, siempre que sus fabricantes actualicen el software para aprovechar las nuevas APIs de proximidad.
En el caso de los relojes, la situación es aún más llamativa. Samsung llegó a ofrecer compatibilidad con iPhone en modelos antiguos con Tizen, permitiendo recibir notificaciones y registrar actividad física, pero esa opción desapareció con el salto a Wear OS a partir del Galaxy Watch 4. Con la apertura que exige el DMA, gran parte de las trabas técnicas que impedían que los modelos más recientes funcionaran con iOS deberían desaparecer en Europa, siempre que Samsung y el resto de fabricantes den el paso de implementar el soporte.
Lo mismo ocurre con relojes con Wear OS de otros fabricantes y con dispositivos especializados para deporte, como los de Garmin. Poder recibir notificaciones ricas y gestionables desde el iPhone sin depender de un Apple Watch puede inclinar la balanza a favor de soluciones de terceros para usuarios que priorizan funciones deportivas avanzadas o una mayor autonomía de batería.

El papel del LMD y la presión regulatoria europea
Todo este cambio no surge por iniciativa espontánea de Apple, sino que responde directamente a las obligaciones marcadas por el Reglamento de Mercados Digitales (LMD), que considera a la compañía como un «guardián de acceso» (gatekeeper) en determinados servicios clave. Entre otras cosas, el DMA exige que los grandes operadores faciliten una interoperabilidad real entre sus plataformas y los productos de terceros.
Un portavoz de la Unión Europea ha subrayado que estas nuevas funciones crean oportunidades para que los desarrolladores lancen productos más innovadores en Europa y se avance hacia un ecosistema digital más conectado para los ciudadanos de la UE. La Comisión Europea ha llegado a señalar que las capacidades de interoperabilidad deberán estar completamente desplegadas en 2026, lo que encaja con el calendario gradual que Apple está siguiendo para iOS 26.3 y versiones posteriores.
Las posibles sanciones explican la seriedad con la que Apple se está tomando este proceso. El DMA contempla multas de hasta el 10 % de la facturación anual global en caso de incumplimiento, una cifra que, en el caso de Apple, se traduciría en decenas de miles de millones de dólares. Con un riesgo así sobre la mesa, la compañía está optando por cumplir, pero, como se ha visto en otros frentes, haciendo exactamente lo que se le exige, sin ir mucho más allá.
En paralelo, la UE ha marcado una hoja de ruta que va más allá del emparejamiento y las notificaciones. Antes de que termine 2026, Apple tendrá que abrir aún más el acceso al controlador NFC para que aplicaciones y dispositivos externos puedan manejar pagos y otras transferencias de datos, y también deberá ofrecer alternativas reales a tecnologías como AirDrop y AirPlay, de forma que soluciones de terceros gocen de prestaciones similares a las nativas.