iPad Pro 2018, ¿de verdad empieza la era Post-Pc?

Apple lleva anunciando la era Post-PC desde que lanzó su primer iPad, hace ya 9 años. En Cupertino están convencidos de que su tablet es apto para sustituir los portátiles, y que el futuro de los ordenadores es el tablet. Pero durante estos años han conseguido convencer a pocos usuarios de ello, debido a limitaciones de hardware y de software.

Sin embargo el lanzamiento del iPad Pro 2018 ha cambiado las cosas, ya que su potencia supera a la de muchos portátiles, y su USB-C hace que accesorios aptos para cualquier ordenador sean también compatibles con el iPad Pro. Esto ha hecho que muchos consideren que el nuevo iPad Pro es un serio candidato a por fin inaugurar la era Post-PC. Tras sustituir mi MacBook 2016 por un iPad Pro 12,9″ os cuento mi experiencia.

Unas especificaciones más que capaces

Si en anteriores generaciones el iPad Pro ya demostraba su potencial, con las de los actuales modelos la cosa se pone mucho más seria. En cuanto a tamaño nos encontramos con un modelo de 11 pulgadas con unas dimensiones de 247,6 x 178,5 x 5,9mm y 468g de peso, un otro modelo de 12,9 pulgadas con un tamaño de 280,6 x 214,9 x 5,9mm y 631g. Si comparamos estas dimensiones con las de un MacBook 12″ (280,5 x 196,5 x 13,1mm y 920g) tenemos un dispositivo muy similar en dimensiones longitudinal y transversal, pero bastante más delgado y ligero, y además conseguimos casi una pulgada más de pantalla. Por lo tanto la portabilidad del iPad es incluso mejor que el ordenador más portátil de Apple.

Pero si somos justos y queremos hacer una comparativa en la que un iPad Pro y un MacBook estén en igualdad de condiciones, habría que añadir el Smart Keyboard al tablet. Sí, no es imprescindible para poder escribir, ni mucho menos, pero sí muy recomendable. Sus 407 gramos aumentaría en peso del iPad Pro hasta los 1038g por lo que el peso ya no sería una ventaja a favor del iPad. Si comparamos los precios de ambos dispositivos, el MacBook 256GB tiene un precio de 1505€, y el iPad Pro 12,9″ de esa misma capacidad 1269€, pero de nuevo creo justo añadir el precio del Smart Keyboard, 219€, por lo que el conjunto iPad+teclado tienen un precio de 1488€.

Con todo esto parece que entre un iPad Pro y un MacBook no habría de momento ningún dato importante que desequilibre la balanza entre uno y otro. ¿Qué ocurre con las otras especificaciones? Si tan importante es la portabilidad y el precio a la hora de elegir un portátil, también lo son otras características como su potencia, autonomía, etc. El corazón del iPad Pro es el procesador A12X Bionic, ayudado por un coprocesador M12 integrado y la tecnología Neural Engine. Todos los modelos cuentan con una memoria RAM de 4GB salvo el modelo de 1TB que dispone de 6GB.

 

Si nos fijamos en las puntuaciones que consigue el iPad Pro, en los dos modelos disponibles, con la aplicación Geekbench, barren literalmente al último modelo de MacBook en su modelo de entrada, el que es equiparable en precio. Pero es que podemos ir más allá y compararlo con el MacBook Pro de 15 pulgadas 2018, y el iPad Pro consigue mejores puntuaciones.

 

¿Y si nos fijamos en las puntuaciones Multi-Core? Aquí el MacBook Pro 15″ 2018 cuenta con mayor puntuación, pero ese no es el rival con el que debemos comparar el iPad Pro, básicamente porque hablamos de un equipo con un precio de 2.799€. Con el que quiero comparar el iPad Pro es con el MacBook, y aquí no hay color en cuanto a resultados. El iPad Pro 2018 es mucho más potente que el MacBook. Tareas como la edición fotográfica o de vídeo agradecerán esta potencia extra, así como videojuegos o la reproducción multimedia. ¿Y la autonomía? Ambos dispositivos soportan unas 10 horas de navegación web según Apple. En mi práctica mi sensación es que ambos aguantan perfectamente el trabajo de un día completo, aunque el MacBook aguantaba días y días cuando estaba en reposo en mi mochila, mientras que el iPad Pro apenas dura un par de días, reflejando que realiza muchas más tareas en segundo plano que el MacBook.

No podemos dejar pasar por alto de este iPad la fantástica pantalla Liquid Retina de 12,9″ y una resolución 2732 x 2048, con una luminosidad de 600 bits y compatible con True Tone. La densidad de pixeles del iPad es superior a la del MacBook, lo cual es, a priori. Si a esto añadimos sus cuatro altavoces distribuidos estratégicamente por las cuatro esquinas del iPad , y el nuevo diseño con los marcos reducidos, es un dispositivo con un enorme potencial para la reproducción multimedia. Contamos además con la compatibilidad con el Apple Pencil (rediseñado).

El iPad Pro y el MacBook cuentan con un elemento común: un único conector USB-C. Este punto merece tratarse más adelante de forma más detenida, por las enormes posibilidades que ofrece el cambio del Lightning al USB-C, pero en este apartado lo que sí me gustaría destacar es que después de más de dos años con un portátil que contaba con un único USB-C para mí no ha supuesto ningún problema adaptarme a un iPad Pro con ese mismo conector como única conexión disponible. Eso sí, no cuenta con Jack de auriculares.

Y llega el momento de destacar los elementos con los que cuenta este iPad Pro y que no tiene, de momento, ningún portátil de Apple. Destacamos el Face ID, que llega además con la enorme mejora de poder usarse tanto en horizontal como en vertical. El sistema de seguridad de Apple nos permite desbloquear, realizar compras o acceder a aplicaciones mediante nuestra cara, de forma prácticamente transparente al usuario. De momento Apple sólo ha añadido el Touch ID a algunos de sus portátiles, peo estoy seguro de que el Face ID llegará en un futuro próximo, porque es una mejora que le vendrá genial a sus ordenadores. La cámara de 12 Max con flash True Tone que permite capturar vídeos 4K o a 240fps, o esa cámara frontal FullHD son también una ventaja respecto a un portátil convencional.

Lo mismo ocurre con la posibilidad de comprar un modelo LTE, que disponga de conectividad a internet sin necesidad de ningún otro accesorio. Para los que trabajamos mucho en portabilidad es algo realmente cómodo el poder contar con conectividad a internet sin depender de una red WiFi, y sin tener que agotar la batería de nuestro iPhone compartiendo internet. Ya sea con la clásica bandeja nanoSIM o mediante eSIM, esta opción llegará pronto a los portátiles de Apple, estoy convencido.

El USB-C lo cambia todo

Como decía antes, la llegada del USB-C al iPad supone un antes y un después en el iPad. Y no hablo sólo de la comodidad de usar un conector estándar que cada vez más productos incorporan, lo cual hace que no tengas que llevar diferentes cables en la mochila o en la maleta cuando sales de viaje. Hablo también de la facilidad para encontrar accesorios compatibles. Hasta ahora necesitamos que un producto fuera certificado MFi (made for iPhone/iPad) para que funcionara, y por supuesto el correspondiente cable Lightning. Ahora un producto que no esté diseñado para el iPad se podrá conectar sin problemas. Mi micrófono Samson Metheor funciona perfectamente, y lo compré hace más de tres años. Conectar tu cámara de fotos o de vídeo, un lector de tarjetas o un adaptador de cualquier tipo es ya una realidad, y eso es muy bueno.

Es uno de los elementos claves para que el iPad Pro pueda por fin considerarse como un verdadero sustituto de un portátil, ya que muchos profesionales ya contarán con accesorios compatibles, o al menos les será mucho más fácil encontrarlos. Como dije antes, después de dos años con un MacBook ya cuento con los accesorios que necesito con este tipo de conector. Además el USB-C permite que no tengamos que recurrir a los cables USB-C a Lightning oficiales, más caros que los USB-C a USB-C. Sin embargo no todo son buenas noticias, porque de momento hay muchas limitaciones.

Y es que aunque podrás conectar un disco duro o una memoria Flash a tu iPad, no podrás importar cualquier archivo, si siquiera visualizarlo, y mucho menos exportarlo a esa memoria externa. Cuando hablamos del USB-C para transferencia de archivos, el iPad está muy limitado, y aquí sólo hay un culpable: Apple. Carecemos de un explorador de archivos completo que nos permita ver un PDF almacenado en una memoria USB-C, o que nos permita pasar un vídeo del iPad a un disco externo. Sólo podremos incorporar fotos y vídeos a la aplicación Fotos, ni siquiera podremos pasarlas a iCloud Drive, y eso es algo que se debe solucionar.

Un software que no está a la altura

El iPad Pro tiene un hardware extraordinario, superior al de muchos portátiles actuales en su mismo rango de precio, pero tiene un software que no está a la altura. iOS 12 es fantástico en un iPhone, incluso en un iPad 2018, pero no en un iPad Pro. La multitarea es fantástica, la multiventana, el “Drag and Drop” que te permite arrastrar elementos de una aplicación a otra, la continuidad entre las tareas que haces en el iPhone o Mac y el iPad… una vez te acostumbras a usar todas estas funciones (y otras más), habrá tareas que harás más rápidamente que en un portátil. Pero hay otras cosas que son incomprensiblemente complicadas de realizar, y es que el iPad Pro pide a gritos una diferenciación respecto al iPad convencional, que es básicamente un iPhone grande.

Ese explorador de archivos es algo absolutamente fundamental que tiene que llegar en iOS 13, sí o sí. No tendría sentido que Apple haya optado por el USB-C y no nos ofrezca la posibilidad de usarlo en todo su potencial. Y esto lo dice alguien que tiene todos sus documentos en iCloud, pero eso no es suficiente, ni mucho menos. Además de poder tener acceso a todos los documentos almacenados en iCloud, debemos poder usar almacenamientos externos para algo más que importar fotos y vídeos. Las esperanzas están puestas en junio, en la presentación de iOS 13, que esperamos sea el primer iOS que marca la llegada de la era Post-Pc.

Los desarrolladores deben cambiar también

Pero no sólo Apple debe empezar a considerar el iPad Pro de forma diferente, también los desarrolladores de aplicaciones para la App Store. Contamos con la mejor tienda de aplicaciones sin ninguna duda, y disponemos de un catálogo amplísimo con aplicaciones de grandísima calidad, incluso para profesionales. Pensaba que iba a echar mucho de menos Final Cut Pro, pero con Lumafusion puedo hacer lo mismo que con el software de escritorio de Apple, y por sólo 22€ (Final Cut Pro cuesta 330€). Sí, ya se que los profesionales de la edición de vídeo estarán ahora mismo retorciéndose en su silla por lo que he dicho, pero yo no soy profesional, y sin embargo no he encontrado nada intermedio entre iMovie y Final Cut Pro para Mac, sin embargo en iOS sí que hay diferentes opciones.

Sin embargo también abundan las aplicaciones “descafeinadas”, y eso es lo que también debe cambiar. Muchos desarrolladores han creado la aplicación para Mac y su equivalente para iPad, pero esta última es como una versión “Lite”, capada, con menos funciones. El iPad Pro merece las mismas aplicaciones para Mac con las mismas funcionalidades, simplemente adaptadas a una interfaz táctil. Adobe ya ha empezado a tomárselo en serio, y es una gran noticia, porque seguro que muchos siguen sus pasos. Además el proyecto Marzipan que quiere crear aplicaciones “universales” para Mac y iPad seguro que ayuda muchísimo en este sentido.

Mención aparte merece el apartado de videojuegos, donde pocos desarrolladores han apostado por crear juegos con la calidad que merece un dispositivo como este. Es inconcebible que teniendo todo lo necesario para triunfar no termine de hacerlo. Éxitos mundiales como Fortnite o PUBG, cuyas ganancias en dispositivos móviles son millonarias, no cuentan con compatibilidad para mandos de control MFi para así poder abandonar los lamentables controles en pantalla. NBA2K19 o Grid Autosport son dos ejemplos de juegos de gran calidad compatibles con mandos de control externos como el Steelseries de la imagen. Trópico es otro de mis juegos favoritos para el iPad, y no nos olvidemos de R-Play, la aplicación que te permite jugar en remoto con tu PS4 usando un mando y tu iPad como pantalla.

Durante años se ha hablado de la incapacidad de los Mac para videojuegos, y aquí el iPad Pro tiene mucho que decir. La potencia la tiene, los accesorios necesarios también, sólo falta que las desarrolladoras tengan en cuenta al iPad como una seria plataforma de videojuegos. La esperanza es lo último que se pierde, pero viendo lo que ha pasado con el Apple TV parece complicado que esto llegue a ocurrir en un futuro próximo.

La era Post-PC ha comenzado

Con sus pros y sus contras, con mucho margen de mejora y muchas cosas que ya están perfectamente acopladas, el iPad Pro 2018 es un serio candidato para establecerse como el primer iPad que puede hacer frente a un portátil. Por precio y hardware, este iPad Pro es mucho más equilibrado que los portátiles de Apple, que en un rango de precios similar nos ofrecen prestaciones inferiores. El gran margen de mejora se encuentra en el software, donde se han dado pasos muy importantes, pero donde aún se detectan carencias como la falta de un explorador de archivos que permita acceder a almacenamientos externos, o aplicaciones con prestaciones equiparables a sus versiones para escritorio.

El iPad Pro no va a sustituir a los portátiles, no al menos en unos años, pero sí que se puede convertir en el mejor portátil de entrada de Apple, mejor que un MacBook Air o un MacBook Retina. Que esto ocurra están en las manos de Apple en gran parte, y de los desarrolladores en una pequeña proporción. Apple no da puntada sin hilo, y no es casualidad que proyecto Marzipan esté en marcha, o que este nuevo iPad Pro tenga USB-C. Mi cambio desde un MacBook 2016 ha sido muy positivo, y estoy convencido de que mejorará con iOS 13.

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Un comentario, deja el tuyo

  1.   incom2 dijo

    Yo más bien diría que la era post-iOS es la que está empezando. Lo que se está pidiendo (y justificadamente) es que iOS madure y se ponga al mismo nivel que un sistema operativo de escritorio, con su ecosistema pensado para trabajar en pantalla grande y no en iPhone o en iPad más modestos.

    Cuando iOS haga lo mismo que MacOS, y teniendo la plataforma ARM casi al mismo nivel de potencia que los x86, yo diría simplemente que los PCs lo que están haciendo es ‘metamorfoseándose’, pero no desapareciendo 😉

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