Apple prepara uno de los cambios de diseño más llamativos de los últimos años con el futuro iPhone 18 Pro y su trasera parcialmente translúcida. Las filtraciones apuntan a que el dispositivo combinará un aspecto renovado con novedades de hardware en pantalla, cámara y batería, manteniendo el foco en la gama alta, especialmente en mercados como España y el resto de Europa, donde la competencia en smartphones premium está muy apretada.
La compañía habría decidido recuperar parte de la estética que marcó época con los Macintosh de finales de los noventa, pero adaptada al móvil que encabeza su catálogo. Ese guiño nostálgico se mezclaría con tecnologías como la cámara frontal bajo la pantalla, un sistema de fotografía más avanzado y un nuevo procesador centrado en la eficiencia y la inteligencia artificial, con la idea de ofrecer un equipo diferenciador sin caer en excesos de marketing.
Un diseño translúcido que enseña parte del interior
El punto más reconocible del nuevo modelo sería la zona de cristal translúcido en la parte posterior del iPhone 18 Pro. Esta «ventana» se situaría alrededor del anillo de carga MagSafe y dejaría a la vista elementos como la bobina de carga inalámbrica y parte del circuito impreso, apostando por una estética más técnica que decorativa.
La idea recuerda a productos icónicos como el iMac G3 y los primeros iBook, cuyos chasis de colores semitransparentes rompieron con el gris dominante en los ordenadores de su época. En el caso del iPhone, el objetivo no sería solo llamar la atención, sino reforzar la identidad de la gama Pro mostrando la ingeniería interna de forma discreta, sin recurrir a luces o efectos estridentes habituales en algunos móviles Android.
Fuentes cercanas a la cadena de producción indican que la trasera translúcida no comprometería la recepción de señal. El diseño recurriría a capas de materiales filtrantes y plásticos específicos, capaces de dejar pasar sin problemas las ondas de radio de la red móvil, el Wi‑Fi o el Bluetooth, manteniendo la conectividad en los niveles esperados para un smartphone de gama alta.
En cuanto al cuerpo, se mantendría el chasis de titanio en los modelos Pro, buscando un equilibrio entre ligereza y resistencia. Se habla también de nuevos acabados, incluyendo un tono negro muy profundo inspirado en el antiguo Jet Black, pero adaptado a materiales más modernos para evitar arañazos y marcas de huellas tan visibles.
La apuesta por este diseño tendría también un componente emocional: reconectar con usuarios veteranos que vivieron la etapa más rompedora del diseño de Apple, al mismo tiempo que se ofrece un aspecto diferente a quienes buscan un teléfono que no se parezca a todo lo demás en el escaparate.
Pantalla completa: adiós a la Dynamic Island, hola a la cámara bajo el panel
El otro cambio clave estaría en el frontal. Todo apunta a que el iPhone 18 Pro eliminaría por completo la Dynamic Island, presente desde el iPhone 14 Pro, para pasar a integrar la cámara selfie y los sensores de Face ID directamente bajo la pantalla.
Gracias a esta solución, la superficie visible quedaría prácticamente limpia, sin muescas ni perforaciones, lo que aumentaría el área útil de visualización alrededor de un 5 % respecto a los modelos actuales. En el día a día esto se notaría al ver series, jugar o navegar, con menos distracciones visuales en los bordes superiores.
Los sensores de reconocimiento facial se ubicarían en un subpanel específico, ocultos tras la matriz OLED. No obstante, algunas filtraciones apuntan a que en ciertas condiciones de luz podrían percibirse muy ligeramente, por lo que la pantalla totalmente uniforme aún tardaría alguna generación más en llegar.
Para hacer esto viable, Apple habría cerrado acuerdos con Samsung Display, que suministraría paneles OLED preparados para cámara bajo pantalla. Estos paneles mantendrían la tecnología ProMotion con tasa de refresco de 120 Hz, algo ya asentado en la gama Pro y muy valorado por quienes buscan animaciones fluidas y desplazamientos suaves.
La clave está en que la parte del panel donde se esconde la cámara sea suficientemente transparente como para dejar pasar la luz sin degradar la calidad de la imagen. Apple no habría dado luz verde al cambio hasta asegurarse de que selfies y videollamadas alcanzan un nivel de detalle y color acorde con lo que la marca viene ofreciendo en las últimas generaciones.
Cámara con apertura variable y mejoras en todas las lentes
En el apartado fotográfico, las filtraciones coinciden en que el iPhone 18 Pro incorporará un sensor principal con apertura variable, una tecnología que ya se ha visto en modelos de marcas como Samsung y Huawei y que permite acercar la experiencia a la de una cámara más tradicional.
Este sistema permitiría ajustar la apertura de la lente entre f/1.4 y f/2.0. En interiores o escenas nocturnas, el móvil podría usar f/1.4 para captar más luz, reducir ruido y generar un desenfoque de fondo más suave en retratos. En cambio, para paisajes o fotos de grupo, f/2.0 ayudaría a mantener más elementos nítidos dentro del encuadre.
Además de la automatización, se espera que la app de cámara ofrezca controles manuales sencillos para quienes quieran jugar con la profundidad de campo sin necesidad de tener grandes conocimientos de fotografía. La idea sería equilibrar opciones avanzadas con una experiencia sencilla para la mayoría de la gente.
El módulo teleobjetivo también evolucionaría hacia un sensor de 48 megapíxeles con zoom óptico 5x, pensado para mejorar las capturas en conciertos, turismo o escenas urbanas a media distancia. Por su parte, la lente ultra gran angular contaría con un sistema de estabilización más avanzado, con el objetivo de reducir trepidaciones tanto en fotos como en vídeo.
En vídeo, los rumores hablan de la posibilidad de que el iPhone 18 Pro sea capaz de grabar en 8K a 60 fotogramas por segundo. Esto, combinado con un modo Cine más refinado, algoritmos de reducción de ruido mejorados y mayor rango dinámico, apuntaría claramente a creadores de contenido y usuarios que exprimen al máximo la cámara, algo cada vez más habitual en el mercado europeo.
Nuevo chip A20 Pro: más potencia, más eficiencia y foco en IA
Buena parte de estas novedades se apoyarían en el chip A20 Pro, fabricado con un proceso de 2 nanómetros. Este salto permitiría aumentar la densidad de transistores, obteniendo más rendimiento y, a la vez, un mejor aprovechamiento energético respecto a generaciones previas.
Las filtraciones señalan que el A20 Pro estaría especialmente optimizado para tareas de inteligencia artificial y aprendizaje automático. Esto tendría impacto directo en la fotografía computacional, en el tratamiento de vídeo en tiempo real, en funciones de reconocimiento de imagen e incluso en nuevas opciones de personalización dentro de iOS.
El objetivo sería mejorar el rendimiento sin sacrificar autonomía, algo clave en regiones como la Unión Europea, donde los usuarios alargan cada vez más la vida útil del móvil. Un procesador más eficiente permite que la batería dure más sin obligar a recortar prestaciones, un punto sensible para quienes usan el teléfono como herramienta principal de trabajo y ocio.
La llegada del iPhone 18 Pro coincidiría con una nueva versión del sistema operativo, previsiblemente iOS 27, adaptado a las capacidades del A20 Pro. De esta integración dependerá que funciones como la apertura variable, la cámara bajo pantalla o los modos de vídeo más exigentes funcionen de manera fluida y sin complicaciones para el usuario.
Batería, refrigeración y nuevo módem 5G
En autonomía, las filtraciones apuntan a que el iPhone 18 Pro Max montaría una batería con carcasa de acero inoxidable, sustituyendo el aluminio de generaciones anteriores. Este cambio estructural aumentaría la resistencia a los golpes alrededor de un 20 %, algo que en la práctica puede marcar la diferencia en caídas desafortunadas.
El nuevo diseño interno también permitiría mejorar la disipación de calor en torno a un 15 %. Esto ayudaría al teléfono a mantener el máximo rendimiento durante más tiempo al jugar, grabar vídeo 8K o usar aplicaciones pesadas de realidad aumentada, reduciendo situaciones de sobrecalentamiento que fuerzan la bajada de rendimiento.
En capacidad, los datos que han trascendido hablan de hasta 4.800 mAh en la batería del modelo Pro Max, con cifras estimadas de unas 30 horas de uso mixto. Aunque habrá que ver los resultados reales, sobre el papel supone un salto relevante respecto a generaciones anteriores.
El apartado de conectividad se completaría con un nuevo módem 5G diseñado por la propia Apple, más eficiente energéticamente y optimizado para bandas y despliegues de red europeos. La intención sería reducir el consumo de la conexión móvil, un aspecto que todavía penaliza bastante en muchos terminales cuando se pasa el día entero lejos del Wi‑Fi.
En paralelo, la marca mantendría su discurso medioambiental con un porcentaje de hasta el 95 % de materiales reciclados en los bloques de batería. Esta decisión encaja con las presiones regulatorias y las expectativas de sostenibilidad presentes en la UE, y refuerza la narrativa de producto «responsable» sin alterar la experiencia de uso.
Construcción, resistencia e impermeabilidad
La introducción de una parte trasera parcialmente translúcida ha generado dudas sobre la robustez del nuevo iPhone 18 Pro, especialmente en lo que respecta a torsiones, golpes y exposición a líquidos o polvo.
Según fuentes próximas a la cadena de montaje, los prototipos habrían superado pruebas de estrés centradas en caídas, flexión y exposición a temperaturas extremas sin mostrar problemas graves. El uso de titanio en el chasis, la carcasa reforzada de la batería y el diseño por capas de la trasera contribuirían a mantener un nivel de resistencia acorde con lo esperado en la gama Pro.
En el terreno de las certificaciones, el dispositivo mantendría la protección IP68 frente al agua y al polvo. Esto garantiza que el móvil soportará inmersiones puntuales y salpicaduras típicas de un uso cotidiano, algo ya casi imprescindible para cualquier smartphone que aspire a competir en la parte alta del mercado europeo.
La combinación de estos elementos permitiría a Apple presumir de diseño llamativo sin renunciar a la durabilidad, un equilibrio delicado cuando se introduce un elemento nuevo como una ventana translúcida en la trasera. La marca sería especialmente cuidadosa con este punto, consciente de que los usuarios no perdonan fallos básicos de robustez en equipos que se sitúan entre los más caros del catálogo.
Todo ello llegaría sin cambios drásticos en dimensiones: se espera que se mantengan los tamaños de 6,3 pulgadas para el iPhone 18 Pro y 6,9 pulgadas para el iPhone 18 Pro Max, medidas ya familiares para quienes utilizan modelos recientes de la gama Pro.
Estrategia de lanzamiento y enfoque en el mercado europeo
Más allá del hardware, las filtraciones apuntan a un giro en la forma en la que Apple organizaría la presentación de la familia iPhone 18. La compañía estaría barajando un calendario de lanzamientos escalonado, separando en el tiempo la llegada de los modelos Pro y la de las variantes más económicas.
Los iPhone 18 Pro y 18 Pro Max se lanzarían en septiembre, manteniendo la tradicional ventana de estreno que la marca lleva años utilizando como gran evento del curso. De este modo se asegurarían el foco mediático y comercial en los modelos de mayor margen y más carga tecnológica.
Los modelos estándar y Plus, con precios más contenidos, se reservarían para la primavera del año siguiente, en torno a marzo o abril. Esta separación ayudaría a evitar que la versión más asequible robe protagonismo comercial a la gama Pro durante la campaña de otoño, a la vez que permitiría ajustar mejor las promociones en función de la respuesta de los consumidores en Europa.
En un mercado como el europeo, donde el segmento medio-alto es muy relevante y la competencia de fabricantes asiáticos es intensa, esta estrategia permitiría a Apple dos ventanas claras de impacto comercial: una centrada en innovación y precio alto, y otra en equilibrio entre prestaciones y coste, adaptándose mejor a distintos perfiles de usuario.
Si se confirman las informaciones actuales, el iPhone 18 Pro se colocaría como uno de los cambios de generación más marcados en la historia reciente del iPhone: diseño con trasera translúcida que deja entrever su interior, pantalla prácticamente completa con cámara oculta, sistema fotográfico más versátil con apertura variable, mejoras de potencia y autonomía y una planificación de lanzamientos pensada para reforzar su posición en el competitivo mercado europeo de smartphones premium.