El iPhone 18 Pro Max incorpora una de esas novedades fotogrĆ”ficas que sobre el papel pueden parecer demasiado tĆ©cnicas, pero que tienen bastante sentido cuando las trasladamos al uso diario: una apertura variable en su cĆ”mara principal. Hasta ahora, el iPhone habĆa confiado principalmente en sus sensores y, sobre todo, en el procesado de imagen para enfrentarse a situaciones complicadas. Con esta generación Apple aƱade una nueva herramienta fĆsica para controlar mejor la entrada de luz. El resultado, segĆŗn la compaƱĆa, es capaz de ofrecer hasta un 50% mĆ”s de luz, algo especialmente importante cuando el sol empieza a desaparecer y las cĆ”maras de los móviles comienzan a sufrir.
Esa mayor capacidad para captar luz tiene consecuencias en prĆ”cticamente todo el sistema fotogrĆ”fico. El modo noche es ahora mĆ”s rĆ”pido, reduciendo el tiempo necesario para conseguir una fotografĆa cuando las condiciones no acompaƱan, mientras que los retratos aprovechan la nueva apertura para conseguir una profundidad de campo mĆ”s natural. Dicho de una forma mucho mĆ”s sencilla: separar al protagonista del fondo deberĆa resultar mĆ”s convincente y depender menos de ese desenfoque artificial que, aunque ha mejorado muchĆsimo con los aƱos, todavĆa puede cometer errores alrededor del pelo, las gafas o determinados objetos. Apple tambiĆ©n ha trabajado especialmente en las fotografĆas de grupo, donde conseguir que varias personas situadas a diferentes distancias aparezcan correctamente enfocadas siempre supone un reto mayor. A todo ello se suman importantes mejoras de software y procesado, porque en un iPhone la fotografĆa hace tiempo que dejó de depender exclusivamente de lo que ocurre dentro del objetivo.
- Mejoras en estilos fotogrƔficos, una funcionalidad estancada desde hace aƱos.
Y probablemente ahĆ estĆ© lo mĆ”s interesante. Personalmente, me atrae bastante mĆ”s una apertura variable bien aprovechada que otra carrera por aƱadir megapĆxeles que luego apenas cambian nuestra experiencia. La cĆ”mara del móvil tiene que funcionar cuando sacamos el telĆ©fono del bolsillo, pulsamos el botón y hacemos la foto sin pensar demasiado. Si el iPhone 18 Pro Max consigue mejores retratos, fotografĆas nocturnas mĆ”s rĆ”pidas y grupos donde nadie acaba inexplicablemente desenfocado, la mejora serĆ” mucho mĆ”s Ćŗtil que cualquier cifra espectacular en una ficha tĆ©cnica. Apple lleva aƱos apoyĆ”ndose enormemente en la fotografĆa computacional y ahora aƱade una nueva variable fĆsica a la ecuación. Falta comprobar hasta dónde se nota en condiciones reales, pero es precisamente el tipo de cambio que puede marcar diferencias cuando dejamos los benchmarks y salimos a hacer fotos.