La cuenta atrás para el lanzamiento de los nuevos iPhone de gama alta ya ha comenzado. Según las filtraciones más recientes, Apple tiene previsto presentar el iPhone 18 Pro y el iPhone 18 Pro Max durante la primera quincena de septiembre, con el 9 de septiembre como fecha más probable. Será el estreno del nuevo consejero delegado, John Ternus, y también una prueba de fuego para la estrategia comercial de la compañía, que este año podría separar el lanzamiento de sus modelos más caros del iPhone 18 convencional.
Los rumores apuntan a que el iPhone 18 estándar y el iPhone Air se retrasarán hasta la primavera de 2027, mientras que los Pro llegarían en solitario o acompañados del esperado iPhone plegable. Esta decisión, motivada por la escasez de memoria RAM y el encarecimiento de los componentes, marcará un antes y un después en la forma en que Apple comercializa sus teléfonos.
Una presentación atípica
La fecha del 9 de septiembre ha cobrado fuerza después de que Apple haya activado un programa especial para empleados de sus tiendas en Estados Unidos, con el objetivo de reforzar la organización del evento. Históricamente, la compañía ha celebrado sus presentaciones en el segundo martes o miércoles de septiembre, y este año no parece ser una excepción. Sin embargo, la gran novedad es que los iPhone 18 Pro y Pro Max serán los únicos protagonistas de la cita, dejando fuera al modelo estándar.
Esta estrategia permitiría a Apple concentrar toda su capacidad de producción en los terminales con mayor margen de beneficio, justo cuando la crisis de la memoria RAM está poniendo en jaque la fabricación del nuevo chip A20 Pro. Según el analista Tim Culpan, TSMC tiene actualmente alrededor de 1.000 millones de dólares en procesadores sin terminar, a la espera de que llegue la memoria necesaria para completar el empaquetado.

Diseño y pantalla: cambios sutiles
En el apartado estético, los iPhone 18 Pro y Pro Max mantendrán el diseño introducido con la generación anterior, con un chasis de aluminio y cristal y un módulo de cámaras trasero ligeramente más grande. La principal novedad estará en la parte frontal, donde la Dynamic Island se reducirá aproximadamente un 25% gracias a la integración de parte de los sensores de Face ID bajo la pantalla. Esto permitirá aprovechar mejor el espacio del panel, que seguirá siendo de 6,3 pulgadas en el Pro y 6,9 en el Pro Max, con tecnología LTPO y refresco adaptativo de hasta 120 Hz.
En cuanto a los colores, las filtraciones apuntan a que Apple apostará por cuatro acabados: azul celeste, burdeos, plata y gris oscuro. Se espera que la parte trasera de cristal presente una tonalidad más unificada con el marco de aluminio, evitando el doble tono que se veía en los iPhone 17 Pro. Además, los biseles serán aún más finos, lo que dará una sensación de pantalla más envolvente.

Procesador y memoria: el salto a los 2 nanómetros
El corazón de los nuevos iPhone será el chip A20 Pro, fabricado por TSMC con un proceso de 2 nanómetros. Este salto litográfico permitirá aumentar la densidad de transistores y, según las primeras estimaciones, ofrecer un rendimiento hasta un 15% superior y una eficiencia energética un 30% mejor que el A19 Pro. Además, el chip utilizará un empaquetado WMCM (Wafer-Level Multi-Chip Module) que integrará directamente 12 GB de memoria RAM junto al procesador, reduciendo la latencia y mejorando el rendimiento de las tareas de inteligencia artificial.
La escasez de memoria RAM es, precisamente, uno de los mayores quebraderos de cabeza para Apple. El aumento de los precios de la DRAM y la NAND Flash, unido a la alta demanda de chips para IA, ha provocado que TSMC no pueda completar todos los A20 Pro. Esto podría traducirse en un stock limitado en el lanzamiento y una subida de precios para las configuraciones de mayor capacidad. Algunos analistas hablan de incrementos de entre 200 y 300 dólares, aunque otros son más moderados y esperan que Apple absorba parte del sobrecoste.

Cámaras y conectividad: novedades esperadas
En el apartado fotográfico, la gran novedad será la incorporación de una cámara principal con apertura variable, una tecnología que permitirá controlar físicamente la cantidad de luz que entra al sensor. Esto mejorará las fotografías en condiciones de poca luz y ofrecerá un mayor control sobre la profundidad de campo. El sistema mantendrá la triple configuración de 48 megapíxeles, con un teleobjetivo mejorado que contará con un nuevo sensor apilado desarrollado por Samsung, capaz de ofrecer un rango dinámico más amplio y reducir el ruido en escenas adversas.
En conectividad, los iPhone 18 Pro estrenarán el módem C2 de Apple, que mejorará el rendimiento en redes móviles y añadirá soporte para el estándar New Radio Non-Terrestrial Networks (NR-NTN), lo que permitirá una mejor comunicación por satélite en emergencias. También se espera que el nuevo módem sea más eficiente energéticamente, contribuyendo a una mayor autonomía.
Con todo, los iPhone 18 Pro y Pro Max se perfilan como una actualización centrada en el rendimiento y la fotografía, más que en un rediseño radical. La combinación del A20 Pro de 2 nm, la apertura variable y la Dynamic Island más pequeña son los cambios más significativos, pero la crisis de memoria y los precios al alza podrían empañar su lanzamiento. Habrá que esperar a la presentación oficial para conocer todos los detalles, pero lo que está claro es que septiembre será un mes clave para Apple y para todos los que esperan renovar su iPhone.
