iPhone plegable de Apple: así sería su diseño y las medidas filtradas

  • El supuesto iPhone plegable apostaría por un formato tipo libro, bajo y ancho, pensado desde la pantalla interna hacia fuera.
  • Las filtraciones hablan de unas medidas de 120,6 × 83,8 mm plegado y 167,6 × 120,6 mm abierto, con panel interno cercano a las 7,7-7,8 pulgadas en formato 4:3.
  • Apple centraría sus esfuerzos en reducir la arruga central, usar una bisagra avanzada y ofrecer una experiencia similar a un iPad mini de bolsillo.
  • Se baraja una presentación en 2026, precio por encima de los 2.000 euros en Europa y un posicionamiento claramente premium.

iPhone plegable de Apple

El primer iPhone plegable de Apple todavía no es oficial, pero el goteo de filtraciones, bocetos CAD y maquetas físicas empieza a dibujar un retrato bastante consistente de lo que podría estar preparando la compañía. No hay confirmación por parte de Apple, pero la coincidencia de fuentes ha encendido las alarmas en el sector.

En España y en el resto de Europa, donde los móviles plegables siguen siendo un producto de nicho, la llegada de un modelo de Apple podría cambiar por completo la percepción de este formato. Más que un simple experimento, el proyecto apunta a un dispositivo pensado para mezclar lo mejor del iPhone y del iPad en algo que quepa en el bolsillo.

Un diseño tipo libro pensado de dentro hacia fuera

Las informaciones más repetidas coinciden en que el llamado iPhone Fold apostaría por un formato tipo libro, bajo y bastante ancho cuando está cerrado, alejándose de la silueta alta y estrecha que han popularizado otros plegables. La idea sería priorizar la experiencia con el dispositivo abierto, casi como si fuera un iPad mini plegable.

Según los planos filtrados, plegado mediría alrededor de 120,6 mm de alto por 83,8 mm de ancho, con un grosor cercano a los 9,6 mm. Es decir, algo más bajito que un iPhone actual, pero con bastante más anchura, lo que podría notarse al llevarlo en determinados bolsillos, sobre todo los delanteros de pantalones más ajustados.

Cuando se despliega, el dispositivo conservaría la altura y alcanzaría unos 167,6 mm de ancho. Esa proporción, mucho más ancha que la de otros plegables tipo libro, acerca al iPhone Fold a la experiencia de una tablet compacta. Es aquí donde cobra sentido la idea de un diseño «de dentro hacia fuera»: primero se define cómo debe ser la pantalla principal y después se adapta el resto.

Este enfoque contrasta con lo que se ha visto hasta ahora en buena parte de la competencia, donde da la sensación de que se ha priorizado que el teléfono cerrado se parezca a un móvil clásico, sacrificando la comodidad y el formato de la pantalla interna. Apple, por lo que dejan ver los bocetos, habría tomado el camino inverso.

Para muchos analistas, eso encaja con el tipo de usuario al que se dirige este producto: alguien que abrirá el plegable con frecuencia para leer, trabajar o consumir contenido, y no tanto quien lo ve solo como un teléfono que se despliega de vez en cuando.

Diseno filtrado iPhone plegable

Medidas filtradas y proporciones de pantalla

Los documentos CAD en los que se basan muchas de las recreaciones físicas describen un dispositivo relativamente compacto en altura pero notablemente ancho, tanto por fuera como por dentro. Sobre el papel, la pantalla exterior rondaría entre las 5,3 y las 5,5 pulgadas, mientras que el panel interno se movería entre las 7,6 y las 7,8 pulgadas.

Las cifras que más se repiten hablan de una pantalla externa en torno a 5,4-5,5 pulgadas, con un formato cercano al 4:3 o, al menos, bastante más cuadrado que el de un smartphone convencional. La resolución que se ha mencionado en algunas filtraciones se sitúa alrededor de los 2088 × 1422 píxeles, siempre con la idea de ofrecer más anchura útil para escribir, leer y navegar sin necesidad de abrir el teléfono.

En el interior, el panel principal alcanzaría unas 7,6-7,8 pulgadas, con una resolución aproximada de 2713 × 1920 píxeles y una relación de aspecto claramente inclinada hacia ese 4:3 tan típico de los iPad. El objetivo sería que, al abrir el terminal, la sensación se parezca mucho a la de un iPad mini ligeramente reducido, tanto en tamaño como en forma.

Esta combinación de medidas y proporciones no aparece aislada: algunos filtradores han señalado que Samsung trabaja en un plegable con dimensiones muy similares, con pantalla exterior de 5,4 pulgadas e interior de 7,6 pulgadas. El supuesto iPhone Fold, por su parte, se movería en 5,35 pulgadas fuera y 7,58 pulgadas dentro, prácticamente un calco con ligeras variaciones.

La coincidencia entre rivales sugiere que la industria se está volcando en este “formato pasaporte”, más ancho y bajo, como respuesta a las limitaciones de los plegables muy alargados que han dominado hasta ahora el mercado.

Pantallas con formato 4:3: un mini iPad en el bolsillo

La clave de todo este planteamiento está en la relación de aspecto 4:3 de la pantalla interna. Apple lleva años defendiendo este formato en sus tabletas porque funciona bien para leer, trabajar con documentos, navegar por webs o usar dos aplicaciones en paralelo. Trasladar esa idea a un plegable tiene bastante lógica dentro de su ecosistema.

Para usos de productividad ligera, el 4:3 tiene ventajas claras: dos apps lado a lado se ven más equilibradas, el texto no queda tan comprimido y las páginas web aprovechan mejor la superficie. No hace falta ir forzando el zoom o girar el dispositivo constantemente para encontrar un encuadre cómodo, algo que sí ocurre en paneles demasiado alargados.

En fotografía y edición rápida también hay beneficios: las imágenes se muestran con menos recortes extraños, y los controles encajan mejor alrededor del contenido. Algunas filtraciones apuntan a que Apple quiere reutilizar gran parte del trabajo ya hecho en las apps de iPadOS para que la transición a este nuevo formato sea lo menos traumática posible para desarrolladores y usuarios.

Ahora bien, no todo son puntos a favor. Si el uso principal del móvil es ver series o películas, el formato 4:3 penaliza el vídeo en 16:9, que es el estándar actual. Eso significa que habrá bandas negras arriba y abajo al reproducir la mayoría de contenidos, desaprovechando parte de la pantalla interna en comparación con un panel más panorámico.

Es, en definitiva, un equilibrio: se gana comodidad en lectura, navegación y multitarea, a cambio de aceptar que el vídeo no ocupará siempre toda la pantalla. En un mercado donde cada usuario prioriza cosas distintas, esa apuesta puede atraer a un perfil de público muy concreto, especialmente en Europa, donde el uso intensivo del móvil para trabajar y estudiar va al alza.

Barrera técnica: bisagra, arruga central y grosor

Uno de los grandes problemas de los plegables actuales es ese pliegue en el centro del panel que se nota al tacto y a la vista. Las filtraciones sobre el iPhone Fold apuntan a que Apple está dedicando muchos recursos a reducir al mínimo la arruga central, tanto desde el punto de vista de la pantalla como de la bisagra.

Entre las posibles soluciones que se han mencionado figura un sistema de microperforaciones realizadas con láser en capas internas del panel, pensadas para repartir mejor la tensión en la zona de flexión. Otros informes hablan del uso de una placa metálica flexible que acompañaría al vidrio ultrafino y a la bisagra, de forma que el pliegue quede más disimulado incluso tras años de uso.

También se ha barajado el empleo de materiales como el llamado “metal líquido” en determinados componentes de la bisagra, con el fin de mejorar la resistencia y evitar deformaciones a largo plazo. Buena parte de estos detalles procede de patentes registradas por Apple, así que está por ver qué porcentaje llega realmente al producto final.

En cuanto a las dimensiones físicas, las cifras que se repiten sitúan el grosor del iPhone plegable en unos 4,8 mm cuando está abierto (sin contar salientes de cámara) y en torno a 9-9,6 mm cuando está cerrado. Sobre el papel, serían medidas competitivas frente a otros plegables tipo libro y no muy lejanas a las de algunos teléfonos convencionales con carcasa.

En paralelo, distintas fuentes apuntan a que de los paneles OLED que usará el iPhone Fold, lo que encaja con la relación actual entre ambas compañías y con el nivel de experiencia de Samsung en este tipo de pantallas plegables.

Cámaras, biometría y parecido con otros iPhone

En el terreno del diseño exterior, las recreaciones basadas en las CAD muestran un dispositivo que recuerda mucho a los iPhone más recientes y al supuesto iPhone Air. Marcos metálicos planos, esquinas redondeadas y una trasera relativamente limpia en la que destaca un módulo de cámara en barra u óvalo alargado.

Las filtraciones sobre el apartado fotográfico no son unánimes, pero muchas coinciden en que el iPhone plegable llegaría con dos cámaras traseras, probablemente heredadas de la familia iPhone 17, renunciando a un teleobjetivo dedicado para mantener el grosor a raya y controlar costes. En la parte frontal habría cámaras selfie tanto en la pantalla externa como en la interna, discretamente integradas en la zona de los marcos.

Una de las decisiones más comentadas es la posible ausencia de Face ID tradicional. Algunos informes señalan que Apple podría prescindir del sistema de reconocimiento facial avanzado para evitar muescas o islas visibles en las pantallas, algo especialmente delicado en un panel plegable.

En su lugar, el desbloqueo biométrico se apoyaría en un sensor Touch ID integrado en el botón de encendido, una solución ya vista en varios iPad y habitual en muchos plegables Android. Esto permitiría mantener biseles más contenidos y una estética más limpia, sin sacrificar del todo la seguridad en el acceso al dispositivo.

En conjunto, la sensación que transmiten las maquetas y renders es la de un híbrido entre iPhone, iPad mini y iPhone Air, con rasgos reconocibles pero ajustados a un formato nuevo dentro del catálogo de la marca.

Procesador, batería y experiencia de uso prevista

En el interior, lo esperable es que el iPhone plegable estrene una plataforma de hardware a la altura de su gama. Se ha llegado a mencionar un chip de nueva generación, posiblemente un A20 o equivalente, fabricado con un proceso avanzado pensado para maximizar eficiencia y rendimiento gráfico.

Las estimaciones sobre la batería se sitúan en una franja relativamente alta para un dispositivo de Apple, con cifras que oscilan entre 5.400 y 5.800 mAh repartidos en varias celdas internas. Tiene sentido si se tiene en cuenta el tamaño de las dos pantallas y el sobrecoste energético de la bisagra y los refuerzos estructurales.

Con ese conjunto de componentes, la experiencia que se dibuja es la de un móvil pensado para combinar ocio y productividad ligera. Ver series, leer, navegar, jugar y usar dos aplicaciones a la vez serían sus puntos fuertes. No parece, al menos por ahora, que vaya a centrarse en ser el “rey” del zoom o de la fotografía profesional, aunque es de esperar que mantenga un nivel alto acorde a su precio.

En el lado del software, los rumores apuntan a versiones futuras de iOS con interfaz adaptativa según el estado de la bisagra. Es decir, las apps se reorganizarían automáticamente al abrir o cerrar el dispositivo, recordando su posición, ajustando barras laterales y permitiendo modos de pantalla dividida similares a los de iPadOS.

En mercados como el español, donde plataformas como Netflix, YouTube, TikTok, Twitch o los servicios de streaming de fútbol tienen un peso enorme, un dispositivo así podría encontrar un hueco entre quienes consumen mucho contenido y necesitan también un equipo cómodo para trabajar ocasionalmente sobre la marcha.

Calendario previsto, precio y encaje en la gama de Apple

Uno de los puntos donde las filtraciones muestra mayor coincidencia es en el calendario aproximado de lanzamiento. La mayoría de analistas sitúan la presentación del iPhone plegable en algún momento de 2026, probablemente en otoño, junto a la familia iPhone 18 Pro.

Algunas fuentes hablan incluso de una estrategia en la que Apple reduciría el número de modelos “clásicos” para hacer hueco al plegable. Se ha llegado a mencionar que en 2026 no habría un iPhone 18 estándar ni un nuevo iPhone Air, centrándose la gama en tres grandes referencias: iPhone 18 Pro, iPhone 18 Pro Max y el iPhone Fold como propuesta distintiva.

En términos de precio, las cifras que se barajan son elevadas incluso para los estándares de Apple. Varias filtraciones sitúan el precio base entre 1.799 y 1.999 dólares, mientras que otras fuentes apuntan a una horquilla de 2.100 a 2.300 dólares dependiendo de la configuración de memoria y almacenamiento.

Trasladado a Europa y España, y teniendo en cuenta impuestos y tipos de cambio, no sería sorprendente ver precios de salida claramente por encima de los 2.000 euros en su versión más accesible. Eso colocaría al iPhone plegable como el modelo más caro del catálogo, por encima de los Pro Max de turno.

Con estas cifras, es previsible que operadores y grandes cadenas de distribución en España (Movistar, Orange, Vodafone y principales retailers) acompañen el lanzamiento con planes de financiación agresivos y programas de renovación, en un intento de rebajar el impacto del precio inicial y colocar el dispositivo entre los clientes más entusiastas del ecosistema Apple.

Maquetas físicas, impresión 3D y percepción del tamaño real

Un elemento llamativo de esta historia es la aparición de maquetas físicas basadas en los planos filtrados. Más allá de los renders, creadores de contenido y usuarios entusiastas han dado el salto al cartón y al plástico para hacerse una idea precisa de cómo sería el iPhone plegable en la mano.

En plataformas como MakerWorld, un usuario conocido como Subsy ha publicado una réplica 1:1 del supuesto iPhone Fold destinada a la impresión 3D. En esos archivos se recogen las medidas comentadas —unos 120,6 × 83,8 mm plegado y 167,6 × 120,6 mm desplegado— y el diseño general del chasis, permitiendo montar una maqueta a escala real.

El propio Subsy asegura que su modelo está «basado en dibujos CAD filtrados recientemente del iPhone Fold», algo que ha generado cierto debate, ya que esos archivos originales no se han visto publicados como tal. La mayor parte de lo que circula son recreaciones y renders derivados de rumores recopilados por medios especializados como MacRumors, Android Headlines o sitios alemanes centrados en el ecosistema Apple.

A pesar de esa incertidumbre, quienes han probado estas maquetas coinciden en que el dispositivo recuerda al tamaño de un pasaporte electrónico cuando está plegado: algo más ancho que un iPhone actual, algo más bajo, y con una sensación peculiar en la mano que mezcla familiaridad y novedad.

Estas pruebas caseras no garantizan que el diseño final vaya a ser idéntico, pero sí ayudan a entender por qué Apple podría estar apostando por unas proporciones tan alejadas del smartphone tradicional: se sacrifica un poco de comodidad en determinados bolsillos para ganar un panel interno mucho más útil en el día a día.

Filtraciones, CAD y la eterna pelea por el secreto

Todo este cúmulo de información llega en un contexto en el que Apple intenta mantener a raya las filtraciones relacionadas con su primer plegable. La empresa lleva años cultivando una cultura de secreto férrea, pero la realidad del ecosistema tecnológico actual hace cada vez más difícil evitar que se escapen detalles antes de tiempo.

En el caso concreto del iPhone plegable, la polémica se ha avivado por la actuación de filtradores que ya tienen conflictos abiertos con Apple. Algunas de las recreaciones que circulan se basan en datos que habrían surgido de la cadena de suministro y de fuentes internas, lo que ha llevado a la compañía a adoptar medidas legales para intentar frenar esta dinámica.

Para Apple, estas filtraciones no son solo un problema de imagen o de pérdida del factor sorpresa. Condicionan las expectativas del público, dan pie a comparaciones prematuras con otros productos y pueden obligar a ajustar planes de lanzamiento o incluso decisiones de diseño para evitar malentendidos.

Al mismo tiempo, la experiencia demuestra que, por mucho que se intente contener la información, los rumores se han convertido en parte del ciclo de vida de cualquier dispositivo. Muchos usuarios ya se han acostumbrado a conocer el aspecto y las características básicas de un producto meses antes de su anuncio oficial.

En el caso del iPhone plegable, las filtraciones han servido para confirmar al menos algo: Apple está trabajando en serio en esta categoría, y el enfoque elegido parece muy diferente al de buena parte de la competencia. Desde ahí hasta el producto definitivo, eso sí, todavía hay margen para cambios.

Con todo lo que se ha ido filtrando, el supuesto iPhone plegable se perfila como un dispositivo ambicioso, caro y con un planteamiento propio: un móvil tipo libro, ancho y bajo, diseñado alrededor de una gran pantalla interna en formato 4:3 que se acerca mucho a la experiencia de un iPad mini. A falta de que Apple mueva ficha, las medidas, maquetas e indicios apuntan a un lanzamiento que podría sacudir el mercado europeo de los plegables y obligar a más de uno a replantearse qué espera exactamente de un smartphone que se dobla.

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