La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia vuelve a situar en el punto de mira a Apple y Amazon. El regulador español sostiene ahora que ambas multinacionales no respetaron en plazo la orden de poner fin a las prácticas anticompetitivas por las que ya fueron sancionadas en julio de 2023.
Aquel expediente terminó con una multa conjunta de 194 millones de euros por la inclusión de cláusulas restrictivas en los contratos que fijaban las condiciones de Amazon como distribuidor autorizado de productos Apple en España. Competencia entiende que, pese a esa resolución, las empresas prolongaron durante meses las conductas reprochadas.
Una de las mayores sanciones de la CNMC y un conflicto que viene de lejos
El enfrentamiento entre la CNMC y las dos compañías tecnológicas no es nuevo: el origen se remonta al verano de 2021, cuando el organismo abrió un expediente por posibles prácticas anticompetitivas en la venta online de productos electrónicos y en los servicios de comercialización que Amazon presta a terceros vendedores en España.
En el centro de la investigación se situó el acuerdo que Apple y Amazon firmaron el 31 de octubre de 2018, con el que se actualizaron las condiciones para que Amazon siguiera siendo distribuidor autorizado de la marca de la manzana. Según Competencia, en esos contratos se incorporaron varias cláusulas que, en la práctica, restringían la competencia dentro del marketplace.
Tras más de un año de análisis, la CNMC concluyó en julio de 2023 que ese pacto vulneraba el artículo 1 de la Ley de Defensa de la Competencia y el artículo 101 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. La resolución fijó una de las sanciones más altas impuestas por el regulador: unos 143,64 millones de euros para Apple y 50,51 millones para Amazon.
Junto con la multa económica, la CNMC ordenó a ambas empresas cesar las conductas anticompetitivas y adoptar las medidas necesarias para corregir los efectos del acuerdo en el mercado español de comercio electrónico de productos Apple.
Cláusulas bajo sospecha: revendedores, publicidad y campañas de marketing
El núcleo de la controversia está en el modo en que Apple y Amazon gestionaron la presencia de terceros vendedores de productos Apple en la plataforma de Amazon España y la visibilidad de marcas competidoras. De acuerdo con Competencia, el contrato de 2018 incluía limitaciones a qué empresas podían vender productos Apple en el marketplace.
En concreto, se estableció que solo una selección de revendedores autorizados podría comercializar dispositivos Apple a través de Amazon.es. Esta restricción dejó fuera del escaparate digital a un buen número de pequeños distribuidores y minoristas españoles que hasta entonces vendían productos de la marca en la plataforma.
Además, la CNMC detectó cláusulas destinadas a reducir los espacios publicitarios en los que podían aparecer productos rivales de Apple dentro de la web de Amazon en España. Esto habría limitado la presencia de fabricantes competidores en banners, recomendaciones o posiciones promocionadas, reduciendo así su capacidad para llegar a los clientes que buscaban dispositivos de Apple.
Otro de los puntos señalados por el regulador fue la prohibición de que Amazon pudiera lançar campañas de marketing dirigidas a clientes de productos Apple para mostrarles alternativas de otras marcas. Es decir, el gigante del comercio electrónico no podía utilizar determinados datos de compradores de Apple para presentarles ofertas de competidores.
Para la CNMC, la combinación de estas medidas generó un entorno en el que se favorecía de forma indebida a Apple y se limitaba la libertad de elección de los consumidores, al tiempo que se elevaban las barreras de entrada y expansión para otros vendedores y fabricantes.
El supuesto incumplimiento de la orden de 2023
La resolución de 2023 no solo imponía la mencionada multa millonaria; también exigía a Apple y Amazon que eliminaran las cláusulas restrictivas y modificaran sus contratos para adecuarlos a la normativa de competencia. Según el relato del regulador, ese mandato no se habría cumplido de forma inmediata.
Competencia explica que las empresas no adoptaron las medidas necesarias hasta mayo de 2025. Hasta esa fecha, las disposiciones que limitaban el número de revendedores de productos Apple en Amazon.es y las que recortaban los espacios publicitarios para competidores siguieron vigentes en los contratos.
El 1 de octubre de 2025, el consejo de la CNMC declaró formalmente que Apple y Amazon habían incumplido la resolución de julio de 2023. La clave de esa declaración es el lapso de tiempo durante el cual las compañías habrían mantenido las conductas sancionadas, pese a contar ya con una decisión firme del regulador en su contra.
A la vista de estos hechos, el consejo del organismo instó a la Dirección de Competencia a incoar un nuevo expediente sancionador por la existencia de indicios de infracción derivados del incumplimiento de la orden de cesación. El inicio de este procedimiento, subraya la CNMC, no supone adelantar el resultado final, que dependerá de la investigación y de la eventual resolución.
La decisión del consejo añade una nueva capa a un conflicto que ya afecta no solo a la relación de Apple y Amazon con el supervisor español, sino también a su forma de operar en el mercado digital europeo, donde las autoridades comunitarias vigilan especialmente los acuerdos entre grandes plataformas y fabricantes.
Recursos ante la Audiencia Nacional y respuesta de Apple
La resolución de la CNMC que declara el incumplimiento ha sido recurrida ante la Audiencia Nacional y está todavía pendiente de sentencia. Mientras tanto, las compañías insisten en que han actuado dentro de la legalidad y rechazan la interpretación del organismo.
Desde Apple trasladan que no comparten la decisión de Competencia, aunque dicen respetar el papel del regulador. La compañía asegura que su prioridad continúa siendo la protección de los usuarios frente a los productos falsificados que circulan en el mercado.
Fuentes de la empresa subrayan que «la seguridad de nuestros clientes es nuestra máxima prioridad» y que sus equipos colaboran de forma constante con las fuerzas del orden, distribuidores y plataformas de comercio electrónico de todo el mundo para retirar artículos falsos. Apple sostiene que ha cumplido siempre con las órdenes de las autoridades y que seguirá trabajando para garantizar que quienes compran dispositivos Apple reciban productos auténticos al abrir la caja.
La tecnológica pone el foco en que sus acuerdos de distribución buscan, según su versión, reforzar el control sobre la cadena de suministro y reducir la presencia de productos no autorizados o dudosa procedencia, especialmente en entornos tan masivos como Amazon.
En paralelo, la compañía mantiene su recurso judicial en España con el objetivo de que los tribunales revisen tanto la sanción de 2023 como la conclusión posterior de que no se habría dado cumplimiento en tiempo y forma a la orden de cesar en las prácticas cuestionadas.
La posición de Amazon: defensa de su modelo y de los vendedores terceros
Amazon, por su parte, también ha interpuesto recurso contra la resolución de la CNMC y señala que no coincide con la interpretación realizada por el organismo. La compañía insiste en que no obtiene ventaja al excluir a determinados vendedores de su tienda.
Según fuentes de la plataforma, su modelo de negocio «se basa, justamente, en el éxito de las empresas que venden a través de Amazon, muchas de las cuales son pequeñas y medianas empresas». Desde esta óptica, limitar de forma arbitraria el acceso de vendedores iría incluso en contra de sus propios incentivos económicos.
La compañía defiende además que, como consecuencia del acuerdo con Apple, los clientes en España se han beneficiado de una oferta más amplia de productos, que se habría más que duplicado en los últimos cuatro años, así como de mejores descuentos y envíos más rápidos.
Amazon también subraya que ha colaborado con Competencia durante todas las fases del procedimiento para aclarar la naturaleza del acuerdo suscrito con Apple. La empresa asegura que seguirá trabajando con la CNMC para que comprenda los supuestos beneficios para consumidores y vendedores que, según su versión, se derivan de esta relación comercial.
Desde la compañía se recalca igualmente que la decisión que dio origen a la resolución actual se encuentra recurrida y que, a su juicio, las medidas correctoras impuestas solo deberían ser plenamente vinculantes una vez exista una decisión judicial firme, algo que todavía no ha ocurrido.
Qué se juega el mercado digital español con este caso
El pulso entre la CNMC y Apple y Amazon va más allá de un enfrentamiento aislado con dos gigantes tecnológicos. Para el regulador, el caso sirve como ejemplo de cómo debe aplicarse la normativa de competencia en el entorno digital, especialmente cuando confluyen grandes plataformas de intermediación y fabricantes con fuerte poder de mercado.
Una de las principales preocupaciones de Competencia es el impacto de este tipo de acuerdos en la visibilidad de las pymes y de los pequeños distribuidores españoles que venden a través de Amazon. Si el acceso al marketplace o a sus espacios promocionales queda reservado a unos pocos actores seleccionados, el riesgo es que se reduzca la pluralidad de la oferta.
Desde el punto de vista de los consumidores, el organismo considera que las restricciones sobre campañas de marketing y publicidad podrían traducirse en menos alternativas visibles frente a los productos de Apple, lo que condiciona la capacidad del usuario para comparar precios, prestaciones y servicios entre distintas marcas.
Este asunto también se enmarca en el marco regulatorio europeo, donde el control sobre las plataformas de gran tamaño se ha intensificado con normas como la Ley de Mercados Digitales (DMA). Aunque el expediente de la CNMC se rige por la legislación española y el TFUE, el contexto comunitario apunta a una mayor vigilancia sobre cómo se estructuran los acuerdos de distribución online.
En función de cómo se resuelvan los recursos ante la Audiencia Nacional y del resultado del nuevo expediente que la CNMC quiere abrir, el caso podría sentar criterios relevantes sobre la compatibilidad de ciertos contratos de distribución con la competencia efectiva en el mercado español de comercio electrónico.
Lo que está en juego, en última instancia, es el equilibrio entre permitir a las grandes tecnológicas diseñar sus redes de distribución y proteger un entorno en el que vendedores independientes y marcas rivales puedan competir en condiciones razonablemente equitativas, sin que acuerdos bilaterales cierren puertas o reduzcan la visibilidad de opciones alternativas para los usuarios.