En la App Store de iOS habitualmente nos encontramos con una fiebre de temáticas que dura bastantes meses, algunas incluso años. Por ejemplo, la App Store de iOS habitualmente era una plataforma con precios fijos, las compras in-app eran residuales, sin embargo, hoy dÃa es el negocio habitual. Otro ejemplo fueron los juegos de ciudades o granjas que habitaban recientemente en la App Store y que ahora han sido sustituidos por los juegos de estrategia clásicos. La última de las modas en la App Store es la creación de aplicaciones de compra-venta de artÃculos de segunda mano, de forma rápida y fácil. La teorÃa está bien, pero lamentablemente no dan lo que ofrecen, y una vez más la culpa es de la comunidad de usuarios.
La teorÃa: comprar y vender fácilmente
En teorÃa el sistema es ideal, no necesitamos este determinado artÃculo u objeto que tiene un valor considerable y está en buen estado, nada más fácil que un par de buenas fotos, un texto descriptivo sencillo y ya está al alcance de todo el mundo. Lo bueno de estas aplicaciones es que suelen estar geolocalizadas, como por ejemplo Wallapop (tercera en la App Store), Vibbo, Milanuncios, Letgo y asà un interminable número de aplicaciones, todas ellas en la sección de éxitos.
El hecho de estar «geolocalizados» es que nos permite publicar anuncios y al mismo tiempo buscarlos, con la intención de obtener un trato cercano con alguien de nuestra zona, lo que nos hará ahorrar en costes de envÃos y por supuesto en tiempo y desplazamientos. Sin embargo, esto es sabido por muchos, no son pocos precisamente los que ofrecen sus productos de forma masiva indicando claramente que realizan envÃos a todas partes, lo que está bien en algunos casos de productos escasos, pero lo que se vuelve una pérdida de tiempo cuando estos usuarios abusan del sistema.
La práctica: los usuarios son la lacra del sistema teórico

Asà es, sólo debes bucear un rato en Wallapop para decir ¡Walla! Las faltas de ortografÃa son el pan nuestro de cada dÃa en estas aplicaciones, algunas de ellas referentes a la marca del producto que venden, no es poco habitual encontrar cosas como «Pley», «Sansun» o «Aifon».Â
Esto no serÃa del todo preocupante, sino fuera porque otro de las lacras de este sistema es el poco control. Es habitual encontrar calzoncillos en la categorÃa de «Electrónica» o una innumerable oferta de productos o servicios del todo ilegales, como por ejemplo «Claves Wifi», dispositivos electrónicos robados (en su mayorÃa teléfonos) o incluso animales, asà es, no es nada raro encontrar animales al margen de la ley en estas aplicaciones de compra-venta. El hecho de que sea un nido de estafas donde abundan las réplicas de dispositivos o la gente pidiendo dinero por transferencia lo vamos a obviar.
Luego está el tÃpico usuario aburrido, es decir, aquel que en un arranque de aburrimiento se propone buscar y conseguir gangas sin la más mÃnima intención de comprar, como el que juega a los marcianitos. Te encuentras con abundancia de mensajes sin sentido, me han llegado a ofrecer un tatuaje por un iPhone 5s o incluso 35€ por un monitor LED de 22″ con HDMI que estaba a la venta en 90€.
La segunda mano, mi basura a precio de oro

Cualquiera que conozca el mercado de segunda mano en España lo sabe. Para la inmensa mayorÃa de productos los precios están casi por defecto inflados. No es nada extraño encontrarse a dÃa de hoy un iPhone 5 a 300€, dispositivos «totalmente nuevo, sólo tiene la pantalla rota» o productos que valen casi lo mismo que nuevos a pesar de ser de segunda y dudosa mano.
Es por todo ello que es una auténtica lástima que estas aplicaciones cuyas ideas son fantásticas, se nutran de un público y unos usuarios que finalmente hacen abandonar el sistema a quienes realmente están interesados en el mercado real y legal de segunda mano.