El pulso judicial entre Apple y la Comisión Europea ha dado un nuevo giro. El Tribunal General de la Unión Europea, con sede en Luxemburgo, ha desestimado este miĆ©rcoles los tres recursos que la compaƱĆa de Cupertino habĆa presentado contra su designación como Ā«guardiĆ”n de accesoĀ» (gatekeeper) para la App Store y el sistema operativo iOS, en el marco de la Ley de Mercados Digitales (DMA). La sentencia supone un respaldo contundente a Bruselas y confirma que Apple debe seguir cumpliendo las estrictas obligaciones de competencia e interoperabilidad que impone esta normativa.
La decisión, que aĆŗn puede ser recurrida ante el Tribunal de Justicia de la UE limitĆ”ndose a cuestiones de derecho, llega en un momento en que la compaƱĆa mantiene abiertos varios frentes con las autoridades europeas. Entre ellos, una multa de 500 millones de euros impuesta en 2025 por prĆ”cticas monopolĆsticas en la App Store y la decisión de no lanzar su inteligencia artificial Siri AI en la Unión Europea, una medida que la propia empresa vincula directamente con el conflicto regulatorio. El fallo refuerza el margen de maniobra de la Comisión para aplicar la DMA sin que Apple pueda cuestionar su arquitectura bĆ”sica por esta vĆa.
El Tribunal Europeo confirma a Apple como guardiƔn de acceso

La designación de Apple como guardiĆ”n de acceso se remonta a septiembre de 2023, cuando la Comisión Europea incluyó a la App Store, iOS y Safari en la lista de servicios que, por su tamaƱo e influencia, actĆŗan como intermediarios imprescindibles entre las empresas y los usuarios finales. Desde entonces, la compaƱĆa ha intentado por todos los medios impugnar esa etiqueta, alegando que las obligaciones derivadas de la DMA vulneran sus derechos de propiedad intelectual y perjudican la seguridad y privacidad de sus usuarios. El Tribunal General ha rechazado todos los argumentos de Apple y ha confirmado que tanto la tienda de aplicaciones como el sistema operativo móvil deben seguir sometidos a las normas de competencia leal.
La sentencia tambiĆ©n condena a Apple a pagar las costas del procedimiento, tanto las de la Comisión como de la Coalition for App Fairness, la asociación de desarrolladores que se personó en el caso en apoyo de Bruselas. Apple ya ha anunciado que recurrirĆ” la decisión, aunque el recurso de casación solo podrĆ” basarse en cuestiones de derecho y deberĆ” presentarse en un plazo de dos meses y diez dĆas desde la notificación.
Las cinco tiendas de aplicaciones, un solo servicio a efectos legales
Uno de los pilares de la defensa de Apple era que sus cinco tiendas de aplicaciones āpara iPhone, iPad, Mac, Apple Watch y Apple TVā debĆan considerarse servicios independientes. La compaƱĆa sostenĆa que solo la tienda del iPhone alcanzaba por sĆ sola los umbrales de usuarios que exige la DMA para activar la designación como guardiĆ”n de acceso. El tribunal ha desestimado este argumento de plano, seƱalando que, con independencia del dispositivo, todas las tiendas persiguen el mismo objetivo: conectar a los desarrolladores con los usuarios finales para facilitar la distribución de software. Las diferencias que invocaba Apple, segĆŗn la sentencia, se refieren a las caracterĆsticas de cada aparato, no al modelo de negocio subyacente.
La consecuencia prÔctica es que la Comisión puede seguir tratando el ecosistema completo de la App Store como una sola unidad a la hora de calcular los umbrales de facturación y usuarios, sin que Apple pueda fragmentar sus cifras dispositivo a dispositivo para reducir su exposición regulatoria. Esta decisión blinda la capacidad de Bruselas para aplicar la DMA al conjunto de la plataforma de aplicaciones de Apple.
iMessage se libra por ahora, pero la puerta no se cierra

El tercer frente del litigio afectaba a iMessage, el servicio de mensajerĆa de Apple. La Comisión Europea habĆa calificado a iMessage como un Ā«servicio de comunicación interpersonal independiente de la numeraciónĀ» (NIICS), una categorĆa que, de confirmarse como servicio bĆ”sico de plataforma, habrĆa obligado a Apple a hacer interoperable su mensajerĆa con aplicaciones de terceros, algo similar a lo que ya ocurre con WhatsApp y Messenger. Sin embargo, tras una investigación de mercado, Bruselas concluyó en febrero de 2024 que iMessage no debĆa ser designado guardiĆ”n de acceso porque su volumen de usuarios en Europa quedaba por debajo del umbral exigido. Apple, pese a ganar esa batalla concreta, quiso anular tambiĆ©n la propia etiqueta de NIICS, temiendo que pudiera reactivarse en el futuro.
El Tribunal General ha declarado inadmisible este recurso, argumentando que la calificación de NIICS, por sĆ sola, no produce ningĆŗn efecto jurĆdico obligatorio mientras iMessage no figure formalmente en una decisión de designación. La sentencia deja claro que nada de lo decidido hasta ahora estĆ” grabado en piedra: la propia DMA obliga a revisar periódicamente estas calificaciones, por lo que si el uso de iMessage creciera en Europa, Apple podrĆa acabar sometida al mismo rĆ©gimen de interoperabilidad que ya rige para sus competidores.
Apple carga contra la DMA y advierte de riesgos para la privacidad

La reacción de la compaƱĆa no se ha hecho esperar. Un portavoz de Apple ha afirmado que el mandato de la DMA Ā«va mĆ”s allĆ” de lo legal y proporcionadoĀ» y ha advertido de que la norma Ā«amenaza con erosionar dĆ©cadas de protecciones de privacidad y seguridadĀ» que la empresa dice haber desarrollado, dejando a sus usuarios Ā«vulnerables ante nuevos riesgosĀ». Apple ha asegurado que seguirĆ” defendiendo la innovación y la privacidad que sus clientes europeos merecen, en un tono que refleja la beligerancia que la compaƱĆa viene manteniendo desde hace meses en su pulso con Bruselas.
La compaƱĆa tambiĆ©n ha intentado impugnar directamente el artĆculo de la DMA que regula las obligaciones de interoperabilidad de iOS, alegando que vulnera su derecho de propiedad y el principio de proporcionalidad recogidos en la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE. El Tribunal ni siquiera ha entrado a valorar el fondo de este argumento, al considerar que Apple no podĆa plantearlo por la vĆa procesal elegida, al no existir un vĆnculo jurĆdico directo entre esa disposición y la decisión de designación recurrida.
Un conflicto que va mƔs allƔ de los tribunales

Este fallo no es un episodio aislado. Apple mantiene abierto un recurso separado ante el mismo tribunal sobre las especificaciones tĆ©cnicas de interoperabilidad que la Comisión Europea emitió en marzo de 2025, un litigio que trasladarĆ” la discusión tĆ©cnica de fondo. AdemĆ”s, la compaƱĆa ha optado por no lanzar en la Unión Europea su nueva inteligencia artificial, Siri AI, una decisión que enmarca en el mismo pulso regulatorio y que sus crĆticos interpretan como una forma de presión hacia Bruselas. La relación entre Cupertino y las instituciones europeas se ha convertido en un conflicto recurrente, con consecuencias que van mĆ”s allĆ” de lo judicial.
La Comisión Europea ya obligó a Apple en 2024 a abrir iOS a la competencia y, un aƱo despuĆ©s, le impuso una multa de 500 millones de euros por prĆ”cticas monopolĆsticas en la App Store. La Free Software Foundation Europe, que intervino en el caso defendiendo los derechos de desarrolladores y usuarios, ha celebrado el fallo como una confirmación de que la interoperabilidad no es un extra opcional dentro de la DMA, sino una obligación legal en toda regla. Para los usuarios europeos, la App Store seguirĆ” evolucionando bajo estas normas, y la pelea legal, lejos de cerrarse, se traslada ahora a discutir el cómo en lugar del quĆ©.

La sentencia del Tribunal General de la UE confirma que Apple debe seguir cumpliendo las obligaciones de la DMA como guardiĆ”n de acceso para la App Store e iOS, rechazando sus argumentos sobre la fragmentación de las tiendas y declarando inadmisible el recurso sobre iMessage. La compaƱĆa, que ya ha anunciado su intención de recurrir, critica la normativa por considerar que pone en riesgo la privacidad y la seguridad, mientras que Bruselas ve en el fallo un respaldo a su polĆtica de competencia digital. El conflicto, lejos de resolverse, se traslada a nuevos frentes judiciales y regulatorios que marcarĆ”n el futuro del ecosistema de Apple en Europa.

