La prohibición de importación del Apple Watch se relaja tras los cambios de Apple

  • Un tribunal de comercio de EE. UU. considera que los Apple Watch actuales ya no infringen las patentes de Masimo, clave en la anterior prohibición de importación.
  • La ITC bloqueó en 2023 la entrada en EE. UU. de los Apple Watch Series 9 y Ultra 2 por vulnerar patentes sobre medición de oxígeno en sangre.
  • Apple rediseñó sus relojes, modificando la función de oxígeno en sangre para esquivar el veto, y Aduanas autorizó de nuevo la importación.
  • La batalla legal entre Apple y Masimo continúa en varios tribunales, con demandas por patentes, secretos comerciales e indemnizaciones millonarias.

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La prohibición de importación del Apple Watch en Estados Unidos vive un nuevo giro tras el último movimiento de los tribunales norteamericanos. Aunque la disputa se libra al otro lado del Atlántico, lo que ocurra allí puede marcar el rumbo del mercado global de relojes inteligentes, con impacto indirecto también para usuarios y distribuidores en Europa.

En el centro del conflicto está la tecnología para medir el nivel de oxígeno en sangre integrada en determinados modelos del Apple Watch. Un tribunal de comercio de Estados Unidos ha concluido de forma preliminar que las versiones actuales del reloj ya no vulneran las patentes de la compañía médica Masimo, lo que complica la posibilidad de imponer un nuevo bloqueo a su entrada en el país.

Qué ha decidido ahora la justicia estadounidense sobre el Apple Watch

El punto de partida es una resolución preliminar de un tribunal de comercio estadounidense, que ha determinado que los modelos de Apple Watch que Apple comercializa en la actualidad no infringen las patentes de Masimo relacionadas con la pulsioximetría, la tecnología que permite estimar el nivel de oxígeno en sangre.

Esta decisión frena, al menos por el momento, la intención de Masimo de lograr una nueva prohibición de importación del Apple Watch en Estados Unidos. La empresa de monitorización médica había solicitado reactivar el veto, alegando que Apple seguía vulnerando sus derechos de propiedad intelectual a pesar de los cambios introducidos en el dispositivo.

El fallo del tribunal comercial se apoya en el trabajo previo de un juez de la Comisión de Comercio Internacional (ITC), que ya había señalado que los relojes rediseñados no vulneran las patentes en disputa. Según este criterio, los ajustes implementados por Apple en el hardware y el software son suficientes para sortear la orden de bloqueo aprobada en 2023.

No obstante, la pelota no está completamente en el tejado de Apple: la ITC al completo debe todavía revisar y decidir si ratifica esa evaluación del juez. Hasta que la comisión confirme o corrija la decisión, el escenario legal continúa abierto y sujeto a nuevos cambios.

En paralelo, el Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal de Estados Unidos ha confirmado el fallo de 2023 que originalmente impedía la importación de los modelos que sí se consideraban infractores. Es decir, se mantiene la prohibición sobre las versiones antiguas, pero se acepta la situación actual con las unidades modificadas que ya entran en el país.

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Cómo empezó la prohibición de importación del Apple Watch

Para entender el alcance de esta decisión hay que remontarse a la orden de bloqueo dictada por la ITC en diciembre de 2023. En aquel momento, la Comisión concluyó que los Apple Watch Series 9 y Ultra 2 infringían varias patentes de Masimo sobre tecnologías de medición de oxígeno en sangre, fundamentales para las funciones de salud del reloj.

Masimo, con sede en Irvine (California), acusó a Apple de contratar a parte de su personal para apropiarse de desarrollos clave en pulsioximetría, un tipo de sensor que permite estimar el nivel de saturación de oxígeno sin necesidad de un análisis de sangre tradicional. Estas acusaciones desembocaron en una batalla de patentes en varios frentes y en diferentes tribunales estadounidenses.

Como resultado de la decisión de la ITC, Apple se vio obligada a interrumpir la importación y venta en Estados Unidos de los modelos afectados que incluían la implementación original de la función de oxígeno en sangre. Este veto generó incertidumbre en el mercado y obligó a la compañía a mover ficha con rapidez.

La prohibición se centraba en esos modelos concretos y en esa versión específica de la tecnología de salud, por lo que la compañía de Cupertino optó por una estrategia pragmática: cambiar el producto para dejar de encajar en la definición que la ITC había considerado infractora.

Los cambios que Apple introdujo en el Apple Watch para eludir el veto

Tras el bloqueo, Apple procedió a rediseñar la función de oxígeno en sangre en sus relojes, tanto a nivel de software como en la forma en que se presentan los datos al usuario. El objetivo era claro: seguir ofreciendo métricas de salud sin pisar las patentes que la ITC había considerado vulneradas.

Uno de los cambios más relevantes es que, en los modelos actualizados, la información del sensor de oxígeno ya no se muestra directamente en el reloj de la misma manera que antes. Ahora, los datos se visualizan en dispositivos asociados, como el iPhone, que actúan como pantalla principal para esa medición concreta.

En la versión anterior, el Apple Watch permitía consultar la saturación de oxígeno en sangre directamente en la muñeca, algo que la ITC vinculó de forma directa con el uso de la tecnología patentada por Masimo. La nueva configuración pretende diferenciarse de ese esquema y limitar el posible solapamiento técnico.

Estos cambios se sometieron a revisión por parte de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, organismo que tiene la última palabra sobre qué productos pueden cruzar la frontera. Aduanas acabó dando luz verde a la entrada de los Apple Watch modificados, interpretando que el rediseño los alejaba de la infracción inicial.

A partir de esa aprobación, Apple reanudó progresivamente la importación y comercialización de los modelos actualizados, mientras continuaba la disputa legal de fondo con Masimo en distintos juzgados y órganos administrativos.

La respuesta de Masimo y la batalla judicial en varios frentes

A pesar de la validación de Aduanas y del criterio favorable de la ITC respecto a los relojes rediseñados, Masimo no ha dado por zanjado el conflicto. La empresa ha presentado una demanda específica contra la Oficina de Aduanas, cuestionando la legalidad de la decisión que permitió volver a importar los nuevos Apple Watch.

Además de esta vía, Masimo mantiene otras demandas contra Apple en tribunales federales de California. En una de ellas acusa directamente a la compañía de infracción de patentes y de robo de secretos comerciales relacionados con sus tecnologías de monitorización médica.

En este contexto, un jurado federal concedió a Masimo 634 millones de dólares en un juicio de patentes celebrado en noviembre, una cantidad significativa que subraya la dimensión económica de la disputa. Apple, por su parte, ya ha anunciado que apelará ese veredicto y defendió públicamente que la mayoría de las demandas de Masimo han sido desestimadas.

La compañía tecnológica sostiene desde hace años que las acusaciones de Masimo no tienen base y que se trata de una campaña de litigios destinada a frenar la competencia en el mercado de dispositivos de salud conectados. Según Apple, en los últimos seis años se habrían presentado decenas de demandas, de las que solo una pequeña parte ha prosperado.

Mientras tanto, Masimo guarda un perfil más discreto en sus declaraciones públicas: un portavoz de la empresa ha optado por no comentar en detalle las últimas resoluciones, en un contexto en el que cualquier declaración puede tener impacto en los procedimientos en curso.

Un conflicto con impacto potencial más allá de Estados Unidos

Aunque la prohibición de importación del Apple Watch afecta directamente al mercado estadounidense, las consecuencias de esta disputa no se limitan a ese país. Lo que ocurre en el principal mercado tecnológico del mundo puede influir en cómo actúan reguladores y tribunales en otras regiones, incluida la Unión Europea.

En Europa, los relojes de Apple con medición de oxígeno en sangre no se han visto sometidos a un bloqueo similar, pero los reguladores comunitarios observan con atención los conflictos de patentes y los posibles abusos de posición dominante en el ámbito digital. Una decisión firme contra Apple en Estados Unidos podría alentar nuevas reclamaciones o investigaciones en territorio europeo.

Al mismo tiempo, esta clase de disputas deja en evidencia la dependencia creciente de los fabricantes de tecnología de salud respecto a las patentes de terceros. Empresas que operan en España o en otros países de la UE pueden enfrentarse a dilemas parecidos si integran sensores o algoritmos protegidos por patentes de compañías especializadas.

Para los consumidores europeos, el caso sirve como recordatorio de que las funciones avanzadas de salud no están garantizadas de forma indefinida. Cambios en las licencias, en las normas sanitarias o en las resoluciones judiciales pueden forzar a los fabricantes a actualizar, limitar o incluso retirar determinadas características mediante simples actualizaciones de software.

Este tipo de situaciones puede traducirse en que, de un día para otro, un reloj inteligente deje de ofrecer exactamente las mismas funciones por las que fue comprado, aunque el hardware sea perfectamente capaz de seguir haciéndolo, algo que ya se ha visto en otros dispositivos y plataformas conectadas.

El papel de las grandes operaciones corporativas en el sector sanitario

Al fondo de toda esta historia también está el creciente interés de las grandes compañías por el sector de la salud conectada. En febrero, el conglomerado Danaher llegó a un acuerdo para adquirir Masimo por unos 9.900 millones de dólares, una operación que refuerza el valor estratégico de sus patentes y su tecnología médica.

Con esta compra, Danaher se aseguraría el control de un portafolio clave de innovaciones en monitorización no invasiva, con aplicaciones tanto en entornos hospitalarios como en el mercado de consumo, donde relojes y pulseras inteligentes compiten por ofrecer métricas cada vez más precisas.

Para Apple, este movimiento implica que, a medio plazo, puede tener enfrente no solo a una empresa especializada de tamaño medio, sino a un gigante industrial con amplios recursos para sostener litigios prolongados y negociar licencias en condiciones más favorables para sus propios intereses.

En Europa y en España, donde el mercado de dispositivos de salud conectada sigue ganando peso, las decisiones estratégicas que tomen empresas como Apple, Masimo o Danaher pueden cambiar la disponibilidad de ciertas funciones en los productos de consumo, así como el coste de licencias y acuerdos con hospitales, aseguradoras o sistemas públicos de salud.

Todo ello sitúa la disputa por la prohibición de importación del Apple Watch en un contexto más amplio: el de la carrera por dominar la próxima generación de herramientas de monitorización de la salud, en la que el acceso a las mejores patentes puede marcar la diferencia.

El escenario que se dibuja tras las últimas decisiones judiciales es el de una victoria parcial para Apple, que logra mantener en el mercado estadounidense sus Apple Watch rediseñados y esquivar, por ahora, una nueva prohibición de importación, mientras Masimo continúa presionando en los tribunales con demandas paralelas y cuantiosas indemnizaciones en juego; a falta de un cierre definitivo por parte de la ITC y de las instancias de apelación, el caso sigue abierto y demuestra hasta qué punto las funciones de salud de los dispositivos que usamos a diario dependen de complejas batallas legales en las que se cruzan intereses empresariales, innovación tecnológica y la interpretación de las leyes de patentes.

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