La realidad detrás de la durabilidad de los teléfonos «plegables»

Galaxy Z Flip

Dice el refrán que el ser humano es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra, y Samsung es una compañía extremadamente humana al parecer. Recientemente se ofreció el Galaxy Unpacked, donde Samsung tiene a bien lanzar sus productos más punteros al mercado, generalmente la gama «Galaxy S» de turno. Sin embargo, en esta ocasión el Galaxy S20 ha sido notablemente eclipsado, el Galaxy Z Flip ha sido el foco de todas las cámaras. Sin embargo, este Samsung Galaxy Z Flip ha vuelto a sembrar dudas en términos de durabilidad, la cara oculta de los teléfonos plegables.

Una vez más JerryRigEverything se ha puesto manos a la obra, tocaba probar el nuevo «cristal ultradelgado» que venía a solventar los evidentes problemas estructurales que arrastraba el Galaxy Fold, tan evidentes que fueron retirados a los analistas para «rediseñar» el dispositivo. Parece casi irónico que en una época donde las grandes compañías invierten (en teoría) ingentes cantidades de dinero en I+D con la única intención de hacer sus dispositivos más resistentes, especialmente en cuanto al cristal, se aventuran a lanzar estos pseudoprototipos que contradicen décadas de moviilidad, practicidad y resistencia. Y como era de esperar teniendo en cuenta cómo está haciendo Samsung las cosas últimamente, el resultado está siendo catastrófico.

En atención al vídeo que acompaña a estas líneas, lo que Samsung denomina «vidrio ultradelgado» parece comportarse más bien como un plástico… ¿recordáis aquellas pantallas de plástico de los primeros smartphones? En atención a las escalas utilizadas por el YouTuber, el Galaxy Z Flip empieza a mostrar signos irreparables de daño en los niveles dos y tres, mientras que generalmente los dispositivos clásicos suelen resistir a rayaduras de nivel cinco o seis. Para hacernos una idea, el zafiro está representado entre el nivel ocho o nueve, mientras que el diamante sería el máximo, nivel diez.

Pero eso no es todo, a pesar de que Samsung sigue empeñándose en llamarlo «vidrio», resulta que la pantalla reacciona a una fuente de calor (un mechero en el caso del vídeo) como reaccionaría el plástico, y si te lo propones, podrás arañarlo con la uña, sí, con la uña, en la época en la que las imitaciones de Rosalía con uñas de más de tres centímetros de largo campan a sus anchas por las calles de Madrid. No termino de entender cómo pueden diseñar un teléfono que tiende a arañarse con una parte esencial para su uso, el dedo humano.

Galaxy Z Flip

Esta es, sin embargo, la explicación oficial de Samsung sobre la pantalla del Galaxy Z Flip:

Tiene una pantalla Infinity Flex con un vidrio ultradelgado de Samsung que le otorga un aspecto elegante y de primera calidad. Ofrece una experiencia de visualización inmersiva.

La tecnología UTG (como llaman a este vidrio) de Samsung, la primera de su clase, es diferente de la de los otros Galaxy. Aunque la pantalla se dobla, debe manejarse con cuidado. Además, el Galaxy Z Flip tiene una capa protectora en la parte superior, similar a la del Galaxy Fold.

No obstante, y a pesar de todo, Samsung promete ofrecer reemplazos de pantalla por alrededor de 120 euros, algo que me cuesta creer teniendo en cuenta lo que cuesta cambiar la pantalla de otros modelos de la marca, que además cuestan mucho menos dinero. No hay que olvidar que el Samsung Galaxy Z Flip cuesta más de 1.300 euros, precio de teléfono «premium» a pesar de que a bien seguro, cada vez que una marca lanza un dispositivo de este rango de coste suele hacer referencia a lo mucho que han invertido en su resistencia, durabilidad y a menudo incluso resistencia al agua.

Este no es el teléfono flexible que soñamos

Las marcas siguen empeñándose en mostrarnos el valioso mundo de los teléfonos flexibles, pero a su manera. Después de tantos años centrándonos en el mundo de la tecnología a través de Actualidad Gadget y Actualidad iPhone, he de reconocer que nunca había visto hasta ahora las prácticas que las empresas están llevando a cabo con la «promoción» de sus teléfonos flexibles. Para muestra Motorola, que prestó su modelo Razr a los analistas con un límite de 24 horas, tan sólo un día para probar un terminal que cuesta 1.599€, ahí es nada.

Seamos serios, les dan 24 horas para hacer el mejor anuncio que puedan, y es que si nos dejan más tiempo el cacharro en las manos puede que nos demos cuenta de sus defectos, que no son pocos, y trasladándolo a nuestros seguidores puede caer alguna que otra venta. No, estos no son los teléfonos flexibles que soñamos: Poco resistentes, excesivamente gruesos, con sistemas operativos poco prácticos y en algunos casos un hardware inferior a la media. Sigan trabajando en los teléfonos plegables, pero algo me dice que van a acabar en el mismo cajón que las gafas de realidad virtual, los televisores con tecnología 3D y las cintas Beta.


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