Apple ha aprovechado su conferencia anual de desarrolladores para dar un golpe sobre la mesa con la presentación de macOS 27 Golden Gate. Este nombre, que rinde homenaje al mÃtico puente de San Francisco, no es casualidad, ya que la compañÃa pretende que este software sirva de pasarela definitiva hacia una experiencia totalmente dominada por la inteligencia artificial. Se trata de una versión que, si bien mantiene la elegancia habitual de la casa, supone un antes y un después en la historia del Mac al centrarse exclusivamente en la arquitectura de sus propios procesadores.
La noticia ha caÃdo como un jarro de agua frÃa para quienes todavÃa aguantan con equipos antiguos, ya que macOS 27 marca el adiós definitivo a los ordenadores con procesador Intel. Tras seis años de transición, Apple ha decidido que ya es hora de centrar todos sus esfuerzos en exprimir la potencia de los chips de la serie M, lo que permite que el sistema operativo gane en agilidad pero deje fuera a modelos icónicos que hasta ayer mismo seguÃan dando el callo en muchos escritorios españoles.
Un diseño más pulido con el sello Liquid Glass

En el apartado estético, Apple no ha querido inventar la rueda, pero sà que ha metido mano para que todo luzca mucho más coherente. El estilo Liquid Glass, que ya conocÃamos, ha sido refinado para que el usuario tenga un control total sobre las transparencias de las ventanas. Ahora, a través de los ajustes, podemos decidir si queremos una interfaz que parezca cristal puro o algo más opaco para que no se nos canse la vista tras horas de trabajo. Las barras laterales ahora se funden con los bordes y las esquinas de todas las aplicaciones tienen exactamente el mismo radio, eliminando esas pequeñas inconsistencias que a los más detallistas les sacaban de quicio.
Los iconos también han pasado por el taller de chapa y pintura. Se ha abandonado ese toque plano para dar paso a unos diseños con profundidad 3D que aprovechan mejor las transparencias de Liquid Glass, haciendo que el dock se sienta más vivo que nunca. Es un cambio que entra por los ojos y que, aunque pueda parecer menor, le da al sistema un aire de modernidad que se agradece, especialmente cuando trabajamos con varias ventanas abiertas a la vez.
Siri AI: Un asistente que por fin entiende lo que dices
La gran estrella de la función es, sin duda, Siri AI. Apple ha dejado de lado su testarudez y ha unido fuerzas con Gemini de Google para que su asistente sea capaz de mantener conversaciones de tú a tú. Lo mejor de todo es que ahora Siri cuenta con su propia aplicación dedicada con historial de chat, por lo que podemos usarla como si fuera un compañero de trabajo al que pedirle que nos resuma un PDF o que compare tres informes que tenemos en el escritorio. La integración es tan profunda que basta con hacer clic derecho en un grupo de archivos para que la IA haga su magia sin que tengamos que mover un dedo.
Para el territorio europeo, y concretamente en España, la situación es un poco agridulce. Aunque la tecnologÃa está ahÃ, Siri AI llegará inicialmente en inglés y su despliegue en castellano se hará esperar un poco más de lo habitual debido a los ajustes necesarios para cumplir con las normativas locales de privacidad. Aun asÃ, otras funciones de Apple Intelligence, como la generación de imágenes en Image Playgrounds o las herramientas de escritura para corregir correos electrónicos, sà que estarán disponibles para hacernos la vida un poco más fácil desde el primer dÃa.
Safari y la productividad en el punto de mira

Safari no se ha quedado atrás en esta oleada de novedades. El navegador de Apple es ahora capaz de agrupar pestañas de forma inteligente según lo que estemos haciendo. Si te pones a buscar hoteles y vuelos para las vacaciones, el sistema lo detectará y te organizará todo en un mismo sitio para que no tengas un caos de ventanas abiertas. Además, han incluido una función muy curiosa que permite crear extensiones personalizadas simplemente escribiendo lo que necesitamos, algo que hasta hace poco parecÃa ciencia ficción para el usuario medio.
Por otro lado, la función Visual Intelligence ahora tiene un acceso directo en el teclado. Es tan sencillo como capturar una zona de la pantalla y dejar que el Mac nos diga qué estamos viendo o nos traduzca un texto al instante. Esto, sumado a la posibilidad de crear álbumes compartidos con Android y Windows desde la app Fotos, rompe un poco los muros del ecosistema de Apple, facilitando que podamos enviar fotos a los amigos que no tienen un iPhone sin perder calidad por el camino.
Rendimiento optimizado y compatibilidad

Bajo el capó, las mejoras son notables. Apple promete que las aplicaciones se abren un 30% más rápido, algo que se nota especialmente en equipos con unos años encima como el MacBook Air con chip M1. Gran parte de esta agilidad se debe a un nuevo programador de CPU que prioriza las tareas más importantes del usuario en tiempo real. Además, AirDrop ha subido de nivel, permitiendo enviar ráfagas de fotos pesadas hasta un 70% más rápido que antes, lo que es una bendición para quienes trabajamos con archivos de gran tamaño a diario.
En cuanto a los modelos que podrán dar el salto a esta versión, la lista es clara: necesitas un procesador Apple Silicon. Se quedan fuera joyas como el MacBook Pro de 16 pulgadas de 2019 o el iMac de 27 pulgadas de 2020. Podrán actualizar a macOS 27 Golden Gate todos los MacBook Air y Pro desde el año 2020 (con M1 en adelante), los iMac desde 2021, asà como toda la familia Mac mini, Mac Studio y el potente Mac Pro con chips de la serie M. La beta pública llegará en julio, pero para la versión final y estable habrá que esperar hasta mediados de septiembre.
El despliegue de esta nueva actualización supone el cierre de un ciclo tecnológico muy importante para la compañÃa de Cupertino, priorizando la eficiencia de sus propios componentes para ofrecer una experiencia de usuario mucho más fluida. Con un sistema de control parental renovado y un enfoque total en la inteligencia artificial generativa, macOS 27 Golden Gate se posiciona como una herramienta robusta tanto para el ocio como para el entorno profesional, asegurando que nuestros ordenadores sigan sintiéndose actuales a pesar del paso del tiempo.

