
Llevamos unos días probando la primera beta de macOS 27 Golden Gate y la verdad es que las sensaciones son bastante curiosas. Aunque a simple vista parezca una actualización que viene a pulir lo que ya teníamos, en cuanto empiezas a trastear con las tripas del sistema te das cuenta de que Apple está preparando el terreno para algo mucho más grande relacionado con el control táctil. No es solo que el sistema se mueva con una fluidez pasmosa, sino que hay decisiones de diseño que solo cobran sentido si tenemos en mente un hardware que se pueda tocar.
La conferencia de desarrolladores de este año no trajo nuevos cacharros físicos, pero el código no miente y nos ha dejado pistas muy jugosas sobre lo que está por venir en los próximos meses. Apple parece haber dejado atrás esa vieja cabezonería de que los dedos no sirven para manejar un ordenador, y con Golden Gate se asientan las bases de una interfaz híbrida que promete cambiar nuestra forma de trabajar. En Europa, además, estamos de enhorabuena porque muchas de las funciones de inteligencia artificial que se nos habían negado en otros dispositivos van a aterrizar de lleno en nuestros Mac.
Gestos heredados del iPhone y mejoras en Sidecar
Una de las sorpresas más llamativas ha sido encontrar gestos que hasta ahora eran exclusivos de iOS. Aplicaciones como Safari, Mail o Calendario han incorporado el famoso gesto de deslizar hacia abajo para actualizar el contenido, algo que con un ratón es totalmente innecesario pero que resulta natural en una pantalla táctil integrada. Es una de esas pequeñas señales que nos dicen que el sistema operativo está mutando para adaptarse a un nuevo tipo de panel que podría llegar a las tiendas antes de lo que pensamos.

Pero la cosa no se queda ahí, ya que la función Sidecar, que nos permite usar el iPad como monitor secundario, ha recibido un lavado de cara técnico impresionante. Ahora ya no estamos limitados a usar el Apple Pencil o el cursor del teclado; el sistema permite interactuar con los elementos de macOS directamente con el dedo sobre la pantalla del iPad. Es, en esencia, un ensayo general para un futuro MacBook táctil que, según los rumores que llegan de las cadenas de suministro, montará paneles OLED de última generación fabricados por Samsung.
El fin de la era Intel y la llegada de Siri AI a España
Con macOS 27 Golden Gate se cierra un capítulo importante en la historia de la informática personal de la manzana. Este sistema es el primero que abandona por completo la compatibilidad con procesadores Intel, dejando fuera a modelos icónicos que todavía daban guerra. A partir de ahora, solo los equipos con chips Apple Silicon, desde el M1 en adelante, podrán disfrutar de las novedades, lo que permite a los ingenieros optimizar el software al máximo sin tener que mirar atrás.
Personalización con Liquid Glass y rendimiento extremo
En el apartado visual, Apple ha dado un paso atrás en algunas decisiones controvertidas para ganar en legibilidad, volviendo a bordes más definidos pero manteniendo la esencia del diseño Liquid Glass. Ahora contamos con un selector de transparencia en los ajustes del sistema que nos permite decidir qué nivel de traslucidez queremos en nuestras ventanas. Es un detalle que se agradece un montón, sobre todo para los que trabajamos muchas horas frente al monitor y necesitamos que la interfaz no nos distraiga más de la cuenta con fondos demasiado chillones.

Si hablamos de velocidad, la mejora en AirDrop es de las que se notan en el día a día, permitiendo pasar archivos pesados de forma casi instantánea entre dispositivos. Además, el nuevo buscador Spotlight ha adoptado una estética que recuerda mucho a la Dynamic Island de los teléfonos, lo que unifica visualmente todo el ecosistema de la marca. Todo esto, sumado a la potencia que ofrecerán los próximos chips M6 fabricados en un proceso de 2 nanómetros, nos sitúa ante una de las etapas más potentes en cuanto a rendimiento bruto se refiere para el sector profesional en nuestro país.
Esta nueva versión del sistema operativo para ordenadores es una declaración de intenciones que prioriza la estabilidad y la preparación para el futuro soporte táctil sin descuidar el rendimiento que exigen los usuarios avanzados. Aunque el adiós a las ventanas flotantes pueda resultar algo nostálgico para algunos, la llegada de Siri AI sin las trabas legales de la Unión Europea y la optimización de las herramientas de productividad convierten a Golden Gate en un pilar fundamental para la transición que Apple planea completar a finales de año. Estamos ante un software que vuela, que se siente sólido desde la primera beta y, sobre todo, nos deja con las ganas de ver qué hardware acompañará finalmente a todas estas funciones táctiles que ya están listas para ser usadas.
