Lo que era un secreto a voces entre los mentideros tecnológicos ha terminado por confirmarse de forma oficial, y es que Apple ha decidido dar el carpetazo final a la era Intel con el anuncio de su próximo sistema operativo. Esta decisión supone que las mÔquinas que no cuenten con la arquitectura propia de la casa se quedarÔn fuera de las grandes novedades de software, marcando un antes y un después en la historia de la informÔtica personal de la manzana mordida.
Durante la celebración del próximo evento para desarrolladores que tendrĆ” lugar a principios de junio, se espera que macOS 27 sea el gran protagonista de la jornada, aunque la noticia ha caĆdo como un jarro de agua frĆa para quienes todavĆa estiran la vida Ćŗtil de sus equipos veteranos. La compaƱĆa ha dejado claro que su hoja de ruta pasa exclusivamente por el silicio propio, dejando atrĆ”s una colaboración con Intel que ha durado casi dos dĆ©cadas pero que ya no encaja en sus planes de futuro.
Modelos de Mac que se despiden de las actualizaciones

La lista de damnificados incluye mĆ”quinas que todavĆa rinden de maravilla, incluyendo el MacBook Pro de diecisĆ©is pulgadas que salió a finales de la dĆ©cada pasada y que supuso el culmen de aquella generación. Tampoco podrĆ”n dar el salto los MacBook Pro de trece pulgadas lanzados en 2020 con cuatro puertos Thunderbolt, ni el icónico iMac de 27 pulgadas que fue el Ćŗltimo de su estirpe en montar los procesadores de la marca azul antes de que todo cambiara.
Incluso el potente Mac Pro de 2019, una bestia parda en cuanto a rendimiento bruto se refiere, ha visto cómo se le pone fecha de caducidad a sus actualizaciones de sistema principales. Aunque a muchos usuarios en EspaƱa les parezca una faena, la arquitectura Apple Silicon lleva tiempo demostrando que juega en otra liga, y mantener la compatibilidad con el hardware antiguo supone un esfuerzo de ingenierĆa que en Cupertino ya no estĆ”n dispuestos a asumir.
Para que nadie se lleve las manos a la cabeza antes de tiempo, hay que aclarar que estos equipos no se van a convertir en pisapapeles de la noche a la maƱana. Apple ha confirmado que los parches de seguridad seguirĆ”n activos por un plazo de tres aƱos extra, lo que da un margen de maniobra bastante generoso para seguir trabajando con ellos sin miedo a ataques externos, aunque nos quedemos sin las virguerĆas visuales o las nuevas herramientas de productividad.
El papel de Rosetta 2 y la migración de software

Desde que se inició la transición en 2020, la herramienta Rosetta 2 ha sido fundamental para que la mayorĆa de programas siguieran funcionando, pero sus dĆas como utilidad general estĆ”n contados a partir de esta nueva iteración. La idea de la compaƱĆa es que este traductor de código empiece a desaparecer de forma gradual, quedando relegados Ćŗnicamente a tareas muy especĆficas como el soporte para videojuegos antiguos que ya no reciben mantenimiento por parte de sus creadores.
Vaya tela con los plazos, pero esto obligarÔ a muchos desarrolladores a optimizar sus aplicaciones nativamente si no quieren que sus usuarios empiecen a notar problemas de rendimiento o, directamente, incompatibilidades. En el entorno profesional, donde se depende de herramientas muy concretas de edición o diseño, este aviso es una señal clara de que toca ir pensando en renovar el parque informÔtico antes de que el soporte desaparezca del todo.
No es moco de pavo lo que se avecina, ya que el sistema operativo pretende ser mucho mĆ”s Ć”gil prescindiendo del lastre tecnológico que supone emular instrucciones de procesadores antiguos. Al centrarse solo en los chips de la serie M y los nuevos procesadores A18 Pro de los portĆ”tiles mĆ”s recientes, el equipo de software puede exprimir cada ciclo de reloj para que la experiencia sea fluida como la seda, algo que los usuarios agradecen en el dĆa a dĆa.
La inteligencia artificial como motor del cambio

El gran motivo detrÔs de este corte radical en el soporte técnico tiene un nombre propio: inteligencia artificial. Se rumorea que Apple presentarÔ una versión de Siri mucho mÔs capaz gracias a la inteligencia artificial generativa, permitiendo que el asistente entienda mucho mejor el contexto de lo que estamos haciendo en pantalla o de lo que guardamos en nuestros correos y archivos personales.
Este tipo de funciones realizan tareas complejas que requieren la potencia de los motores neuronales de los chips M, algo de lo que carecen los procesadores de Intel de hace unos aƱos. Poder resumir documentos extensos, editar fotos de forma automatizada o gestionar la agenda de manera inteligente de forma local āsin que los datos salgan del ordenadorā es algo que simplemente no se puede hacer con garantĆas en el hardware antiguo de pascuas a ramos.

A fin de cuentas, esta transición que empezó hace mĆ”s de un lustro estĆ” a punto de cerrar su Ćŗltimo capĆtulo de forma definitiva. Aunque a nadie le guste que su ordenador pierda comba con las novedades, los usuarios con chips M1 o superiores pueden respirar con total tranquilidad, puesto que sus mĆ”quinas estĆ”n preparadas para aprovechar todo lo que estĆ” por venir en los próximos aƱos sin despeinarse.
El panorama actual deja claro que para estar a la última en el ecosistema de la manzana hay que apostar por el silicio propio sin mirar atrÔs. Con la llegada de macOS 27, se pone punto final a una etapa de convivencia entre dos mundos, centrando todos los esfuerzos en una arquitectura unificada que promete cambiar la forma en la que interactuamos con nuestros ordenadores, siempre y cuando tengamos el hardware adecuado para subirnos a ese tren.
