Mejores DNS para navegar más rápido y seguro en tu iPhone y iPad

  • Elegir un DNS alternativo mejora velocidad, estabilidad, seguridad y privacidad en iPhone y iPad frente al servidor de la operadora.
  • Proveedores como Cloudflare, Google, Quad9, OpenDNS, AdGuard o NextDNS destacan por rendimiento y funciones de filtrado o control parental.
  • Cambiar los DNS en iOS y iPadOS es sencillo desde Ajustes > Wi‑Fi, aplicando las direcciones deseadas en cada red utilizada.
  • Combinar buenos servidores DNS con tecnologías como DNSSEC, DoH, DoT o DNSCrypt refuerza la protección de las consultas sin complicar el uso diario.

Mejores DNS para navegar más rápido y seguro en tu iPhone y iPad

Tener bien configurados los DNS en tu iPhone y iPad puede marcar mucho más la diferencia de lo que parece: páginas que cargan antes, menos fallos al abrir webs, más protección frente a sitios maliciosos y algo más de privacidad frente a tu operadora y a terceros. Todo eso se consigue cambiando un simple par de números en los ajustes de red.

Además, muchos de estos servidores incluyen funciones extra como bloqueo de publicidad, control parental o filtrado de malware, algo muy útil si hay peques en casa o si te conectas a menudo a redes Wi‑Fi públicas. Vamos a ver con calma qué es un DNS, qué implica cambiarlo y cuáles son los mejores para exprimir tu conexión en iPhone y iPad. Vamos allá con las mejores DNS para navegar más rápido y seguro en tu iPhone y iPad.

Qué es un DNS y por qué influye en tu iPhone y iPad

Mejores DNS para navegar más rápido y seguro en tu iPhone y iPad

Cuando escribes «google.com» o «xataka.com» en Safari, tu dispositivo necesita saber a qué dirección IP numérica tiene que conectarse. Los servidores DNS (Domain Name System, o Sistema de Nombres de Dominio) son la “agenda” que traduce esos nombres fáciles de recordar en IPs tipo 142.250.184.174.

En realidad, un DNS es una enorme base de datos distribuida y jerárquica repartida por todo Internet, que almacena la correspondencia entre dominios, direcciones IP, servidores de correo y otros registros técnicos. Gracias a ello, puedes cambiar la IP de una web, usar redes de distribución de contenido (CDN) o mover un servicio de servidor sin que el usuario tenga que aprenderse nada nuevo.

Por defecto, tu iPhone y tu iPad usan los servidores DNS de tu operadora, que suelen funcionar “suficientemente bien” pero no siempre son los más rápidos ni los más respetuosos con tu privacidad. Además, son el punto donde muchos operadores aplican bloqueos por orden judicial o por políticas internas.

Al cambiar a un DNS alternativo, puedes ganar velocidad, estabilidad, seguridad adicional y, en ocasiones, capacidad para saltarte ciertos bloqueos. Eso sí, un DNS no sustituye a una VPN: normalmente no cifra todo tu tráfico ni oculta tu IP, aunque sí controla qué dominios resuelve. Si necesitas una VPN, opciones como Warp, su VPN gratuita y segura complementan estas medidas.

La gran ventaja práctica es que un buen servidor DNS reduce el tiempo que tu iPhone tarda en “resolver” cada dominio. Como esa consulta se hace constantemente mientras navegas, en juegos online y en muchas apps, un pequeño ahorro por petición se nota bastante en la fluidez general.

Qué diferencia a un DNS rápido, seguro y fiable

Un buen servidor DNS tiene que cumplir tres grandes requisitos: velocidad, seguridad y fiabilidad. Si uno de esos tres falla, tu experiencia de uso se resiente, por muy buena que sea tu fibra o tu tarifa móvil.

En primer lugar está la velocidad de resolución. Cada vez que Safari, Netflix o un juego online necesitan conectar con un dominio, consultan el DNS. Cuanto más rápido responda, menos esperas “invisibles” hay entre pantallas, botones y cargas. Servicios como Cloudflare o Google Public DNS llevan años compitiendo, con pruebas independientes (DNSPerf, por ejemplo) que les colocan casi siempre en cabeza.

En segundo lugar tenemos la seguridad. Algunos DNS se limitan a resolver dominios, mientras que otros integran listas negras con webs de phishing, malware, botnets o contenido fraudulento. Gracias a esto, bloquean automáticamente dominios peligrosos antes incluso de que la página llegue a tu navegador, actuando como un primer cortafuegos.

También influye mucho la privacidad y la política de registros. Hay proveedores que guardan poco más que estadísticas anónimas, otros prometen eliminar tu IP en 24 o 48 horas y algunos almacenan más datos para análisis internos o publicidad. Cloudflare y Quad9, por ejemplo, enfatizan que no venden ni conservan tu IP de forma prolongada, mientras que Google DNS borra la IP tras un periodo corto pero sí usa datos agregados para diagnóstico.

Por último, está la fiabilidad y la disponibilidad. Grandes redes como Google, Cloudflare, Cisco/OpenDNS o Verisign tienen infraestructuras con muchos nodos repartidos por el mundo, uso de Anycast y redundancia, lo que se traduce en menos caídas y mejores tiempos de respuesta, incluso en horas punta o ante ataques DDoS.

Ventajas de usar DNS alternativos frente a los de la operadora

Cuando sales de los DNS que trae tu router por defecto, empiezan a aparecer ventajas que van más allá de que una web tarde uno o dos segundos menos en cargar: ganas control sobre tu propia navegación.

Una de las ventajas más claras es la mayor rapidez y estabilidad. Muchos DNS públicos están optimizados para procesar millones de consultas por segundo y se apoyan en enormes redes de servidores. Eso suele traducirse en respuestas más consistentes que las de algunos DNS de operadora, que en ocasiones se saturan o fallan.

También tienes mejoras en seguridad y control parental. Servicios como OpenDNS, AdGuard, CleanBrowsing, SafeDNS o NextDNS permiten activar filtros para bloquear webs de malware, phishing, porno, apuestas o categorías concretas. Es una forma muy cómoda de proteger a niños y adolescentes en casa, aplicando las reglas desde el propio router o en el iPhone/iPad de cada uno.

Otro punto interesante es la posibilidad de esquivar ciertos bloqueos por DNS. Si tu operadora ha bloqueado el acceso a una web mediante su propio servidor de nombres, cambiar a un DNS público suele permitirte seguir accediendo, siempre que el bloqueo no se haga por otras vías (IP, capa de aplicación, etc.).

No hay que olvidar la estabilidad ante cambios de IP y uso de CDN. Un DNS bien gestionado se asegura de devolverte siempre la IP óptima, normalmente el servidor más cercano de una red de distribución de contenidos, lo que mejora la latencia en streaming, descargas y juegos.

Tipos de DNS y cómo elegir el más adecuado

Cuando empiezas a mirar opciones verás que hay muchos sabores distintos de DNS. Conviene tener clara la clasificación básica para no mezclar churras con merinas y escoger el que mejor encaja con tu uso real de iPhone y iPad.

Por un lado están los DNS públicos, abiertos a cualquier usuario sin necesidad de registro, como Google Public DNS, Cloudflare, Quad9, OpenDNS Home o los de Verisign. Suelen ser gratuitos, rápidos y sencillos de configurar: basta con poner las IPs en los ajustes.

En el otro extremo están los DNS privados o corporativos, generalmente internos de empresas, que sólo responden a clientes dentro de la red de la compañía. Suelen usarse para acceder a recursos internos (VPN, intranets, servidores propios) y no te interesan para uso doméstico salvo que tu trabajo te lo pida.

También hay una división entre DNS gratuitos y de pago. Los gratuitos (Google, Cloudflare, Quad9, muchos perfiles de OpenDNS, etc.) funcionan muy bien, pero los de pago tienden a ofrecer más características: estadísticas avanzadas, soporte dedicado, más opciones de filtrado y, en ocasiones, mejores garantías de servicio (SLA).

Por último, varios proveedores ofrecen perfiles especializados: uno “estándar”, otro “familia” (bloqueo de adultos), otro “sin filtro” o con soporte DNSSEC. OpenDNS, AdGuard, CleanBrowsing, SafeDNS o Quad9 juegan bastante con estas variantes, de modo que puedes ajustar el nivel de protección a cada dispositivo.

Listado de servidores DNS recomendados para iPhone y iPad

iPhone 17e

Vamos al meollo: estos son algunos de los mejores DNS para combinar velocidad, seguridad y privacidad, con sus direcciones IPv4 principales. Todos se pueden configurar sin problemas en iOS y iPadOS.

Google Public DNS – 8.8.8.8 y 8.8.4.4

El DNS público de Google es probablemente la opción más conocida. Destaca por su gran rendimiento global, estabilidad y baja latencia. No necesitas registrarte, no tiene límite de peticiones y suele mejorar claramente al DNS de muchas operadoras.

A nivel de privacidad, Google elimina las IPs de los registros pasadas unas 24-48 horas, aunque sí conserva datos agregados para analizar fallos y rendimiento. No ofrece filtros de contenido ni adblock integrado; su foco está en la velocidad y en mitigar ataques típicos como el envenenamiento de caché o ciertos DDoS.

Cloudflare – 1.1.1.1 y 1.0.0.1

Cloudflare se ha convertido en el referente cuando hablamos de rapidez y privacidad. Sus direcciones (1.1.1.1 y 1.0.0.1) son facilísimas de recordar y, según benchmarks como DNSPerf, suele situarse en lo más alto en velocidad de resolución.

Su gran baza es la política de privacidad: no vende tus datos, promete no escribir tu IP en disco y elimina logs en 24 horas, todo ello auditado por terceros. No trae filtros de contenido al estilo OpenDNS o CleanBrowsing, pero a cambio tienes un DNS “limpio” y muy, muy veloz.

OpenDNS Home y FamilyShield

OpenDNS (de Cisco) es uno de los veteranos del sector y sigue siendo muy recomendable cuando buscas control parental y filtrado avanzado. Tienes varias modalidades:

  • OpenDNS Home (estándar): 208.67.222.222 y 208.67.220.220
  • FamilyShield (protección familiar): 208.67.222.123 y 208.67.220.123

La gracia de OpenDNS está en que puedes configurar más de 50 categorías de filtrado: porno, apuestas, redes sociales, proxies, etc. El perfil FamilyShield viene ya preparado para bloquear contenido adulto sin tocar nada más, muy útil para un iPad que usan los niños.

Quad9 – 9.9.9.9 y 149.112.112.112

Quad9 es un servicio público y gratuito que pone todo el foco en la seguridad frente a amenazas online. Se alimenta de más de una docena de fuentes de inteligencia de amenazas para identificar y bloquear dominios asociados a malware, phishing, botnets o spyware.

Su política de privacidad es también bastante estricta: no conserva tu dirección IP de forma identificable. Es algo menos rápido que Cloudflare o Google en algunas regiones, pero sigue estando en muy buena posición y es ideal si priorizas ir “blindado” sin complicarte.

AdGuard DNS – 94.140.14.14 y 94.140.15.15

Si estás harto de la publicidad invasiva en webs y apps, AdGuard DNS es de las mejores opciones. Ofrece varios perfiles, siendo el predeterminado el que bloquea anuncios, rastreadores y muchos scripts de tracking a nivel de DNS.

Tienes tres niveles principales: uno sólo de resolución rápida, otro con bloqueo de publicidad y rastreadores, y uno de protección familiar que además filtra contenido adulto y fuerza búsqueda segura en Google, YouTube y otros buscadores. Para iPhone y iPad es especialmente cómodo si no quieres instalar bloqueadores en cada navegador.

NextDNS – DNS personalizable

NextDNS funciona como un “OpenDNS moderno” muy centrado en configuración fina y privacidad. Requiere crear una cuenta (gratuita con un límite de peticiones generoso) y te genera un conjunto de servidores o una URL única para tu perfil de DNS.

Desde su panel web puedes decidir qué listas de bloqueo usar, qué categorías filtrar, qué dominios permitir o bloquear, crear listas blancas y negras, ver estadísticas muy detalladas de uso y bloquear rastreadores conocidos a nivel de sistema. Es perfecto si quieres un control casi absoluto sobre lo que resuelven tu iPhone y tu iPad.

Verisign – 64.6.64.6 y 64.6.65.6

Verisign, histórica del mundo de los dominios, ofrece un DNS público centrado en estabilidad y privacidad. No presume de ser el más rápido del mundo, pero sí de tener una disponibilidad muy alta y una política clara de no vender tus datos a terceros.

No incluye adblock ni filtros avanzados, pero es una alternativa sólida si quieres algo muy estable y con buena reputación, alejado de los gigantes más conocidos.

CleanBrowsing – 185.228.168.168 y 185.228.169.168

CleanBrowsing está pensado sobre todo para familias y entornos educativos. Ofrece perfiles gratuitos y de pago con distintos niveles de filtrado: uno estricto para contenido adulto, otro más laxo y variantes personalizables en los planes de pago.

Su gran ventaja es que el control parental se aplica a nivel de red: configurando sus DNS en el router, todos los dispositivos conectados (incluidos iPhone y iPad) heredan los filtros sin instalar nada. También puedes hacerlo sólo por dispositivo si prefieres algo más granular.

Otros DNS públicos a tener en el radar

Además de los anteriores, hay todo un ecosistema de DNS alternativos que pueden encajar según tu caso concreto y tu ubicación:

  • FreeDNS – 37.235.1.174 y 37.235.1.177, con servidores en varios países y sin registro obligatorio.
  • Comodo Secure DNS – 8.26.56.26 y 8.20.247.20, muy centrado en seguridad y bloqueo de sitios peligrosos.
  • CyberGhost DNS – 38.132.106.139 y 194.187.251.67, ligado al conocido servicio de VPN, con foco en privacidad.
  • UncensoredDNS – 91.239.100.100 y 89.233.43.71, orientado a ofrecer resolución sin censura ni filtros externos.
  • SafeDNS – 195.46.39.39 y 195.46.39.40, con fuerte énfasis en filtros, control parental y protección corporativa.

Cómo cambiar los DNS en tu iPhone y tu iPad

Configurar un DNS alternativo en iOS o iPadOS es muy sencillo, aunque tiene un matiz importante: se aplica red Wi‑Fi por red Wi‑Fi. Si experimentas cortes de Wi‑Fi en iPhone puede que también necesites revisar la propia red además de cambiar los DNS.

Para cambiar el DNS en tu iPhone o iPad, sigue estos pasos básicos (sirven para cualquier servidor de la lista: sólo cambian los números que escribas):

  • Abre la app Ajustes de tu dispositivo.
  • Entra en el apartado Wi‑Fi y asegúrate de estar conectado a la red donde quieres aplicar el cambio.
  • Toca el icono con la letra “i” que aparece a la derecha del nombre de esa red.
  • Desplázate hacia abajo hasta encontrar la sección DNS y pulsa en “Configurar DNS”.
  • Cambia la opción de Automático a Manual.
  • Elimina los servidores que haya (si aparecen) y pulsa en “Añadir servidor” para introducir las nuevas direcciones.
  • Escribe la IP del DNS primario (por ejemplo, 1.1.1.1 para Cloudflare) y, si quieres, añade otro como secundario (1.0.0.1).
  • Pulsa en “Guardar” en la esquina superior derecha para aplicar los cambios.

A partir de ese momento, todas las consultas DNS que haga tu iPhone o iPad cuando esté conectado a esa Wi‑Fi pasarán por el servidor que hayas elegido. Si cambias de red, seguirá usando los DNS que proporcione la nueva, salvo que repitas el proceso allí.

Cambiar los DNS en Android, PC, Mac, router y consolas (por si compartes red)

Aunque aquí nos centramos en iPhone y iPad, muchas veces te interesa configurar los DNS para toda la red doméstica, sobre todo si quieres control parental común o protección frente a malware en todos los equipos.

En Android, el camino suele ser similar al de iOS: desde Ajustes > Redes e Internet > Wi‑Fi > tu red, entras en las opciones avanzadas, cambias la configuración IP a estática y editas los campos DNS 1 y DNS 2 con las direcciones deseadas. El nombre exacto de las opciones varía según la capa de personalización y la versión de Android.

En Windows, puedes cambiar los DNS a nivel de adaptador de red desde el Panel de control > Redes e Internet > Centro de redes y recursos compartidos, eligiendo tu adaptador, entrando en Propiedades y luego en “Protocolo de Internet versión 4 (TCP/IPv4)”, donde marcas “Usar las siguientes direcciones de servidor DNS”.

En macOS, el ajuste está en Preferencias del Sistema > Red: seleccionas tu conexión activa, pulsas “Avanzado” y, en la pestaña DNS, añades las direcciones con el botón “+”. En Linux, dependerá del entorno de escritorio, pero normalmente se hace desde las preferencias de Red, editando la conexión y ajustando los servidores en IPv4.

Si lo que quieres es que todos los dispositivos (incluidos iPhone, iPad, smart TV o consolas) usen el mismo DNS, lo ideal es tocar la configuración del router. Entrando en su interfaz web (normalmente 192.168.0.1, 192.168.1.1 o similar) y localizando el apartado de Internet o WAN, podrás cambiar los servidores DNS principales y secundarios que se anuncian al resto de equipos de la casa.

Herramientas para medir y elegir el DNS más rápido en tu caso

No hay un único DNS perfecto para todo el mundo: la ubicación geográfica y tu proveedor influyen mucho. Lo que para alguien en Madrid es rapidísimo puede no ser tan bueno en Latinoamérica o al revés. Por eso existen herramientas para probar distintos servidores en tu propia conexión.

Entre las utilidades más populares están DNS Jumper, DNS Benchmark y NameBench para ordenador, que analizan decenas de DNS públicos y te muestran tiempos de respuesta mínimos, medios y máximos. Así ves con datos cuál resuelve más rápido desde tu red.

También existen apps móviles como DNS Changer para Android o soluciones multiplataforma como Blokada, que además de facilitar el cambio de DNS añaden bloqueo de anuncios y rastreadores a nivel de sistema usando DNS seguros o incluso tecnología VPN.

Otra referencia interesante es DNSPerf, un servicio web que publica rankings actualizados de rendimiento de los grandes proveedores (Cloudflare, Google, ClouDNS, etc.) a nivel global y por regiones. Según sus métricas, Cloudflare y Google suelen encabezar la tabla, con diferencias mínimas entre ellos.

Lo ideal es combinar ambos enfoques: usar rankings globales para acotar candidatos y luego probar en tu propia red con un benchmark o simplemente navegando unos días con cada uno, fijándote en latencia, estabilidad y si notas comportamientos raros.

Seguridad extra: DNSSEC, DNS sobre HTTPS, DNSCrypt y compañía

Más allá de elegir un buen proveedor, hay tecnologías adicionales que refuerzan la seguridad de tus consultas. Muchas de ellas están ya soportadas por servicios modernos y, poco a poco, por los propios sistemas operativos.

Por un lado está DNSSEC, una extensión del sistema de nombres de dominio que firma criptográficamente las respuestas DNS para evitar suplantaciones (por ejemplo, que un atacante te devuelva la IP de un servidor falso). Varios de los DNS de la lista validan DNSSEC, lo que reduce riesgos de envenenamiento de caché.

Después tenemos DNS sobre HTTPS (DoH) y DNS sobre TLS (DoT), que cifran las consultas DNS dentro de canales seguros. Esto complica que tu operadora o alguien en la misma Wi‑Fi pueda espiar o manipular qué dominios estás resolviendo. Cloudflare, Google, Quad9, AdGuard, NextDNS y otros ya ofrecen estos modos cifrados.

Otra pieza interesante es DNSCrypt, un protocolo que autentica y cifra el tráfico entre tu dispositivo y el resolvedor DNS, usando firmas criptográficas para asegurarse de que las respuestas vienen del servidor que has elegido y no han sido alteradas. No es un sustituto de una VPN, pero sí añade una capa de protección específica para el canal DNS.

Clientes como dnscrypt-proxy, Simple DNSCrypt o implementaciones para macOS y Linux suelen incluir funciones complementarias: caché local para reducir latencia, bloqueo de anuncios y malware mediante listas, forzar el uso de TCP o integración con Tor, entre otras.

En iPhone y iPad, muchas de estas tecnologías llegan a través de perfiles de configuración, apps de VPN o aplicaciones específicas que instalan un “perfil DNS” cifrado, como el cliente oficial de 1.1.1.1 de Cloudflare o apps de AdGuard y NextDNS, que permiten activar DoH/DoT sin que tengas que pelearte con parámetros avanzados.

Consejos al cambiar de DNS y cómo comprobar si has acertado

Cuando cambias de DNS, es buena idea tomárselo como un pequeño experimento: no te quedes sólo con la primera opción que pruebes, aunque escuches maravillas de ella. Cada red es un mundo.

Lo primero que deberías hacer tras el cambio es vaciar la caché de DNS de tus dispositivos o, al menos, reiniciarlos para que dejen de usar resoluciones antiguas. En iPhone y iPad basta apagar y encender, o desactivar/activar el Wi‑Fi, para que empiecen a usar el nuevo servidor.

Durante unos días, fíjate en si notas mejoras reales: páginas que se cargan antes, menos errores tipo “no se puede encontrar el servidor”, mejor respuesta en juegos online o en servicios como streaming y videollamadas. Si la experiencia empeora, no pasa nada por volver al DNS anterior o probar otro candidato de la lista.

Si has optado por un DNS con filtrado (AdGuard, CleanBrowsing, OpenDNS Family, Quad9, SafeDNS, etc.), comprueba que los bloqueos se aplican como esperas: intenta acceder a una web de pruebas de malware o a sitios de contenido adulto desde el iPhone o iPad donde los has configurado y confirma que aparecen las páginas de bloqueo del proveedor.

También conviene revisar, cada cierto tiempo, la política de privacidad de tu proveedor de DNS y las novedades que vayan lanzando: algunos añaden nuevas funciones, otros cambian su modelo de negocio y puede que te interese ajustar tu elección según vaya evolucionando el servicio.

Al final, ajustar los DNS de tu iPhone y tu iPad es una de las formas más sencillas y gratis de apretar un poco más la tuerca de velocidad, seguridad y control de tu conexión: no requiere conocimientos avanzados, puedes volver atrás en segundos y tienes un abanico enorme de opciones que van desde la pura velocidad (Cloudflare, Google) hasta la protección total con filtros y cifrado (Quad9, AdGuard, CleanBrowsing, NextDNS), así que merece la pena dedicar un rato a probar y quedarse con la combinación que mejor encaje con tu forma de navegar.

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