En un movimiento que ha sorprendido al sector audiovisual, Netflix ha cerrado la compra de InterPositive, una discreta startup de inteligencia artificial aplicada al cine creada por el actor y director Ben Affleck. La operación refuerza la apuesta de la plataforma por integrar tecnología propia en su cadena de producción, en un momento en el que la competencia en el streaming es feroz y los costes de rodaje y postproducción no paran de crecer.
La compañía no ha hecho públicos los detalles económicos del acuerdo, pero sí ha confirmado que todo el equipo de InterPositive, formado por 16 profesionales entre ingenieros, investigadores y creativos, pasará a formar parte de la estructura interna de Netflix. Affleck, por su parte, se incorpora como asesor sénior, con la tarea de ayudar a desplegar estas herramientas dentro del flujo de trabajo habitual de las producciones de la plataforma.
Qué es InterPositive y por qué interesa tanto a Netflix
InterPositive es una startup fundada en 2022 por Ben Affleck con una premisa muy concreta: crear herramientas de inteligencia artificial diseñadas por y para cineastas, centradas en la producción real y no en generar contenido desde cero. A diferencia de modelos como Sora o soluciones de grandes tecnológicas que apuestan por imágenes completamente sintéticas, la propuesta de Affleck se enfoca en mejorar y optimizar el material ya grabado.
La tecnología de InterPositive trabaja a partir de los llamados “dailies” o diarios de rodaje, es decir, todas las tomas que se capturan cada día en un set de filmación. Con ese material, el sistema crea un modelo de IA específico para cada proyecto, que aprende de la iluminación real, la paleta de colores, el estilo de cámara y la estética visual de esa película o serie en particular.
A partir de ahí, el modelo se utiliza en postproducción para automatizar y acelerar tareas que tradicionalmente consumen semanas de trabajo. Entre otras funciones, InterPositive permite corregir color, reajustar la iluminación, sustituir y modificar fondos, añadir efectos visuales y resolver problemas de continuidad entre planos sin necesidad de volver a rodar escenas completas.
Este enfoque encaja bien con la estrategia de Netflix, que produce cientos de títulos al año en todo el mundo, incluida una presencia creciente en Europa y España. Para un catálogo tan amplio, reducir tiempos y costes de postproducción sin renunciar a la calidad visual puede marcar la diferencia en el calendario de estrenos y en la rentabilidad de cada proyecto.
Desde la plataforma se insiste en que la tecnología de InterPositive ha sido diseñada con restricciones creativas y éticas integradas, de modo que la IA entiende y respeta las reglas cinematográficas de cada producción en lugar de imponer resultados genéricos. La idea, en teoría, es que el sistema asista al equipo creativo sin alterar la intención del director o del director de fotografía.
Ben Affleck, de la silla de director al papel de fundador tecnológico

Lejos de ser una figura decorativa, Ben Affleck ha estado implicado directamente en la creación de InterPositive. Según ha explicado el propio actor, la idea surgió al comprobar en primera persona que muchas herramientas de IA que empezaban a usarse en el sector audiovisual no estaban pensadas para las particularidades de un rodaje profesional, ni para los tiempos y presiones de la postproducción en grandes estudios.
Affleck sostiene que el objetivo de la empresa fue siempre preservar el “criterio” humano en la narración audiovisual. En varias intervenciones públicas ha recalcado que la IA que le interesa no es la que “escribe un guion de la nada” o inventa una película completa, sino la que ayuda a resolver problemas prácticos sin invadir el espacio creativo de guionistas, directores y actores.
Para desarrollar el primer modelo de InterPositive, el equipo trabajó con un conjunto de datos propio grabado por el propio Affleck. Tras un proceso intensivo de investigación y pruebas, dieron forma a una IA entrenada para comprender la lógica visual, la consistencia editorial y las reglas del lenguaje cinematográfico, incluso en situaciones complicadas como tomas perdidas, iluminación incorrecta o necesidad de reemplazar fondos en postproducción.
El resultado son modelos deliberadamente más pequeños y especializados, centrados en técnicas de cine concretas en lugar de aspirar a un conocimiento visual genérico. Esta apuesta por la especialización vertical parece haber sido clave para atraer el interés de Netflix, que buscaba soluciones ajustadas a la realidad de sus producciones y no únicamente una IA de propósito general.
Con su incorporación como asesor sénior en Netflix, Affleck no solo aporta la tecnología, sino también décadas de experiencia en rodajes y salas de montaje. Para la compañía, integrar este tipo de perfil en su estructura tecnológica puede facilitar la adopción interna de la herramienta, ya que muchos directores y productores se sentirán más cómodos sabiendo que el sistema ha sido concebido por alguien que conoce bien el oficio.
Una IA para ayudar a cineastas, no para sustituirlos
La compra de InterPositive llega en un contexto especialmente sensible en Hollywood y en la industria audiovisual europea, marcado por las recientes huelgas de guionistas y actores en las que la regulación del uso de la IA fue uno de los grandes puntos de fricción. En este escenario, Netflix se ha esforzado en subrayar que la tecnología adquirida está pensada como un complemento para los equipos creativos, no como un atajo para prescindir de ellos.
Directivas como Bela Bajaria, responsable de contenidos de Netflix, han descrito InterPositive como una herramienta que ofrece “más opciones, más control y más protección” a los cineastas. La empresa insiste en que su relación con los creadores se basa en la confianza y en mantener a los artistas en el centro del proceso, garantizando que siguen teniendo la última palabra sobre cómo se hacen sus películas y series.
En la misma línea se ha pronunciado Elizabeth Stone, directora de producto y tecnología de la plataforma, que recuerda que el enfoque de Netflix en materia de IA se ha centrado en responder a necesidades concretas de la comunidad creativa. Según Stone, el equipo de InterPositive se integra en la compañía precisamente porque comparte la idea de que la innovación debe empoderar a los narradores, no sustituilos.
Ben Affleck, por su parte, ha explicado que desde el inicio incorporaron “restricciones para proteger la intención creativa” dentro de la propia tecnología. En la práctica, esto significa que las decisiones artísticas siguen dependiendo de las personas, mientras que la IA se limita a ofrecer opciones y a facilitar tareas complejas de forma responsable, intentando que el beneficio de la herramienta revierta directamente en la historia que se quiere contar.
En un momento en el que modelos generativos capaces de producir imágenes o vídeos desde un simple texto levantan suspicacias entre profesionales del sector, la apuesta de InterPositive va en la dirección contraria: no crea actores digitales ni escenas completas de la nada, sino que trabaja con el material que ya se ha rodado, respetando la coherencia visual y editorial de cada obra.
Impacto en las producciones de Netflix en Europa y España
El desembarco de InterPositive en Netflix no se limitará a las grandes superproducciones de Hollywood. La compañía lleva años desarrollando contenidos originales en Europa, incluida una fuerte presencia en España, donde produce series y películas que compiten directamente con las grandes cadenas y plataformas locales. En ese contexto, disponer de herramientas de IA propias puede convertirse en un factor clave para agilizar los tiempos de entrega y ajustar presupuestos.
En el mercado europeo, donde muchos rodajes se realizan con calendarios ajustados y presupuestos más contenidos que en Estados Unidos, una tecnología capaz de resolver problemas de continuidad, mejorar la iluminación de una escena complicada o evitar el coste de repetir un día de rodaje supone un ahorro directo. Esto puede traducirse en más margen para arriesgar con propuestas creativas o para reforzar partidas como el diseño de producción o el reparto.
Además, al trabajar con modelos entrenados específicamente con el metraje de cada proyecto, Netflix obtiene una ventaja de personalización difícil de replicar por plataformas que dependan únicamente de proveedores externos. Cada serie española, cada producción europea de autor o cada thriller rodado en localizaciones reales podrá contar con un modelo de IA que ha aprendido su estética concreta y su manera de contar visualmente.
Para los equipos de postproducción repartidos entre Madrid, Berlín, París o Roma, la integración de InterPositive puede significar también procesos más homogéneos y herramientas comunes dentro del ecosistema Netflix. Aunque la compañía no ha detallado aún cómo desplegará la tecnología en cada territorio, todo apunta a que se tratará de un recurso interno al que podrán acceder creadores y productoras asociadas de diferentes países.
En España, donde la plataforma ha logrado éxitos internacionales con títulos que luego se han vendido en todo el mundo, la posibilidad de reducir los plazos de postproducción sin rebajar el listón técnico puede ayudar a acelerar el lanzamiento global de nuevas series y películas. En teoría, el espectador debería notar el impacto en forma de estrenos más frecuentes y producciones más pulidas en el plano visual.
Una apuesta estratégica por la IA en pleno debate del sector
La adquisición de InterPositive encaja con el discurso que Netflix lleva tiempo manteniendo con inversores y con la industria: la compañía se considera “bien posicionada” para aprovechar los avances en IA dentro de su negocio. De hecho, ya había utilizado inteligencia artificial generativa en ciertos efectos especiales de sus producciones, aunque sin contar con una solución propia tan integrada como la que ahora suma a su catálogo interno de herramientas.
En un entorno en el que otras grandes tecnológicas compiten por talento y propiedad intelectual en el campo de la IA, hacerse con una startup especializada y un equipo compacto pero experimentado es una forma de reforzar su independencia tecnológica. En vez de depender solo de proveedores externos, Netflix pasa a controlar un trozo más de la infraestructura que sostiene su enorme maquinaria de producción global.
Para el ecosistema de startups, el caso InterPositive muestra que hay hueco para proyectos de IA muy especializados en problemas concretos de una industria, más allá de las grandes plataformas generalistas. En este caso, el foco estuvo puesto desde el principio en los cuellos de botella de la postproducción cinematográfica: continuidad, corrección de errores técnicos, ajustes de color e iluminación, y efectos visuales integrados con el metraje real.
También resulta significativo que una empresa con solo 16 personas haya desarrollado una tecnología lo bastante sólida como para ser absorbida por una plataforma con más de 260 millones de suscriptores en todo el mundo. El tamaño del equipo no ha sido un impedimento para abordar un problema con impacto directo en una industria multimillonaria, lo que lanza un mensaje claro a otros emprendedores que trabajan en nichos de IA muy específicos.
Al mismo tiempo, la operación refleja hasta qué punto el debate sobre la IA y los derechos de los creadores seguirá marcando la agenda en Hollywood y en los hubs audiovisuales europeos. Aunque Netflix insiste en el carácter complementario de estas herramientas, sindicatos y asociaciones profesionales estarán atentos a cómo se implementa realmente esta tecnología en los rodajes y salas de montaje, y si se traduce o no en cambios en las plantillas y los perfiles profesionales demandados.
La compra de InterPositive por parte de Netflix se mueve así en una línea fina: por un lado, responde a la necesidad de ganar eficiencia y controlar mejor sus procesos de producción; por otro, intenta enviar el mensaje de que la IA puede utilizarse para proteger y ampliar la creatividad de guionistas, directores y equipos técnicos. A medida que la plataforma vaya integrando estas herramientas en sus producciones de Estados Unidos y Europa, será cuando se vea hasta qué punto este equilibrio entre tecnología y arte se mantiene en la práctica.
